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Entrevista al Papa en el vuelo de regreso de Armenia
Lunes 27 Jun 2016 | 08:55 am
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Ciudad del Vaticano (AICA): En el vuelo de regreso a Roma, tras su visita apostólica de tres días a Armenia, el papa Francisco, como ya es habitual, respondió a las preguntas de algunos periodistas que lo acompañaban en el avión. Sobre la visita apostólica que acaba de concluir el Santo Padre ratificó por qué habla de”genocidio armenio” al referirse a la masacre perpetrada por el Imperio Otomano, y señaló que deseaba para los armenios la justicia y la paz porque son un pueblo valiente y rezaba por ello. Además el pontífice respondió a los periodistas sobre otros temas de actualidad como el conflicto de Armenia y Azerbaiyán o el resultado del referéndum en Reino Unido. Y también se afrontaron temas de Iglesia, como del papa emérito, la creación de la comisión de las mujeres diácono y la importancia de pedir perdón a los homosexuales.
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En el vuelo de regreso a Roma, tras su visita apostólica de tres días a Armenia, el papa Francisco, como ya es habitual, respondió a las preguntas de algunos periodistas que lo acompañaban en el avión, comenzando por un enviado de la televisión armenia que quería saber cuáles habían sido las impresiones del Santo Padre y cuál era su mensaje y sus oraciones para los armenios. El Santo Padre ratificó por qué habla de "genocidio armenio” al referirse a la masacre perpetrada por el Imperio Otomano, y señaló que deseaba para los armenios la justicia y la paz porque son un pueblo valiente y rezaba por ello.

“Sé que muchos están trabajando para conseguirlo y me alegró mucho cuando vi la semana pasada una foto del presidente Putin con los dos presidentes de Armenia y Azerbaiyán: al menos hablan. Y también con Turquía: el presidente de la República en su discurso de bienvenida habló con claridad. Tuvo el valor de decir:”Pongámonos de acuerdo, perdonemos, y miremos hacia el futuro”. Eso es ser muy valiente”.

Después reiteró que el pueblo armenio sufrió mucho y que el icono del mismo es “una vida de piedra y la ternura de una madre. Ha llevado cruces de piedra y sin embargo, no perdió la ternura, el arte, la música, esos cuartos de tono tan difíciles de entender, y con gran genialidad. Un pueblo que sufrió sufrido tanto en su historia y sólo la fe lo mantuvo de pie; porque el hecho de que haya sido la primera nación cristiana no es suficiente: fue la primera nación cristiana, porque el Señor la bendijo, porque tuvo santos, mártires, obispos. Y por eso, con su resistencia se hizo una piel de piedra -digamos así- pero no perdió la ternura del corazón de una madre; y Armenia también es madre”.

Reconciliación entre Armenia y Turquía
La segunda pregunta, siempre de una representante armenia fue sobre la próxima visita del Papa a Azerbaiyán y sobre qué podían hacer el Pontífice y la Santa Sede para favorecer la reconciliación entre ese país y Turquía.

“Hablaré con los azeríes de la verdad, de lo que he visto, de lo que siento –dijo Francisco- Y también los animaré. Me entrevisté con el presidente de Azerbaiyán, y hablé con él. Y diré también que no hacer la paz por un pedacito de tierra -que no es una gran cosa- es algo oscuro. Pero esto se lo digo a todos: a los armenios, a los azeríes. Tal vez no se ponen de acuerdo sobre el modo de hacer la paz, y en esto hay que trabajar. Pero no sé qué más decir. Diré lo que en aquel momento me salga del corazón, pero siempre de manera positiva, tratando de encontrar soluciones que sean viables, que marchen.

“Genocidio armenio”
Después un periodista francés quiso saber por qué Francisco decidió añadir la palabra "genocidio" en su discurso en el palacio presidencial y si pensaba que tocar un tema doloroso como ese era útil para la paz en una región tan conflictiva.

“En Argentina –explicó el Pontífice- cuando se hablaba del exterminio armenio, se usaba siempre la palabra "genocidio". No conocía otra. Y en la catedral de Buenos Aires, en el tercer altar de la izquierda pusimos una cruz de piedra recordando el "genocidio armenio” y para inaugurarla vinieron los dos arzobispos armenios, el católico y el apostólico. Yo no conocía otra palabra. Vengo con esta palabra. Cuando llegué a Roma, escuché la otra palabra, "el Gran Mal" o "la terrible tragedia", pero en armenio y no sé decirla. Y me dicen que es ofensivo decir "genocidio", que hay que decir la otra.

