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Domingo de Ramos: Reflexiones episcopales en el inicio de la Semana Santa
Lunes 15 Abr 2019 | 13:24 pm
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Buenos Aires (AICA): En Domingo de Ramos, los obispos argentinos presidieron en las catedrales, u otros templos diocesanos, el ritual tradicional de la bendición de ramos de olivo, la procesión y la lectura de la Pasión del Señor. Miles de fieles acudieron a las celebraciones. Algunas de las reflexiones de los prelados en el inicio a la Semana Santa.
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Los obispos argentinos presidieron en las catedrales, u otros templos diocesanos, el ritual tradicional de la bendición de ramos de olivo, la procesión y la lectura de la Pasión del Señor. En algunas diócesis también se celebró la Jornada de la Juventud.

Miles de personas acudieron ayer a los templos del país para participar de la celebración litúrgica del Domingo de Ramos, con la que se dio inicio a la Semana Santa.

Mons. Oscar V. Ojea (San Isidro y presidente de la CEA): “La pasión de Cristo se prolonga en nuestros días, se prolonga en el mundo, se prolonga los chicos que se mueren de hambre, se prolonga en los migrantes que quieren cruzar el océano y los matan, se prolonga en tantos sufrimientos injustos. En nuestro país o alrededor nuestro, sigue sufriendo Jesús… Miremos esta Pasión que nos llena de misericordia, que nos llena del amor de Jesús, y al mismo tiempo pidámosle que nosotros podamos convertirnos y acompañar a nuestros hermanos a llevar sus cruces”.



Mons. Marcelo D. Colombo (Mendoza): "Hay una necesidad de que cada uno tome su lugar en la pasión de Cristo, y el lugar de las multitudes, para alabar, condenar y después llorar impunemente... La necesidad de recuperar la propia decisión frente a la vida y el dolor de Cristo"


Mons. Andrés Stanovnik OFMCap (Corrientes): “Los mártires riojanos murieron en La Rioja en 1976, una época oscura y difícil por la que pasamos… Todos ellos fueron mártires. Eso es seguir a Jesús hasta el final. A ellos les tocó ese camino, pero a todos Dios nos llama a vivir nuestro compromiso cristiano hasta el extremo, en el lugar que nos toca. Junto a la cruz y a la Virgen vayamos gozosos por nuestras calles a dar testimonio valiente”.



Mons. Eduardo E. Martín (Rosario): “La avaricia y la ambición desmedida de poder hoy arruinan nuestra sociedad y nuestro mundo. Por eso tenemos que pedir al Señor la gracia de que Él sea solamente nuestra riqueza, para vivir libres de estas cosas y así meternos en el seguimiento de Jesús, de esta raíz pobre y humilde… Te invito a meterte en la Semana Santa siguiendo a Cristo, rey pobre y humilde, manso, que no viene a ser servido sino a servir, que no viene a dominar sino que viene a salvarlos”.



Mons. Mario A. Cargnello (Salta): “Por favor, recen para que la Iglesia de Salta, con la responsabilidad que me toca, sea una Iglesia servidora; que no busquemos el poder, que no nos emborrachemos de gestos de afecto o de atención que nos hagan creer que somos más de lo que somos. Sólo somos servidores del Señor y de los hermanos. Que yo tenga esa actitud (de servicio) junto con mis hermanos sacerdotes, religiosos y religiosas y todos los cristianos… Esa es nuestra razón de ser del mundo, de ser cristianos: vivir al estilo de Jesús”. » Texto completo de la homilía



Mons. Carlos Sánchez (Tucumán): “La médica que auxilió al mismo joven que le acababa de robar es un ejemplo de lo que Jesús nos pide que hagamos… Ella vio a la persona que necesitaba ayuda, no al asaltante; porque antes de ser asaltante es una persona. Este es el paso que debemos dar los católicos en esta sociedad que nos pide que sigamos las enseñanzas del Maestro. Antes de ver al delincuente, de ver al adicto, mirar a la persona, que es mi hermano”.



