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Santiago de Estrada, el argentino que habló con dos papas santos
Viernes 9 May 2014 | 09:26 am
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Estrada (derecha) junto al Papa, el presidente Alfonsín y el ministro ... ver más
Buenos Aires (AICA): El ex embajador argentino ante la Santa Sede, Santiago de Estrada, contó que siendo muy joven pudo conversar en un par de ocasiones con Juan XXIII y que, ya como diplomático, tuvo un contacto muy frecuente con Juan Pablo II. En declaraciones al programa Asignatura Pendiente, que conduce la licenciada Carmen Sicardi por Radio Cultura (FM 97.9 Mhz), el ex funcionario y ex legislador porteño dio detalles de los encuentros que mantuvo con los dos santos papas canonizados recientemente por el papa Francisco. De Juan XXIII dijo que fue “un hombre de características muy especiales” y un papa que “realmente se ocupaba de la gente”, mientras que de Juan Pablo II opinó que fue “uno de los papas más grandes de la historia” y “un gran evangelizador, un evangelizador incansable”.
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El ex embajador argentino ante la Santa Sede, Santiago de Estrada, dijo que tuvo el privilegio de conocer y hablar con los dos santos papas: Juan XXIII y uan Pablo II. Contó que siendo muy joven pudo conversar en un par de ocasiones con Juan XXIII y que, ya como diplomático, tuvo un contacto muy frecuente con Juan Pablo II.

En declaraciones al programa Asignatura Pendiente, que se emite desde 1995 y que conduce la licenciada Carmen Sicardi por Radio Cultura (FM 97.9 Mhz, http://fmradiocultura.com.ar/asignatura-pendiente/ ), el ex funcionario y ex legislador porteño dio detalles de los encuentros que mantuvo con los dos santos papas canonizados recientemente por el papa Francisco.

De Juan XXIII dijo que fue “un hombre de características muy especiales” y un papa que “realmente se ocupaba de la gente”, mientras que de Juan Pablo II opinó que fue “uno de los papas más grandes de la historia” y “un gran evangelizador, un evangelizador incansable”.

“La canonización de Juan XXIII y de Juan Pablo II -señaló el doctor Estrada- fue una decisión muy acertada del Papa Francisco porque tomó a dos Papas extraordinarios. Yo tuve el privilegio de conocerlos a ambos. Siendo muy joven estaba en Roma porque mi padre, Santiago Alberto de Estrada, era embajador de la Argentina en el Vaticano y tuve oportunidad de conversar con Juan XXIII en un par de ocasiones, además de verlo y estar muy cerca de él en numerosas ceremonias, audiencias y actos. Era un hombre de características muy especiales, muy simpático, con un gran sentido del humor, un gran humanista. Hablando con él uno se daba cuenta de que realmente se ocupaba de la gente. Pero sobre todo fue un Papa que produjo en la Iglesia un hecho trascendente, el Concilio Vaticano II.

“La Iglesia venía de un papado muy largo, el de Pío XII, también extraordinario pero en circunstancias muy difíciles, ya que le tocó presidir la Iglesia durante la II Guerra Mundial, contemplar impotente la ocupación de Europa primero por régimen nazi y después por el comunista ruso que tomó varios países europeos, lo que le obligó a replantearse una serie de aspectos para ver cómo encaraba la nueva situación mundial.

“Juan XXIII no sólo tuvo la lucidez de convocar el Concilio y lo presidió en su primera sesión, después murió y lo siguió Pablo VI, sino que además puso su autoridad para que en el Concilio se discutiera y se conversara con absoluta libertad. Del Concilio surgieron documentos muy importantes para la Iglesia. Creo que la gran herencia que dejó Juan XXIII en su pontificado relativamente corto pero intenso, fue el Concilio Vaticano II.

“Con Juan Pablo II -continuó Estrada relatando- tuve el privilegio de haber estado cinco años al lado de él como embajador argentino, con un contacto muy frecuente, muy cercano tanto por parte mía como de mi familia. Creo que fue uno de los Papas más grandes de la historia. Gobernó la Iglesia durante 27 años, el segundo papado más largo; fue un gran evangelizador, un evangelizador incansable, realizó más de cien viajes por el mundo llevando el mensaje de Cristo, ese era su permanente preocupación.

“También fue un gran humanista, atento a toda persona que se le acercara, a toda persona a la que pudiera llegar.

“Fue un hombre educado en el sufrimiento por su experiencia personal en su querida Polonia; un hombre que perdió a su madre muy chico, perdió luego a su padre; le tocó vivir primero la invasión alemana de su país, después la ocupación soviética y lo pasó realmente mal. Sin embargo su actuación y su personalidad fueron fundamentales con todo lo que pasó en Europa al final del siglo pasado, incluida la modificación del mapa europeo a partir de la caída del Muro de Berlín.

“A mí me tocó viajar con él a nuestro país y fui testigo, entre otras cosas, del esfuerzo enorme que hacía este hombre en el afán de llegar a la gente. No tenía horarios, estaba permanentemente en actividad y además era poseedor de un carisma muy especial, particularmente con los más jóvenes.

