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Aborto y protección de embarazadas: Piden debate “sereno, responsable y maduro”
Viernes 9 Mar 2018 | 08:48 am
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Buenos Aires (AICA): El Consejo Nacional de la Acción Católica Argentina (A.C.A.) solicitó un debate “sereno, responsable y maduro” tanto de la iniciativa legislativa para despenalizar el aborto como de aquella para proteger a la mujer embarazada, a fin de “dar respuesta a esta grave problemática de nuestro tiempo”.
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El Consejo Nacional de la Acción Católica Argentina (A.C.A.) solicitó un debate “sereno, responsable y maduro” tanto de la iniciativa legislativa para despenalizar el aborto como de aquella para proteger a la mujer embarazada, a fin de “dar respuesta a esta grave problemática de nuestro tiempo”.

En una declaración en el marco del Día Internacional de la Mujer, la organización laical recordó que el niño “pequeño, invisible y callado” en el vientre materno “ya ‘es’ -inalienable e inviolable- lo que al nacer se cobijará entre los brazos”.

“Esa vida débil es persona y por eso no podemos eliminar su existencia sin más, instaurando un peligroso principio donde los más débiles y sin voz puedan ser descartados”, advirtió.

“Tampoco podemos abandonar a su suerte a la mujer que no decidió o no puede asumir ser madre, por eso reafirmamos, con total convencimiento, que ambos merecen nuestro cuidado, ante lo cual necesitamos el compromiso de todos”, agregó.

La Acción Católica exhortó a educar “con responsabilidad a las mujeres y varones para vivir una sexualidad madura, integradora, personal” y a promover “el sano criterio de decidir adecuadamente a partir del desarrollo de las capacidades que cada uno tiene, despertando todas las posibilidades de sentido para construir la vida y la resiliencia necesaria, cuando la adversidad toca a nuestras puertas”.

Texto de la declaración
Al celebrarse el Día Internacional de la Mujer y haberse dado apertura al debate parlamentario sobre la despenalización del aborto y el ingreso de la Ley de Protección a la Mujer Embarazada, queremos proponer con sinceridad nuestras ideas para que en el marco del respeto y en un clima de diálogo sereno, responsable y fecundo, se encuentre el camino adecuado que permita dar respuesta a esta grave problemática de nuestro tiempo.

La vida es un derecho desde la concepción hasta la muerte y merece ser cuidada, protegida, en todas las etapas de su desarrollo, posibilitando ser vivida con dignidad. Por eso, valoramos con igual intensidad la vida de la mujer que engendra como la del niño engendrado y trabajamos con igual empeño por sus derechos.

Sin embargo, no podemos dejar de reconocer las historias de dolor y angustia que muchas mujeres atraviesan ante un embarazo no deseado, sobre todo en quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, pobreza o marginación, o conciben fruto de la violencia sexual, el abuso u otros contextos que hacen sentir que el mismo es inviable. Es aquí entonces, que el Estado ha de proponer cauces superadores que permitan proteger la vida de ambos.

Porque los dos son personas, cada uno con su código genético que los acompañará durante toda su vida, aunque el embrión deba desarrollarlo en el proceso lógico que se atraviesa a lo largo de los nueve meses intrauterinos. La ciencia ha avanzado demasiado al respecto para insistir sobre ello, y tal vez por eso el debate intente desplazarse a una cuestión de semanas donde el misterio maravilloso de la vida crece pero no se hace notar, no se "visibiliza", pero está.

Es allí, entonces, donde la vulnerabilidad y debilidad de un ser humano se encuentra en plenitud. Pequeño, invisible y callado en el vientre de la mujer ya "es" -inalienable e inviolable- lo que al nacer se cobijará entre los brazos. Esa vida débil es persona y por eso no podemos eliminar su existencia sin más, instaurando un peligroso principio donde los más débiles y sin voz puedan ser descartados.

Tampoco podemos abandonar a su suerte a la mujer que no decidió o no puede asumir ser madre, por eso reafirmamos, con total convencimiento, que ambos merecen nuestro cuidado, ante lo cual necesitamos el compromiso de todos.

Eduquemos con responsabilidad a las mujeres y varones para vivir una sexualidad madura, integradora, personal. Promovamos el sano criterio de decidir adecuadamente a partir del desarrollo de las capacidades que cada uno tiene, despertando todas las posibilidades de sentido para construir la vida y la resiliencia necesaria, cuando la adversidad toca a nuestras puertas.
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