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Por fin tendremos una Santa boliviana. Madre Nazaria Ignacia
Martes 6 Feb 2018 | 09:54 am
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La Paz (Bolivia) (AICA): ¨Por fin tendremos una santa boliviana¨, fue la expresión de alegría unánime de los católicos del Altiplano, al hacerse pública la noticia de que el papa Francisco había autorizado la canonización de la beata Nazaria Ignacia March Mesa, nacida en España, santificada en Bolivia y muerta en la Argentina.
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"Por fin tendremos una santa boliviana", fue la expresión de alegría unánime de los católicos del Altiplano, al hacerse pública la noticia de que el papa Francisco había autorizado la canonización de la beata Nazaria Ignacia March Mesa, nacida en España, santificada en Bolivia y muerta en la Argentina.

El Santo Padre autorizó al cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, la promulgación del decreto que reconoce un milagro atribuido a la intercesión de la religiosa por lo que se da por hecho que su canonización tendrá lugar en 2018.

De esta manera, la Iglesia reconoce como un don universal la entrega sin límites de la fundadora de la Congregación de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia.

Nacida en Madrid el 10 de enero de 1889, inicialmente profesó como hermanita de los ancianos desamparados, pero tras ser destinada a la localidad boliviana de Oruro, comprobó que estaba llamada a un apostolado más amplio. Así fundó a las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, la primera congregación nativa de Bolivia, instituto volcado "en los últimos de los últimos de la sociedad", con la mirada puesta en la acción social de la mujer. Hoy, los miembros de la Familia de Nazaria Ignacia, a la que pertenecen también seglares y sacerdotes diocesanos, están presentes en 21 países de cuatro continentes.

El ser y hacer de la congregación nace de la pasión incansable de su fundadora: “Este es nuestro espíritu: guerrero, fiel, nada de cobardías, todo amores, amor sobre todo a Cristo y en Cristo a todos. Repartirse entre los pobres, animar a los tristes, dar la mano a los caídos, enseñar a los hijos del pueblo, partir su pan con ellos, en fin, dar toda su vida, su ser entero por Cristo, la Iglesia y las almas”. Tanto se identificó con la tierra que la aceptó que decidió adquirir la nacionalidad boliviana. Murió en Buenos Aires el 6 de julio de 1943 y fue beatificada por Juan Pablo II el 27 de septiembre de 1992.

La Iglesia reconoce de esta manera la santidad de una mujer creativa, que supo adaptarse a los signos de los tiempos y adelantarse al Vaticano II, con iniciativas pioneras como “la olla del pobre” o ser la precursora del primer sindicato femenino de Bolivia.

La primera santa boliviana obró su milagro en Victoria, una monjita jovial
El 26 de enero sucedió lo que tanto estaban esperando. Las monjitas Misioneras Cruzadas de la Iglesia recibieron la buena nueva de que el papa Francisco había dado por válido el milagro de su fundadora, Nazaria Ignacia March, acontecido en Bolivia.

“Lo primero que hicimos fue rezar y tocar las campanas para que los vecinos se pregunten: ¿qué les pasa a las hermanas? Unas lloraron, otras reaccionaron según su sensibilidad y su quehacer”, narra la hermana María Jesús de Miguel, postuladora del proceso para la canonización de la beata Nazaria Ignacia. Ella está del otro lado del teléfono, en la casa generalicia de Madrid, sentada junto a la hermana María Victoria Azuara, la religiosa misionera española que vivió unos 40 años en Bolivia en trabajo misional y fue la receptora del milagro obrado en Cochabamba.

En quien se obró el milagro
Para que la hermana Nazaria Ignacia fuera reconocida como santa de la Iglesia católica, deben mediar dos milagros. El primero sirvió para que la venerable sierva de Dios se convierta en beata y el segundo para que sea finalmente incluida en el catálogo de los santos de la Iglesia católica. Todo esto no ocurre de la noche a la mañana, hay por medio muchos años y una serie de pasos procedimentales, tanto científicos como teológicos.

En esta historia María Victoria Azuara se convirtió en protagonista al ser la receptora del segundo milagro ocurrido en 2010 en Cochabamba cuando sufrió un derrame cerebral que la dejó sin habla y sin memoria, justo a ella, la encargada de recopilar la obra de Nazaria Ignacia, la fundadora de la congregación, que tenía unas 2000 cartas, reflexiones, diarios y muchas cosas por decir.

