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Ya restaurado se reabrió al público el edículo del Santo Sepulcro
Jueves 23 Mar 2017 | 11:58 am
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Jerusalén (Tierra Santa) (AICA): Tras estar cerrado durante nueve meses por trabajos de restauración fue reabierto al público el edículo del Santo Sepulcro. La reapertura tuvo lugar este miércoles 22 de marzo, en una simbólica ceremonia ecuménica, con los representantes de las tres iglesias cristianas encargadas de la custodia del Santo Sepulcro –la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa Griega y la Iglesia Ortodoxa Armenia–.
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Tras estar cerrado durante nueve meses por trabajos de restauración fue reabierto al público el edículo del Santo Sepulcro. La reapertura tuvo lugar este miércoles 22 de marzo, en una simbólica ceremonia ecuménica, con los representantes de las tres iglesias cristianas encargadas de la custodia del Santo Sepulcro –la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa Griega y la Iglesia Ortodoxa Armenia–.

Los trabajos de restauración incluyeron extensas obras en la mampostería de la tumba, y además se colocaron tornillos de titanio en las lápidas, incluida la que cubre la tumba de Jesús. “La estructura necesitaba conservación y ser reforzada, incluyendo la instalación de una red de drenaje subterránea para agua de lluvia y aguas servidas”, explicó Antonia Moropoulou, profesora de la Universidad Nacional Técnica de Atenas y directora de las obras en el lugar.

Participaron de la ceremonia por la finalización de la restauración del edículo representantes de las demás Iglesias y comunidades cristianas con presencia en la basílica del Santo Sepulcro: coptos, sirios, etíopes y luteranos y representantes diplomáticos e institucionales, entre ellos, el primer ministro griego, Alexis Tsipras.

También participó el patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I, que agradeció a los responsables de la restauración- “Esta tumba – dijo el patriarca– es un ’monumento minúsculo’, pero tan vasto que contiene en sí el universo”.

“En estos tiempos que corren, con el mundo cada vez más dividido y en conflicto, el Santo Sepulcro que se erige frente a nosotros constituye la única fuente de unidad genuina, sustancial y sacra entre los cristianos, que no está establecida en función de intereses y ambiciones humanas, sino sólo sobre la Cruz, que es capaz de unir cuanto había sido dividido”.

Para el patriarca griego-ortodoxo, Teófilo III, “la restauración del edículo tiene un significado ecuménico para toda la familia humana, porque este lugar sagrado acerca a las personas de todas las naciones, etnias y culturas, y es un testimonio elocuente de un destino y de una humanidad compartida”. Las obras realizadas son la demostración de una unidad que puede ser de inspiración “para todos los pueblos de nuestra región, sobre todo en estos momentos de dificultad y confusión para nuestro mundo”.

Teófilo III agradeció al rey de Jordania, Abdallah II y al presidente de la Autoridad palestina, Muhammud Abbas, por las donaciones.

Luego intervino el custodio de Tierra Santa, padre Francisco Patton OFM, con un augurio de paz y expresando la alegría de haber logrado terminar los trabajos en tiempo para la Pascua, que este año cae en el mismo día, tanto para los católicos como para los ortodoxos. Una restauración para “toda la Cristiandad” que ayuda a las iglesias a renovar su cercanía, la capacidad de colaborar y de sentirse “realmente hermanos”.

Nourhan Manougian, patriarca apostólico armenio, recordó la Pasión y el mandamiento de amor de Jesús: “Él nos dijo que para ser sus discípulos debemos amarnos los unos a los otros. Queridos hermanos míos, todos nosotros leemos el mismo Evangelio, las mismas palabras, traducidas a nuestras lenguas”.

“No tenemos diferencias de opinión sobre este mandamiento”, continuó. “La solidaridad cristiana es signo de que nuestro amor por Cristo supera nuestras diferencias culturales, litúrgicas y lingüísticas”.

El patriarca armenio abrió la posibilidad de permitir, una vez al año en el período que sigue a la Pascua, que las otras Iglesias puedan hacer el oficio dentro del edículo. “Estoy seguro de que esto le gustaría a Nuestro Señor Jesucristo”. Según las reglas del “Status quo”, vigentes en la basílica, en el edículo pueden celebrar sólo las comunidades latinas, griegas y armenias.

Por su parte el Administrador Apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, monseñor Pierbattista Pizzaballa subrayó que “esta restauración no sólo marca el hecho de haber alcanzado un objetivo técnico importante, sino también una nueva fase en nuestras relaciones. El Edículo se convierte en el símbolo concreto de un nuevo lugar restaurado, la vida de las Iglesias de Jerusalén”.

Monseñor Pizzabala afirmó que “la aparente misión imposible de la restauración del santo edículo se hizo posible porque permitimos a Dios iluminar nuestros pensamientos, nuestros ojos y nuestros vínculos”.

“Pienso que la mayoría de los habitantes de Jerusalén y todos aquellos que están familiarizados con la vida en el Santo Sepulcro, en general con la vida de los cristianos en Jerusalén, no podían creer que pudiera ser posible que llegara este momento. Muchas veces, cuando los peregrinos, los cristianos locales, también los no cristianos, venían a la Basílica se preguntaban cuándo sería posible la restauración del edículo, la respuesta inmediata era: ‘Nunca veremos ese día’”. Pero ese día “por fin ha llegado”.

El Administrador Apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén indicó que “el Santo Sepulcro, donde nuestro Señor fue enterrado y donde resucitó, es el custodio de nuestra fe. Pero también de nuestras respectivas historias, de nuestras identidades. Es el espejo de lo que somos”.

Por último monseñor Pizzaballa recordó que las obras no han terminado. Las restauraciones, de hecho, continuarán y se realizarán en la zona en torno al Edículo y que comenzarán tras las celebraciones de Semana Santa y Pascua.

Las labores de consolidación y restauración del edificio tuvieron un presupuesto de 3 millones 500 mil dólares. La financiación corrió a cargo de las tres denominaciones cristianas sobre las que recae la custodia del sepulcro. También se recibieron ayudas del gobierno griego y de benefactores privados. Además, el Fondo Mundial para los Monumentos desempeñó un papel importante en la recaudación de fondos.

Las ayudas económicas para las obras también procedieron de países musulmanes. Así, el rey Abdalá II de Jordania ofreció una donación, al igual que las autoridades palestinas, que no quisieron quedarse al margen del proyecto y realizaron una aportación económica para la restauración de la tumba de Cristo.+


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