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Mons. Zordán asumió como obispo de Gualeguaychú
Lunes 29 May 2017 | 11:23 am
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Gualeguachú (Entre Ríos) (AICA): El arzobispo coadjutor de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Eduardo Lozano, presidió la Ordenación Episcopal e inicio del ministerio pastoral del nuevo obispo de Gualeguaychú, monseñor Héctor Zordán. La celebración se llevó a cabo ayer, domingo 28, en la catedral San José de Gualeguaychú.
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Monseñor Héctor Zordán recibió el orden episcopal y asumió como quinto obispo de Gualeguaychú, en una celebración presidida ayer, domingo 28 de mayo, por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo coadjutor de San Juan de Cuyo y anterior obispo de Gualeguaychú; monseñor Sergio Fenoy, obispo de San Miguel, y el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig.

Antes de la misa, el nuevo obispo realizó el juramento de fidelidad y la profesión de fe de rigor en una ceremonia privada en la sede del obispado.

La ordenación tuvo lugar en la catedral de Gualeguaychú y contó con la presencia de una veintena de obispos; del padre Luigi Toscano, superior general de la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, a la que pertenece monseñor Zordán; el clero de Gualeguaychú, sacerdotes de otras diócesis de la Argentina y delegaciones con fieles laicos de diversas parroquias de la propia diócesis, de Rosario y de Buenos Aires.

La misa comenzó con la solemne procesión de los ministros, obispos y sacerdotes hacia el altar en el interior de la catedral de Gualeguaychú, y luego la canciller de la diócesis, servidora Alejandra Benedetti, leyó la bula pontificia de nombramiento de monseñor Zordán.

“Que nadie quede afuera”
Finalizada la proclamación del Evangelio, monseñor Lozano dedicó su homilía al acontecimiento que vive la Iglesia particular de Gualeguaychú: “Hoy Jesús vuelve a enviarnos como discípulos misioneros suyos. Como en aquella montaña, Jesús nos congrega y envía para dar testimonio de su muerte y resurrección”, afirmó.

“La misión es encomendada a Pedro y a la comunidad apostólica. La sucesión apostólica que se mantiene de modo ininterrumpido desde aquel tiempo garantiza la continuidad de la misión”, agregó el obispo, y dirigiéndose a monseñor Zordán, recordó que hoy “a todos vuelve a decirnos: “Vayan…”. ¿A dónde Señor? “a todo el mundo”.

El prelado destacó que “la misión tiene una destinación universal, a todos los pueblos, culturas, todas las dimensiones de la existencia, todos los lugares, especialmente a las periferias geográficas y antropológicas”.

Inspirado en el pedido del papa Francisco, monseñor Lozano recordó la necesidad de una “Iglesia en salida” con brazos de madre bien abiertos que va al encuentro de sus hijos para tratar a todos con ternura.

El prelado recordó que “los obispos estamos llamados a mirar a todos como propios, creyentes y no creyentes”, y alentó al nuevo obispo a “que nadie quede afuera de tu oración y tu corazón de padre”. Luego de las letanías, se realizó la imposición de manos y se procedió a la oración de consagración.

Finalizado el rito de toma de posesión, monseñor Zordán fue llevado por el arzobispo de Paraná, monseñor Juan Alberto Puiggari, hasta la Sede Episcopal, para asumir el gobierno pastoral de la diócesis.

» Texto completo de la homilía de Mons. Jorge Lozano

Bienvenida diocesana
Representantes de la Iglesia diocesana dieron la bienvenida al nuevo obispo. En nombre de la comunidad laica, se dirigió a él José Alejandro Vernaz, de Concepción del Uruguay, quien destacó la expectativa que generó su llegada en la comunidad, y agradeció su amor “por estas ovejas que Él te confía”. Además, se comprometió en nombre de la comunidad a seguir rezando por su ministerio y a contribuir con su servicio. “Esta familia diocesana te da la más cálida y cordial bienvenida, con el deseo sincero de que siempre te sientas en casa”, expresó.

En representación de las religiosas y religiosos de la diócesis, pronunció unas palabras la hermana Rufina Ramírez, de las Hijas de la Misericordia de la 3ª Orden Regular de San Francisco, quien manifestó “alegría, esperanza y entusiasmo” por la llegada de monseñor Zordán. En cuanto a la Vida Consagrada, le indicó que son “pocos, pequeños, pobres, vivimos la experiencia de la minoridad, pero permanecemos unidos, esperanzados, en comunión de carismas y en la animación mutua”.