Yo hablé siempre de los tres genocidios del siglo pasado: el primero, el armenio, después el de Hitler y el último, el de Stalin. Los tres. Hay otros pequeños, como el de África [Ruanda], pero en la órbita de las dos grandes guerras, son estos tres. Y pregunté por qué. Me decían”Algunos creen que no es cierto, que no fue un genocidio". Un abogado me dijo que "La palabra genocidio es una palabra técnica, tiene un carácter técnico, que no es sinónimo de exterminio. Se puede decir exterminio, pero declarar un genocidio implica acciones de reparación”. Y el año pasado, cuando estaba preparando el discurso, vi que san Juan Pablo II usó la palabra, y utilizó ambas, "Gran Mal" y "genocidio". Y cité aquella entre comillas. No cayó bien; el gobierno turco emitió un comunicado y Turquía en pocos días llamó a su embajador a Ankara -es una buena persona- que regresó hace dos o tres meses. Fue un "ayuno de embajador”, pero tenían derecho: el derecho a protestar lo tenemos todo, ¿verdad?”

“Y es cierto que al principio en ese discurso no estaba la palabra. Respondo porqué la añadí. Después de escuchar el tono del discurso del Presidente y también con mi pasado con esta palabra y después de haberla pronunciado públicamente el año pasado en San Pedro, habría sonado muy extraño no decir, por lo menos, lo mismo. Pero quería señalar una cosa más, y creo que dije: “En este genocidio, al igual que en los otros dos, las grandes potencias internacionales miraban para otro lado”. Y esta fue la acusación.

En la Segunda Guerra Mundial, algunas potencias tenían fotografías de los ferrocarriles que llevaban a Auschwitz; habrían tenido la oportunidad de bombardear, y no lo hicieron. Un ejemplo: en el contexto de la Primera Guerra, donde estaba el problema de Armenia, y en el contexto de la Segunda Guerra, donde había el problema de Hitler y Stalin y después de Yalta y de los lagers ¿ninguno dice nada? Hay que hacer hincapié en ello y formular la pregunta histórica: ¿Por qué no lo han hecho? Ustedes, las potencias. No es una acusación, es, una pregunta. Y es curioso, sí; se hablaba de la guerra, de muchas cosas, pero de aquel pueblo. Y no sé si es verdad, pero me gustaría saber si lo es, que cuando Hitler perseguía a los judíos, una de las cosas que dijo fue:”Pero, ¿quién se acuerda de los armenios hoy? Hagamos lo mismo con los judíos”. No sé si es verdad, tal vez es una habladuría. Que los historiadores lo investiguen. Creo que respondí. Pero no pronuncié nunca esa palabra con intento ofensivo, sino más bien objetivamente”.

Ministerio petrino compartido
Una periodista argentina preguntó si era verdad que en estos momentos había un ministerio petrino compartido, con un Papa activo y uno contemplativo.

El Santo Padre, riendo, comentó que en la Iglesia hubo una época en la que había hasta tres Papas, pero que el papa Benedicto es emérito, como había afirmado claramente, el 11 de febrero anunciando que dimitía y que se retiraba para ayudar a la Iglesia con sus oraciones, como sigue haciendo rezando en su monasterio. Para mí, reiteró Francisco, es el papa emérito, el abuelo sabio, el hombre que me protege la espalda con sus plegarias. Y a este propósito recordó que ya una vez había agradecido públicamente a Benedicto XVI haber abierto la puerta a los papas eméritos, porque hace 70 años no existían los obispos eméritos y hoy en los hay y él con valor, con la oración y también con sabiduría y teología decidió abrir esa puerta. Francisco subrayó que eso era bueno para la Iglesia pero que sólo hay un Papa. Quizás, añadió, como con los obispos eméritos, podrá haber más, dos o tres, pero son eméritos.

Pasado mañana se celebra el 65° aniversario de su ordenación sacerdotal. Estará su hermano Jorge, porque se ordenaron juntos, y habrá un pequeño acto con los jefes de dicasterios; poca gente, porque él prefiere una cosa así, aceptó, muy modestamente. Asistiré yo también y diré algo a este gran hombre de oración, de coraje, que es el papa emérito, no el segundo Papa, que es fiel a su palabra y que es un hombre de Dios, es muy inteligente y para mí es el abuelo sabio en casa.