“He asistido a muchas reuniones de él con jóvenes, donde planteándoles existencias fuertes, porque no hacía ninguna concesión en materia doctrinaria, conseguía que los jóvenes no sólo lo aclamasen sino que estuvieran totalmente de acuerdo con lo que él decía. Por eso digo que fue un gran evangelizador, un hombre de una trayectoria notable.

“Creo que la incorporación de estos dos papas al santoral fue una decisión muy acertada de este Papa, quien también tiene características parecidas a ambos. Determinados aspectos de Juan XXIII como de Juan Pablo II se reproducen en el papa Bergoglio, que también es un gran evangelizador, y que tuvo la lucidez de darse cuenta de que colocar como ejemplo a estos dos hombres ha sido y será muy importante en la vida de la Iglesia.

-Se dice que Juan Pablo II aprendía el idioma del país que iba a visitar, lo que demuestra su propósito de llegar a los corazones con el lenguaje propio de cada población. También fue uno de los Papas que supo aprovechar los medios de comunicación. Ambos pontífices mostraron poseer una gran valentía, uno por su iniciativa de convocar al Concilio Vaticano II, y el otro por sus salidas al mundo entero. ¿Qué nos puede decir de estos aspectos?

-“Sí, es así. Fui testigo de ello. Cuando hablaba con Juan Pablo II, yo lo hacía en italiano, que era el idioma que más fácilmente entendía, pero él me contestaba en castellano, idioma que manejaba relativamente bien, no con la fluidez del italiano, pero hacía un esfuerzo en consideración de la persona que estaba hablando con él. Eso se lo vi hacer muchas veces con otras personas.

“En relación a los medios de comunicación, fue un Papa que captó la importancia que tenían los medios, los utilizó al máximo para la evangelización en la que estaba empeñado, sus apariciones en televisión eran permanentes. Su esfuerzo fue notable a pesar del sufrimiento, de la enfermedad; fue un Papa que tuvo un atentado muy grave que lo dejó durante un tiempo convaleciente con varias dificultades, después su enfermedad terminal. La última vez que lo vi estaba muy afectado, sin embargo seguía con su cabeza lúcida haciendo el esfuerzo de hablar y viajar y hacer todo lo que tenía que hacer sin consideración con su terrible enfermedad. Creo que fue un ejemplo para todos nosotros y para el mundon un ejemplo que tuvo consecuencias muy importantes en la vida de la Iglesia y en la vida del mundo.

-Una de las cosas que son como puntos de unión entre estos tres Papas, es el impulso al ecumenismo y al diálogo interreligioso. ¿Cómo vivió usted estos aspectos de los papas que conoció?

-“Juan Pablo II fue un gran propulsor de lo que ya Juan XXIII había iniciado. Juan Pablo fue quien llevó adelante una muy fuerte actitud en ese sentido, una actitud ecuménica y universal. Me acuerdo de su ida a la sinagoga de Roma. Era la primera vez que un Papa asistía a ese lugar sagrado judío. Tuvo siempre una actitud muy abierta, pero no sólo con los judíos, él sostenía, y yo se lo escuché decir más de una vez, que todas las religiones monoteístas que tenían un Dios al cual se referían y tenían valores que en definitiva eran muy parecidos entre sí debían unirse, no totalmente, sino para defender esos valores que eran comunes y necesarios en el mundo moderno.

“En esa tarea no hay que dejarlo de lado a Benedicto XVI que era la mano derecha de Juan Pablo II y la prosiguió durante su pontificado. También tuve la suerte de tratarlo bastante al papa Benedicto XVI. Creo que el avance ecuménico en la Iglesia, que Francisco ha desarrollado más todavía como lo venía haciendo en la Argentina desde hace años, es algo que va a salir adelante y va a tener consecuencias importantes para la Iglesia, para los fieles y para el mundo.

-Juan XXII y Juan Pablo II, y ahora el papa Francisco, se destacan por el valor, el coraje y la valentía para tomar decisiones importantes, con impacto en la vida y que además son escuchados por líderes de todo el mundo. Ya deja de ser una cuestión solamente religiosa, sino que su voz es escuchada y respetada, como pasó con Obama y otros líderes.

-“Es evidente que estos papas tuvieron y tienen una autoridad moral fenomenal, que el mundo reconoce. Es difícil encontrar hoy a otra persona que posea la autoridad moral que tiene el papa Francisco. Lo de Obama es notable. No recuerdo que ningún presidente de los Estados Unidos no sólo lo haya elogiado como lo hizo, sino que le haya agradecido haberlo recibido y manifestar que le tiene gran admiración. Esa gran admiración creo que hoy se repite en casi todo el mundo -y Francisco está recién en el comienzo de su papado-, siguiendo en esta línea que la va a mantener, sin duda, va a tener resultados sorprendentes. Creo que va a ser un Papa que hará historia como la hicieron los dos Papas que canonizó”.

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