La hermana Azuara ahora está a un paso de cumplir los 90 (en marzo), pero luce regia, no requiere de bastón para su andar ligero. Tiene la voz rasposa y es muy lúcida, capaz de citar fechas, lugares y personas, como las que circundaron en torno al milagro obrado en su salud.

Cuando se le hace notar su lucidez lanza una carcajada amplia y empieza a desmenuzar cada detalle, ávida por ampliar su historia y engrandecer a la fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, congregación religiosa que nació en Oruro y que ahora tiene presencia en muchos países.

Cómo sucedió el milagro
El 13 de octubre de 2010, la hermana María Victoria sufrió un derrame cerebral y quedó sin habla, perdiendo el sentido de ubicación. A pesar de ese diagnóstico, durante 12 días las Hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia se unieron en oración pidiendo la intercesión de la beata para la recuperación de la religiosa.

“Por la tarde fui a misa a la iglesia María Auxiliadora en La Paz (donde estaba de paso). Al volver a casa perdí el sentido de las distancias, anduve más de la cuenta y llegué cuando la comunidad ya estaba cenando, estaba como ausente. Me comportaba como un robot, hacía lo que me decían y no protestaba de nada. No podía hablar, me preguntaban mi nombre y no lo podía decir, después de algunas pruebas médicas decidieron internarme porque tenía un derrame cerebral, todo esto me lo contaron porque yo no estaba conciente”, empieza a hilvanar Victoria.

Las hermanas de su casa en Cochabamba la hicieron ver por un médico neurólogo de esta ciudad, y al concluir las consulta firmaron un acta de baja voluntaria para la clínica en La Paz y con ese riesgo se la llevaron. En la clínica de los Olivos, ya en la Llajta, estuvo cuatro días en observación. El 18 de octubre se la llevaron a casa y María Victoria no hablaba más que palabras incoherentes. “Había perdido la memoria, no podía rezar y hasta se me olvidó la contraseña de la computadora”.

Un día por la mañana, en el desayuno, María Victoria pidió: “Pásenme la mantequilla, por favor”, causando el asombro en la mesa. A esas alturas el médico ya tenía los resultados de su resonancia magnética, unas 10 placas de su cerebro y no paraba de decir que se asombraba de que ella estuviera hablando. “Con esta resonancia usted no puede hablar. ¡Es que esto no puede ser! Esto es cosa de Dios”, lo repitió muchas veces. A todas esas manifestaciones de asombro, la misionera le complementó: “Es de Dios, pero también de mi madre fundadora. Me preguntó: ‘¿Por qué?’ Y yo le dije que estábamos esperando un segundo milagro de la madre fundadora (para que se convierta en santa). Le pregunté si podía poner por escrito el caso de mi enfermedad y curación sin secuelas y él aceptó”.

Un largo proceso
María Jesús de Miguel fue la hermana que hizo todo el papeleo, primero el proceso diocesano y luego el proceso en Roma. “Son más de 500 folios con 19 testigos, gente que había visto a la hermana en esos días. Hay también estudios con peritos médicos que determinaron que algo extraordinario había pasado. Finalmente, en septiembre de 2017, siete médicos italianos dijeron que verdaderamente lo que había pasado con María Victoria no tenía explicación científica y que se trataba de un milagro hecho por Dios con la intercesión de la beata Nazaria Ignacia.

Consumatum est (todo está hecho). Solo falta esperar después de Pascua para la fecha y lugar de la canonización (tal vez a fines de septiembre u octubre).

“Realmente es un proceso lento, que nos gustaría que corra un poco más rápido, pero hay una garantía de estudio y de investigación”, confirmó María Jesús.

El 26 hubo en la mesa de las Misioneras Cruzadas un postre para celebrar. Pero la verdadera celebración será el día de la canonización, ese día habrá comida y misa solemne.

Enterrada en Bolivia
En 1943 Nazaria Ignacia falleció en Buenos Aires. En 1972 su cuerpo fue trasladado a Oruro a la capilla de su congregación. En 1993 se abrió el cajón de los restos para ponerlos en otra cripta, pero la sorpresa fue que encontraron el cuerpo incorrupto, casi intacto, considerado como un signo de santidad.

Santa hispanoamericana
Varios países se disputan a la santa. España, porque nació ahí; México, porque fue donde recibió el llamado de Dios; Bolivia, porque es donde está la mayor parte de su obra y su cuerpo, y la Argentina, porque ahí trabajó hasta el final de sus días.+


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