Concilio Panortodoxo
Usted animó el Concilio pan-ortodoxo de Creta ¿Qué le parece?, preguntó un corresponsal ruso. La opinión del Papa sobre el Concilio Panortodoxo fue la siguiente:

“Una opinión positiva –respondió- Se dio un paso adelante: no al cien por cien, pero sí un paso adelante. El mero hecho de que estas Iglesias autocéfalas se hayan reunido en nombre de la ortodoxia, para mirarse cara a cara, para rezar y hablar juntas e incluso para contarse cosas es muy positivo. Doy gracias al Señor. En el próximo serán más”.


Unión Europea y Brexit
Un periodista estadounidense, después de afirmar que el Pontífice parecía ser como Juan Pablo II muy partidario de la Unión Europea, le preguntó si estaba preocupado por si el resultado del referendum inglés podría desembocar en la desintegración de Europa y, eventualmente en la guerra.

“La guerra ya está en Europa. Además hay un viento de división, y no sólo en Europa sino en los mismos países. Recordemos a Cataluña, el año pasado Escocia –recordó- Yo no digo que estas divisiones sean peligrosas, pero hay que estudiarlo a fondo y antes de dar un paso adelante hacia la división, discutirlo y buscar soluciones viables. Hay decisiones de independencia que se toman para emanciparse: por ejemplo, todos nuestros países latinoamericanos se emanciparon de las coronas de Madrid, de Lisboa y también los países africanos de París, de Londres, de Amsterdam, Indonesia, especialmente. La emancipación es más comprensible porque hay detrás una cultura, una forma de pensar. En cambio la secesión de un país -aunque no estoy hablando de la Brexit– pensemos en Escocia, es algo que dio su nombre -y lo digo sin ofender, usando esa palabra que los políticos utilizan –a la "balcanización", sin hablar mal de los Balcanes. Es un poco una "secesión”, no es una emancipación y detrás hay historias, culturas, malentendidos; también una gran cantidad de buena voluntad en otros. Eso hay que tenerlo claro.

Para mí siempre la unidad es superior al conflicto: siempre. Pero hay diferentes caminos de unidad y también la hermandad -y aquí llego a la Unión Europea- es mejor que la enemistad o la distancia. La hermandad es mejor que la distancia. Y los puentes son mejores que los muros. Todo esto debe hacernos reflexionar. Y el paso que debe dar la Unión Europea para reencontrar las fuerzas que tenía en sus raíces es un paso de creatividad e incluso”de desunión saludable”: es decir, dar una mayor independencia, dar más libertad a los países de la UE.

Pensar en otra forma de unión: ser creativos. Creativos en los puestos de trabajo, en la economía. Hoy en día existe una economía líquida en Europa, que hace que -por ejemplo en Italia- los jóvenes de 25 años para abajo no tengan trabajo: el 40 por ciento. Hay algo que no funciona con esa unión “maciza”, pero no vamos a tirar por la ventana al niño junto con el agua sucia. Tratemos de rescatar y de volver a crear las cosas, porque la re-creación de las cosas humanas –incluso de nuestro personalidad- es un camino y siempre hay que hacer. Y hago hincapié en esto: hoy en día la palabra, las dos palabras clave para la Unión Europea son la creatividad y la fecundidad: Este es el reto”.


500 años de la Reforma de Lutero
Un enviado de la Radio Alemana preguntó al Papa acerca de la conmemoración del 500° aniversario de la Reforma y sobre si había llegado el momento de reconocer no solo sus errores sino también sus dones

“Creo que las intenciones de Martin Lutero no eran equivocadas –respondió Francisco- era un reformador; puede que algunos métodos no fueran acertados, pero en aquel tiempo la Iglesia no era precisamente un modelo a seguir: había corrupción, mundanidad, apego al dinero y al poder. Y por eso protestó. Era inteligente y dio un paso hacia delante para justificar por qué lo hizo. Y hoy luteranos y católicos, protestantes y todos, estamos de acuerdo en la Doctrina de la Justificación: en este punto tan importante no se había equivocado. (Lutero) elaboró un medicamento para la Iglesia, que después se consolidó en un estado de cosas, en una disciplina, una forma de creer, una forma de hacer, una forma litúrgica. Pero no estaba solo: estaban también Zwinglio, Calvino, y ¿quién estaba detrás de ellos? Los príncipes, “cuius regio eius religio”.

