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La Asamblea Diocesana de Añatuya: “Optamos por la vida”
Jueves 15 Mar 2018 | 08:46 am
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Añatuya (Santiago del Estero) (AICA): La Asamblea Diocesana de Añatuya declaró su opción “por la vida, por familias de puertas abiertas, con aroma a pan casero, patios de tierra, sombras extensas, amplias mesas, con bebés en brazos, niños jugando, abuelos narrando y la vida desbordando”. “¿Quién defenderá a los más débiles si el Estado se propone ignorar un derecho tan fundamental como es el de la vida?”, se preguntó frente al debate por la despenalización del aborto.
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La Asamblea Diocesana de Añatuya, una de las diócesis más pobres del país, declaró su opción “por la vida, por familias de puertas abiertas, con aroma a pan casero, patios de tierra, sombras extensas, amplias mesas, con bebés en brazos, niños jugando, abuelos narrando y la vida desbordando”.

“¿Cuándo escucharemos, de una vez por todas, las voces silenciadas y escondidas de nuestros hermanos de la Argentina profunda? ¿Quién defenderá a los más débiles si el Estado se propone ignorar un derecho tan fundamental como es el de la vida?”, se preguntó en una declaración frente al debate por la despenalización del aborto.

Los laicos, religiosas y sacerdotes junto con el obispo de Añatuya, monseñor José Melitón Chávez, consideraron que hay “otros intereses ocultos dentro de este debate y que, más que hablar de vida, son políticas de muerte y descarte”.

“Frente a la cultura de la vida que se respira, se experimenta y se vive en nuestro querido Santiago y en tantas provincias, pueblos y parajes de nuestra Argentina, queremos oír y hacer escuchar la voz de los que no tienen voz”, sostuvo.

La comunidad diocesana de Añatuya también adhirió a la última declaración de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) “Respetuosos de la vida”.

Texto de la declaración
Los laicos, las religiosas, los sacerdotes junto a nuestro Padre Obispo, reunidos en asamblea, en una de las diócesis más pobres de nuestro país, declaramos que optamos por la vida, por familias de puertas abiertas, con aroma a pan casero, patios de tierra, sombras extensas, amplias mesas, con bebés en brazos, niños jugando, abuelos narrando y la vida desbordando.

¿Cuándo escucharemos, de una vez por todas, las voces silenciadas y escondidas de nuestros hermanos de la Argentina profunda? ¿Quién defenderá a los más débiles si el Estado se propone ignorar un derecho tan fundamental como es el de la vida?

Desde esta porción del país, deseamos visibilizar y hacer escuchar nuestra cultura más ancestral y defender los valores que la animan: el compartir, el sentido de hospitalidad, la solidaridad creativa, la generosidad en la pobreza, alegría y humor aún en medio de una vida muy dura, sentido de la Providencia de Dios, capacidad de sufrimiento y heroísmo para sobrellevar las pruebas, aceptación de los demás y coraje para celebrar la vida en forma expresiva y comunitaria.

Intuimos otros intereses ocultos dentro de este debate y que, más que hablar de vida, son políticas de muerte y descarte.

Frente a la cultura de la vida que se respira, se experimenta y se vive en nuestro querido Santiago y en tantas provincias, pueblos y parajes de nuestra Argentina, queremos oír y hacer escuchar la voz de los que no tienen voz. Como hace unos días afirmaban nuestros obispos:

“Debiéramos escuchar tanto las madres embarazadas que sufrieron una terrible violencia sexual, como así también contemplar el derecho a la existencia de los inocentes que no pueden defenderse. La pregunta humana y ética es: ¿hay que optar por una vida y eliminar a otra? La eliminación de la vida humana del que no se puede defender instaura el principio de que los más débiles pueden ser eliminados; acepta que unos pueden decidir la muerte de otros.”

Al estar junto a nuestros hermanos más pobres en lo cotidiano, valoramos la vida como un don más allá de nuestras creencias. Y buscamos defenderla, no para imponer una concepción religiosa, sino a partir de nuestras convicciones razonables y humanas.

Desde el corazón misericordioso de nuestro Padre Dios, queremos acompañar de cerca a aquellas mujeres que han tomado una decisión equivocada, mostrando la esperanza del perdón de Dios y de sus hijos que no han podido tomar entre sus brazos.

Mujer te miramos y te contemplamos,
queremos acompañarte y de tu mano elegir la vida.
De tu mano cuidar tu vida y con tu vida la vida frágil, pequeña y vulnerable.
Queremos escucharte, escuchar tu voz de mujer.
Nos preguntamos cuál es el camino a andar para una mayor libertad y equidad.
¿Es un derecho a decidir legalizar el aborto?
¿Se puede defender la vida y sus derechos con la muerte?
Busquemos juntos decidir a favor de la vida.
Busquemos juntos cuidar cada vida que llevan en sus entrañas.
Mujer del monte, no queremos mirar para otro lado, sino abrir bien los ojos a esta dura e injusta situación.
Busquemos juntos alternativas para sanar las heridas más profundas de nuestra realidad.
A la hora de debatir no nos engañemos aprobando leyes que nos lanzan en caminos sin salida y sin retorno.
¡Mujer santiagueña: con vos renovamos nuestra historia!
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