“Te recibimos con esperanza, te necesitamos como Pastor y guía; cuenta con nosotros, comprometemos nuestra oración y te esperamos en nuestras asambleas y encuentros”, finalizó la religiosa.

El presbítero Jorge Leiva habló en nombre del clero diocesano: “Con nosotros sea oveja del redil, para nosotros sea pastor que conduce, que entrega la vida. Camine con nosotros como cristiano, vaya delante de nosotros como obispo. Sea con nosotros en esta casa comunitaria hijo humilde delante del Eterno Padre, hijo en el Hijo; y sea para nosotros un padre que acompañe, proteja, consuele y ponga límites”, pidió al nuevo obispo, y agregó: “Sea usted servidor de la multitud del Pueblo de Dios congregado a imagen de la Trinidad y ayúdenos con tierna exigencia a los presbíteros, a los diáconos, a los consagrados y a los agentes pastorales laicos a lavar los pies de los hermanos sobre todo de los pobres y de los pecadores que son los preferidos del Sagrado Corazón”.



Dispuesto a caminar “en medio de la Iglesia”
Acompañado por otros obispos, monseñor Zordán recorrió la nave central de la catedral bendiciendo al Pueblo de Dios. El nuevo obispo se dirigió luego a la comunidad con unas palabras:

“Quiero celebrar con el corazón agradecido a Dios, nuestro Padre, y a Jesús resucitado. ¡Éste es mi “magníficat”!”, exclamó, y recordó el llamado de Dios a lo largo de su vida, que se renueva hoy: “El Padre me llama, por medio de la Iglesia, para identificarme plenamente con Jesús-Sacerdote en el ministerio episcopal, y me une esponsalmente a esta ya querida Iglesia diocesana de Gualeguaychú”.

El prelado se mostró agradecido por la grandeza, ternura y compromiso de Dios, pero también por las personas que lo ayudaron a discernir el querer de Dios, que lo acompañaron en el camino y compartieron su historia.

“Al iniciar mi ministerio episcopal renuevo mi consagración a Dios, y lo hago desde el carisma misionero sacricordiano en el cual me formé, crecí, viví mi fe cristiana y ejercí mi ministerio sacerdotal; el que ha animado toda mi vida”, señaló.

Inspirado en ese carisma, detalló el obispo, eligió como lema episcopal aquella frase de san Pablo a los efesios: “Nos amó y se entregó por nosotros”.

“Quiero seguir a Jesús, que ha venido para incendiar el mundo con el amor incondicional del Padre; quiero seguirlo en su amor hasta dar la vida, asumiendo para mí la enseñanza de san Pablo: “practiquen el amor a ejemplo de Cristo…”; quiero que mi experiencia del amor entregado de Jesús por mí y por todos sea mi fuente vital, y que sea Él el único referente para mi vida”, expresó.

Para finalizar, manifestó su intención de sumarse al caminar de la Iglesia diocesana; un caminar “en medio del a Iglesia”, para acompañarla. “Iglesia es sinónimo de sínodo”, añadió, y explicó que sínodo significa hacer juntos el camino, caminar en sintonía, ser y hacer comunidad. “Lo propio de la Iglesia es la “sinodalidad”, entendiendo por sinodalidad no un evento o un acontecimiento, sino una actitud que podamos aprender y vivir todos”, animó.

» Texto completo de las palabras de Mons. Zordán M.SS.CC.

Obispos participantes
Participaron de la celebración monseñor Hugo Santiago, obispo de San Nicolás; monseñor Gustavo Help obispo de Venado Tuerto; monseñor Luis Collazuol, obispo de Concordia; monseñor Juan Alberto Puiggari, arzobispo de Paraná; monseñor Luis Fernández, de Rafaela. También estuvieron presentes monseñor Carlos Malfa, obispo de Chascomús; monseñor Hugo Salaberry, obispo de Azul; monseñor Gustavo Montini, obispo de Santo Tomé; monseñor Carlos Franzini, arzobispo de Mendoza, monseñores Carlos Ares, Alejandro Giorgi y Ernesto Giobando, obispos auxiliares de Buenos Aires; monseñor Ricardo Faifer, obispo emérito de Goya; monseñor Luis Guillermo Eichhorn, obispo de Morón; monseñor Pedro María Laxague, obispo de Zárate-Campana, y monseñor Gabriel Barba, de Gregorio de Laferrere.+




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