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Masacre de San Patricio: el atentado más violento que sufrió la Iglesia argentina
Miercoles 1 Jun 2016 | 08:47 am
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Buenos Aires (AICA): El asesinato de los padres Alfredo Leaden, Pedro Dufau, Alfie Kelly y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, todos palotinos, en la parroquia del barrio porteño de Villa Urquiza, es considerado como “el atentado más violento que sufrió la Iglesia argentina en toda su historia” por la Comisión Organizadora del 40º aniversario de la Masacre de San Patricio, cuya conmemoración será el 4 de julio próximo. “Fue un atentado a una comunidad comprometida en el anuncio del Evangelio. El compromiso de fe los llevó a defender el valor de toda vida y promover los valores evangélicos de la justicia, de la paz y del compromiso con los más indefensos de la humanidad”, aseveraron los religiosos palotinos.
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El asesinato de los padres Alfredo Leaden, Pedro Dufau, Alfie Kelly y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, todos palotinos, en la parroquia del barrio porteño de Villa Urquiza, es considerado como “el atentado más violento que sufrió la Iglesia argentina en toda su historia” por la Comisión Organizadora del 40º aniversario de la Masacre de San Patricio, cuya conmemoración será el 4 de julio próximo.

“El crimen se produce en el período más oscuro de nuestra historia, la Argentina vivía una escalada de violencia que culminó en el terrorismo de estado, protagonista de crímenes de diversa índole, entre ellos: la tortura, el asesinato, la desaparición de personas y el secuestro de niños”, contextualizó citando el mensaje de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina con motivo de los cuarenta años de la ruptura del orden constitucional.

En un mensaje anticipando la conmemoración de la fecha trágica, la comunidad religiosa y parroquial recordó que “unos días antes del trágico acontecimiento, ellos se preguntaron cuál tenía que ser la conducta a seguir ante todo lo que venía sucediendo; debían callar o seguir anunciando la Palabra que proclama la dignidad de toda vida humana”.

“La respuesta fue: tenemos que obedecer a Dios antes que a los poderes de este mundo. Anunciar el valor de la vida en medio de tanta muerte hizo de sus vidas, vidas testimonialmente proféticas. En este testimonio profético fueron fieles a su compromiso de consagración a Dios”, sostuvo y agregó: “El papa Francisco nos recuerda que la nota que caracteriza la vida consagrada es la profecía… un religioso nunca debe renunciar a la profecía.

Los religiosos destacaron que “fue un atentado a una comunidad comprometida en el anuncio del Evangelio. El compromiso de fe los llevó a defender el valor de toda vida y promover los valores evangélicos de la justicia, de la paz y del compromiso con los más indefensos de la humanidad”.

“Cinco personas muy diferentes entre sí, con diversas miradas de la realidad, pero unidas en el mismo anhelo de fidelidad a la Verdad. Sus historias y sus edades eran muy diversas pero los cinco se apasionaron, movidos por el carisma heredado de San Vicente Pallotti, a anunciar la Palabra de Dios que da a cada uno un lugar en la Iglesia y en el mundo. Gastaron su vida en la misión evangelizadora que siempre es transformadora de la realidad”, subrayaron.

La comunidad palotina expresó que como Iglesia quiere “hacer una memoria agradecida por todo lo que hemos recibido de Dios a través de cada uno de ellos” y afirmó que “resuenan en nuestros corazones innumerables palabras, gestos, actitudes, opciones que nos ayudaron a encaminar nuestras vidas por la senda del bien y de la verdad”.

“Hacer memoria agradecida por su sangre derramada. Ella es hoy para nosotros testimonio vivo de una fe en Jesucristo, comprometida con la humanidad y su historia”, añadió.

Asimismo, se comprometió a asumir “el testimonio de sus vidas y la elocuente entrega al pueblo de Dios como una luz que ilumina hoy el sentido último de nuestras propias vidas. Ellos son hoy, para todos nosotros, luz y vida”.

“Queremos buscar la verdad y la justicia frente a lo sucedido. Esa justicia que brota de un corazón sanado y redimido y que siempre busca el bien hasta de aquellos que nos hicieron mal. Esa verdad que nos hace libre y nos permite construir una sociedad auténticamente reconciliada. Verdad y justicia que no se oponen al perdón. Sin esta dimensión de perdón, no seremos fieles a ellos. Tampoco lo seremos si nos hacemos cómplices de la impunidad”, subrayó.

La comunidad palotina aseveró que en este 40° aniversario quiere recordar también lo que dijo Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, en la homilía que pronunció en la misa del 25° aniversario:

“Esta parroquia ungida por la decisión de quienes juntos vivieron, ungida por la sangre de quienes juntos murieron, nos dice algo a esta ciudad, algo que cada uno tiene que recoger en su corazón y hacerse cargo. Despejar etiquetas y mirar el testimonio. Hay gente que sigue siendo testigo del Evangelio, hay gente que fue grano de trigo, dio su vida y germinó. Yo soy testigo, porque lo acompañé en la dirección espiritual y en la confesión hasta su muerte de lo que era la vida de Alfie Kelly: Sólo pensaba en Dios. Y lo nombro a él porque soy testigo de su corazón, y en él a todos los demás. Simplemente ruego para tener la gracia de la memoria, que nos haga agachar la cabeza y pedir perdón, usando las palabras de Jesús “porque no saben lo que hacen”, por quienes desgarraron esta ciudad con este hecho.

“Pedir perdón por cada uno de nosotros cuando queremos que el mundo nos reconozca como de él y no pagar el precio que hay que pagar cuando el mundo no nos reconoce. Y quiero dar gracias a Dios porque todavía hoy, en medio de una ciudad turbulenta, llena de vida, de ansiedad, llena de fuerza, llena de esperanza, llena de problemas, llena de trabajo, quiso darnos una señal. Hay gente que todavía quiere vivir no para sí. Y el Señor permite que haya gente que en esa coherencia muera no para sí, sino para dar vida a otro”.+
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