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Colecta del Viernes Santo: Una ‘ocasión propicia’ para ayudar a los cristianos de Tierra Santa
Martes 20 Mar 2018 | 10:38 am
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Ciudad del Vaticana (AICA): La Congregación para las Iglesias Orientales –a través de una carta del prefecto, cardenal Leonardo Sandri- convocó a la solidaridad en la colecta que se realiza en las iglesias de todo el mundo el Viernes Santo, también llamada “Colecta para Tierra Santa”. La Colecta es “una ocasión para sentirse unidos a nuestros hermanos de Tierra Santa y del Medio Oriente, desde donde, lamentablemente, surge el grito de miles de personas que están privadas de todo, incluso de su misma dignidad de ser humanos”, escribe el cardenal argentino.
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La Congregación para las Iglesias Orientales –a través de una carta del prefecto, cardenal Leonardo Sandri- convocó a la solidaridad en la colecta que se realiza en las iglesias de todo el mundo el Viernes Santo, también llamada “Colecta para Tierra Santa”.

La Colecta es “una ocasión para sentirse unidos con nuestros hermanos de Tierra Santa y del Medio Oriente, desde donde, lamentablemente, surge el grito de miles de personas que están privadas de todo, incluso de su misma dignidad de ser humanos”, escribe el cardenal argentino en el llamamiento con el que invita a renovar este año la colecta de fondos con la que sostienen la vida de los cristianos en la tierra donde vivió Jesús.

El año pasado, la “Colecta” permitió proceder a intervenciones destinadas a la conservación, como la restauración de las basílicas del Santo Sepulcro en Jerusalén, y la de la Natividad en Belén. A esto se sumó la posibilidad de colaborar en la formación de sacerdotes, religiosos y hermanas, así como en la construcción de viviendas para parejas jóvenes y, en la de alojamientos para peregrinos.

En la misiva el cardenal Sandri explica que en el período de Cuaresma que nos guía hacia la Pascua, al misterio pascual que es la muerte y resurrección de Jesús por nuestra salvación y por la salvación el mundo, “nos lleva de inmediato al lugar donde sucedieron los acontecimientos históricos de nuestra salvación, al centro de la vida cristiana”, explica el cardenal Sandri en primer lugar. Esto nos dice “a quién está dedicada esta colecta y cuáles son sus frutos para la Iglesia en Tierra Santa:

“Pensamos en Jerusalén, pensamos en Belén, en los lugares donde Jesús vivió y donde nos transmitió el amor del Padre y su misericordia. Por eso esta colecta está destinada a la Iglesia católica en primer lugar, que tiene una vida polifacética: el Patriarcado Latino de Jerusalén, la Custodia de Tierra Santa y todas las otras jurisdicciones, la Iglesia Melquita, la Iglesia Maronita, la Iglesia Siro Católica, la Iglesia Caldea, todos los que están en estos lugares santos. El fruto se reparte entre la Custodia de Tierra Santa y la Congregación para las Iglesias Orientales, en una proporción de 65 a 35, para poder atender a las propias necesidades”.

De este modo el prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales especifica que la Iglesia Católica a través de la Custodia, “se dedica a mantener, preservar y tener en el mejor estado los lugares santos de Jesús”, lo que configura “una espiritualidad que es legado de los más antiguos cristianos y de todos los que habían leído el Evangelio, y que querían ver a Jesús”.

Por ello, y en primer lugar, manifiesta el purpurado, “la Custodia de Tierra Santa tiene vivos estos lugares santos”. “Luego, la Iglesia Católica -siempre a través del Patriarcado de Jerusalén y de las otras Iglesias- asiste a los más pobres y necesitados en de hospitales, escuelas y universidades”.

“La colecta en el fondo -señala- está dedicada a los más pobres y necesitados en una zona que es Santa y que está herida por la guerra y por los acontecimientos que vemos en Irak y Siria, y en menor medida en Jerusalén y Palestina. A ellos está dedicada la Colecta de la Tierra Santa”.

La guerra y su secuela de dolor
A siete años cumplidos del inicio de la guerra en la martirizada Siria -como la llamó el papa Francisco-el prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales se refiere en modo particular a los cristianos que están regresando a Irak y Siria, y al esfuerzo que realiza la comunidad cristiana del Oriente Medio por los refugiados en el Líbano y Jordania, explicando el trabajo realizado para contrarrestar las heridas que la guerra ha dejado en estas personas.

