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Que Medio Oriente no sea más un “arco de guerra tensado entre los continentes”, pidió el Papa
Sabado 7 Jul 2018 | 11:00 am
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Bari (Italia) (AICA): El Santo Padre finalizó su encuentro ecuménico de oración por la Paz en Oriente Medio, con los principales líderes de las Iglesias cristianas en Bari, Italia. Desde el atrio de la Basílica de San Nicolás, el pontífice dirigió unas palabras agradeciendo a los que hicieron posible este encuentro “que ayudó a redescubrir nuestra presencia como cristianos en Medio Oriente”, al mismo tiempo reclamó en su discurso que “Medio Oriente no sea más un arco de guerra tensado entre los continentes, sino un arca de paz acogedora para los pueblos y los credos”.
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El Santo Padre finalizó su encuentro ecuménico de oración por la Paz en Oriente Medio, con los principales líderes de las Iglesias cristianas, que tuvo lugar este sábado 7 de julio, en la ciudad de Bari en el sur de Italia. Acompañado por 19 líderes cristianos: católicos, ortodoxos, protestantes y representantes del Consejo de Iglesias de Medio Oriente.

Unido a todos ellos, y a los más de 50 mil peregrinos reunidos en el paseo marítimo de Bari, el Santo Padre pidió a Dios el don de la Paz, frente a la “indiferencia que mata para dar voz a quien no tiene voz, a quienes pueden sólo tragar lágrimas: porque Oriente Medio –dijo Francisco- hoy llora, sufre y calla, mientras otros lo pisotean en busca de poder y riquezas”.

Bari, es un lugar especialmente simbólico ya que allí están las reliquias de San Nicolás, santo venerado en Rusia y en Grecia; que tradicionalmente representa el puente entre el Oriente y Occidente. Desde el atrio de la basílica de San Nicolás, el pontífice dirigió unas palabras agradeciendo a los que hicieron posible este encuentro “que ayudó a redescubrir nuestra presencia como cristianos en Medio Oriente, que será tanto más profética cuanto más manifieste a Jesús, el Príncipe de la Paz”.

En su discurso, el obispo de Roma subrayó cómo a menudo, “nuestro modo de ser iglesia se ve tentado por la lógica del mundo, lógica de poder y de ganancia, lógica apresurada y de conveniencia”, haciendo que surja “el pecado de la incoherencia entre la fe y la vida que oscurece el testimonio”.

“Por ello, sentimos una vez más que debemos convertirnos al Evangelio, garantía de auténtica libertad, y hacerlo con urgencia ahora, en la noche del Medio Oriente en agonía”, dijo Francisco, ya que esta es "la tierra desde la cual llegó la buena noticia de Jesús, crucificado y resucitado por amor, que ha conquistado el corazón del hombre a lo largo de los siglos porque no está ligada a los poderes del mundo, sino a la fuerza inerme de la Cruz”.

Asimismo, el Papa destacó la importancia de diálogo ecuménico, “signo de que siempre hay que buscar el encuentro y la unidad sin temer las diferencias”, así como la urgente necesidad de trabajar juntos por la construcción de una verdadera Paz: “la paz debe ser cultivada también en las áridas tierras de las contraposiciones, porque hoy, a pesar de todo, no hay alternativa posible a la paz. La paz no vendrá gracias a las treguas sostenidas por muros y pruebas de fuerza, sino por la voluntad real de escuchar y dialogar”.

Y al respecto, el Santo Padre reafirmó su voluntad y la de los Patriarcas “de comprometerse a caminar, orar y trabajar", a la vez que imploran “que el arte del encuentro prevalezca sobre las estrategias de confrontación, que la ostentación de los amenazantes signos de poder deje paso al poder de los signos de esperanza”; siendo hombres de buena voluntad y de diferentes credos que no tienen miedo de hablarse, de aceptar las razones de los demás y de cuidarse unos a otros.

“Solo así, cuidando que a nadie le falte pan y trabajo, dignidad y esperanza, los gritos de guerra se transformarán en cantos de paz”, añadió.

Por otra parte, en alusión a los estragos de muerte y pobreza que causan las guerras, el pontífice pidió que cesen los abusos de autoridad y que quienes tienen en sus manos el poder se pongan sin dilaciones al servicio verdadero de la paz y no al de los propios intereses.

“¡Basta del beneficio de unos pocos a costa de la piel de muchos! ¡Basta de las ocupaciones de las tierras que desgarran a los pueblos! ¡Basta con el prevalecer de las verdades parciales a costa de las esperanzas de la gente! ¡Basta de usar a Oriente Medio para obtener beneficios ajenos a Oriente Medio!”, dijo Francisco recordando que la guerra es la plaga que trágicamente asalta a esta amada región y que quien la sufre es sobre todo la gente pobre.

En este sentido, el Papa puso en guardia sobre el peligro de utilizar el nombre de Dios para justificar las guerras y todo tipo de violencia contra el prójimo.

“Muchos conflictos fueron fomentados también por formas de fundamentalismo y fanatismo que, disfrazados de pretextos religiosos, han blasfemado en realidad el nombre de Dios, que es paz, y han perseguido al hermano que desde siempre ha vivido al lado. Pero la violencia se alimenta siempre de las armas. No se puede levantar la voz para hablar de paz mientras a escondidas se siguen desenfrenadas carreras de rearme”, aseguró.

Respetar el status quo de Tierra Santa
El obispo de Roma también manifestó su profunda angustia ante la crítica situación de conflicto en Tierra Santa.

“Sin perder la esperanza, volvemos la mirada a Jerusalén, ciudad para todos los pueblos, ciudad única y sagrada para los cristianos, judíos y musulmanes de todo el mundo, cuya identidad y vocación ha de ser preservada más allá de las distintas disputas y tensiones, y cuyo status quo exige que sea respetado de acuerdo con lo deliberado por la Comunidad internacional y repetidamente formulado por las comunidades cristianas de Tierra Santa”, afirmó Francisco señalando que “sólo una solución negociada entre israelíes y palestinos, firmemente deseada y favorecida por la comunidad de naciones, podrá conducir a una paz estable y duradera, y asegurar la coexistencia de dos Estados para dos pueblos”.

En su discurso el Papa también dedicó un pensamiento final a los millones de niños víctimas de la pobreza, muerte y destrucción a causa de las guerras.

“La esperanza tiene el rostro de los niños. En Medio Oriente, durante años, un número aterrador de niños llora a causa de muertes violentas en sus familias y ve amenazada su tierra natal, a menudo con la única posibilidad de tener que huir. Esta es la muerte de la esperanza. Son demasiados los niños que han pasado la mayor parte de sus vidas viendo con sus ojos escombros en lugar de escuelas, oyendo el sordo estruendo de las bombas en lugar del bullicio festivo de los juegos", expresó.

“Ruego que la humanidad escuche el grito de los niños, cuya boca proclama la gloria de Dios. Solo secando sus lágrimas el mundo encontrará la dignidad”, concluyó el Papa renovando el deseo común de todo cristiano: “Que el anhelo de paz se eleve más alto que cualquier nube oscura, y que la Paz y la bendición de Dios, desciendan sobre Oriente Medio”. +




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