Tenemos que colocarnos en la historia de aquella época que no es fácil de entender. Después se siguió adelante. Hoy el diálogo es muy bueno y creo que el documento sobre la Justificación es uno de los documentos ecuménicos más ricos y profundos. Hay divisiones, pero también dependen de las iglesias. La diversidad es lo que quizás nos haya hecho más daño, y ahora intentamos retomar el camino para encontrarnos después de 500 años. Creo que tenemos que rezar juntos, orar. Esta es la razón por la cual la oración es importante. Segundo: trabajar por los pobres, los perseguidos, por las muchas personas que sufren, por los refugiados. Trabajar juntos y orar juntos. Y que los teólogos estudien y busquen juntos”.


Las diaconisas
La institución de una comisión para reflexionar sobre el tema de las diaconisas fue el tema de la siguiente cuestión, planteada por una periodista francesa.

“El primer sorprendido de esta noticia fui yo porque el coloquio con las religiosas fue sobre otra línea –afirmó el Papa- “Hemos oído que en los primeros siglos había diaconisas –dijeron- ¿Se podría estudiar esto, formar una comisión?” Y yo dije: Sí. ¿Se puede estudiar? Le pediré a la Doctrina de la Fe que forme esta comisión. Hablé con el prefecto de la Doctrina de la Fe, que me dijo: “Hay un estudio realizado por la Comisión Teológica Internacional en los años ochenta” Luego hablé con la presidente y le dije: “Por favor, deme una lista de personas que Usted crea que puedan formar parte de esta Comisión”. Me envió la lista; también el Prefecto me la mandó y ahora están ahí en mi escritorio, para formarla.

Creo que el tema se estudió mucho en los años ochenta y no va a ser difícil arrojar luz sobre él. Pero hay algo más: hace año y medio creé una comisión de teólogas que trabajaron con el cardenal Rylko y que hicieron un buen trabajo, porque es muy importante el pensamiento de la mujer. Para mí la función de la mujer no es tan importante como el pensamiento de la mujer: la mujer piensa de otra manera que nosotros, los hombres. Y no se puede tomar una decisión buena y justa sin escucharlas”.


Perdón a la comunidad homosexual
La penúltima pregunta la hizo una periodista americana que recordó que el cardenal alemán Marx hablando recientemente en una conferencia en Dublín, sobre la Iglesia en el mundo moderno, dijo que la Iglesia Católica debe pedir perdón a la comunidad homosexual por haber marginado a sus miembros y apuntó que tras la masacre de Orlando muchos dijeron que la comunidad cristiana tiene algo que ver con el odio hacia estas personas

“Voy a repetir lo mismo que dije en el primer viaje y también lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica –contestó el Papa- Estas personas no deben ser objeto de discriminación, deben ser respetadas, acompañadas pastoralmente.

Se pueden condenar, no por razones ideológicas, sino por razones -por ejemplo- de comportamiento político, ciertos acontecimientos un poco demasiado ofensivos para los demás. Pero estas cosas no tienen nada que ver con el problema: si el problema es una persona que tiene esa condición, que tiene buena voluntad y busca a Dios, ¿quiénes somos nosotros para juzgarla? Luego están las tradiciones de algunos países, de algunas culturas que tienen una mentalidad diferente acerca de este problema. Creo que la Iglesia no sólo debe pedir disculpa a esa persona que es homosexual, a la que ofendió, sino que también debe pedir disculpa a los pobres, a las mujeres y los niños explotados en el trabajo; debe pedir disculpas por haber bendecido tantas armas.

La Iglesia tiene que pedir disculpas por no haberse portado tantas, muchas veces -y cuando digo “Iglesia” me refiero a los cristianos; la Iglesia es santa, los pecadores somos nosotros- Los cristianos deben disculparse por haber acompañado tantas opciones.

Recuerdo cuando era un niño la cultura de Buenos Aires, la cultura católica cerrada. Vengo de allí. No se podía entrar en casa de una familia divorciada: estoy hablando de hace 80 años. La cultura cambió y gracias a Dios, como cristianos, debemos pedir disculpas y no sólo esto: ¡perdón y no sólo disculpas!” !Perdóname!”, Es una palabra que se nos olvida”.


En Auschwitz, el silencio
Terminó el padre Federico Lombardi preguntando al Pontífice sobre su próximo viaje a Polonia para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud en el Año Santo de la Misericordia y, especialmente, si cuando vaya a Auschwitz y Birkenau, preferirá el silencio o las palabras.

“El silencio –concluyó Francisco- Me gustaría ir a ese lugar de horror sin discursos, sin gente, sólo los pocos necesarios. Entrar solo, rezar y pedir al Señor que me conceda la gracia de llorar”. +
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