“Hay un trabajo de reconstrucción de la vida normal y material, en Siria y en Irak. En Siria es un caminar juntos construyendo la paz y recibiendo bombas. Es un adelantarse a la esperanza que queremos para Siria, en medio aún de muchas lágrimas y sufrimientos”, expresa.

“Por lo tanto -añade- debemos tener en cuenta no sólo los lugares santos sino las personas, las imágenes de Dios: nuestros hermanos cristianos y no cristianos, porque el sufrimiento es para todos. También los musulmanes tienen que huir y dejar sus lugares por causa de esta guerra que es una maldición para la humanidad”. En Siria en particular, precisa, la guerra se sigue desarrollando, no obstante los llamados del Papa, de las intervenciones de la Iglesia Católica, de nuestros hermanos protestantes y ortodoxos, de las ayudas que se han dado.

“Esta cruel vida sigue para nuestros hermanos. En Irak la esperanza es grande, pero sin embargo persisten los actos de violencia y los actos en los cuales nuestros hermanos de todas las religiones son víctimas del horror, la violencia y del odio. Esperamos contra toda esperanza en la reconstrucción de un mundo nuevo en Tierra Santa, en Siria, en Irak. Un mundo nuevo de justicia y de paz a través de las obras de misericordia”.

Reanudar las peregrinaciones a Tierra Santa
Por otra parte, el cardenal Sandri realiza en su carta una invitación a reanudar las peregrinaciones a Tierra Santa, que han disminuido a causa de los miedos por la situación internacional en esos lugares.

“Yo exhorto a todos a renovar el propósito de visitar los lugares santos “con la finalidad de renovarse espiritualmente pero también de asistir, sostener y hacer ver a nuestros hermanos, sobre todo católicos y cristianos, que no nos olvidamos de ellos, que no vivimos de espaldas a esta realidad extraordinaria de los lugares de Jesús”.

En qué se destinó la colecta 2017
La sala de prensa de la Santa Sede difundió un comunicado que detalla la recaudación de la colecta de 2017 y a qué se destinaron los fondos. Las comunidades cristianas que se beneficiaron de la ayuda pertenecen a los territorios de Jerusalén, Palestina, Israel, Jordania, Chipre, Siria, Líbano, Egipto, Etiopía, Eritrea, Turquía, Irán e Irak.

La Custodia de Tierra Santa, organización de la Iglesia que se encarga de la gestión y protección de los Lugares Santos, recibió la mayor parte de la colecta; la Congregación para las Iglesias Orientales también destinó una parte importante a la formación de futuros sacerdotes, apoyo al clero, actividades escolares, educación cultural y subvenciones a las diferentes circunscripciones eclesiásticas de Oriente Medio.

En dicho ejercicio, la Congregación para las Iglesias Orientales recibió 5.531.000 dólares, y 1.423.000 euros.

De esa cantidad se dedicaron 600 mil dólares y 2.236.000 euros a la formación de seminaristas, sacerdotes y religiosas en Roma, así como al mantenimiento de los colegios sacerdotales y religiosos. Además, se dedicaron 1.472.000 euros al Pontificio Instituto Oriental de Roma, inaugurado hace dos años para acoger a las religiosas de diferentes países orientales.

También se gastaron 3.130.000 dólares en becas para la actividad escolar en escuelas dependientes de la Diócesis Patriarcal de Jerusalén, la Custodia Franciscana, las Iglesias Orientales de Tierra Santa y los Institutos religiosos. Casi 3.300 jóvenes, la mayoría palestinos musulmanes, reciben formación intelectual y humana en estos centros educativos.

Por último, se gastaron 1.611.000 dólares en subvenciones ordinarias; mientras que 861 mil dólares y 5 mil euros se destinaron a subvenciones extraordinarias y emergencias.

Obras de conservación
Asimismo, la Custodia de Tierra Santa dedicó lo recibido en la colecta a obras de conservación y mejora de los lugares santos, a garantizar la liturgia en los lugares de culto y el acceso de los peregrinos.

Gracias a la colecta se realizaron obras de mejora y restauración en la Basílica del Santo Sepulcro, el Huerto de los Olivos y el Museo Terra Sancta, entre otros lugares en Jerusalén.

También se hicieron mejoras en los lugares santos de Ain Karem, en la basílica de la Natividad de Belén, en la basílica de la Anunciación en Nazaret, en el santuario de la Transfiguración en el Monte Tabor, y en el monumento conmemorativo de Moisés en el Monte Nebo.

Además, se destinó una cantidad de lo recaudado a la mejora y renovación de las viviendas de residentes en la Ciudad Vieja de Jerusalén y a la habilitación de centros de acogida para familias en diferentes países de Oriente Medio.+





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