Mons. Ramón Dus (Resistencia): “Tenemos la alegría de compartir esta fiesta tan significativa y tan linda para toda la Iglesia con la cual hacemos visible nuestra fe en Jesús, pero también con los ramos de olivos y las palmas, la esperanza y la certeza del amor, la vida que triunfa sobre la muerte y la alegría de sentirnos acompañados por el Señor".





Mons. Rubén O. Frassia (Avellaneda-Lanús): “Tenemos que darnos cuenta de que podemos cambiar la historia y vivir de una manera distinta. Ciertamente perderemos el sentido si alejamos a Dios de nuestra vida, de nuestra familia, de nuestra sociedad, de nuestra educación y de nuestras organizaciones públicas. Porque si Dios no está y no es reconocido ¡nada tiene sentido!, ¡porque Dios es el que da sentido a todo”.

Mons. Hugo M. Salaberry SJ (Azul): “Desde el Obispado estamos dispuestos a acompañar a toda madre que lleva en su seno una vida nueva, así como también recibir a los niños no deseados y hacernos cargo de ellos. Porque toda vida vale y un hijo siempre es una bendición, aunque no venga en las circunstancias que hubiésemos deseado”.

Mons. Luis Urbanc (Catamarca): “Mirar a Cristo Crucificado, que la atención esté puesta en el sufrimiento redentor de Jesús y nos conmovamos, porque si este dolor por los pecadores, que somos nosotros, no nos conmueve, no sirve, será una semana más, entretenida, pero no fecunda, una semana que pasó, pero que no nos transformó el corazón".

Mons. Santiago Olivera (Obispado Castrense): “Cuando nos acercamos a Jesús, confiados en su amor, en su infinito amor 'hoy estarás conmigo', a ninguno excluye, porque así ama Dios, que nunca excluye a nadie, ama siempre y ama primero. También debemos preguntarnos, en ese amor de Dios que tenemos que recrear con nuestra vida de cristianos. ¿Es la misma actitud y sintonía de Jesús?”.



Mons. Adolfo Canecin (Goya): "Las exclamaciones de la recepción en la entrada triunfal de Jerusalén, dieron paso al juicio, a la condena, a la difamación, a la cárcel, al sufrimiento, a la cruz, a la muerte. Y Él subía decididamente, porque Él quería vivir y hacer la voluntad del Padre, aunque implique cruz, dolor, sufrimiento y muerte: la voluntad de Dios es lo mejor para cada uno de nosotros”.

Mons. Dante Braida (La Rioja): “Los cuatro mártires que pronto serán declarados beatos, nos muestran de un modo cercano en el tiempo, que se puede vivir el Evangelio hasta sus últimas consecuencias. Aquí en esta tierra buscaron que el Reino de Dios se manifieste para todos, en particular los más desprotegidos. En esta tierra vivieron de su amistad con Jesús, alimentándose con su Palabra”.



Mons. Jorge Lugones SJ (Lomas del Zamora): “El Señor entra a Jerusalén como servidor del Padre y del pueblo de Dios… El ramo verde es un signo de esperanza. No perdamos la esperanza, nuestra sociedad está mal, no hay trabajo, tenemos los comedores y merenderos con más chicos, pero no podemos perder la esperanza, tenemos que seguir acompañando y sirviendo como Jesús”.


Mons. Gabriel Mestre (Mar del Plata): “Jesús es capaz de personar a sus verdugos, a los que lo crucifican y nos invita por su gracia, su fuerza su poder, a perdonarnos en el camino de nuestra vida vincular. Qué lindo si nos agarra con la disposición del corazón, en la familia, en la Iglesia y en nuestra sociedad de crecer un poquito en el perdón”.



Mons. Ariel Torrado Mosconi (Nueve de Julio): “No dejemos de acompañar a tantos ‘otros cristos’ que encontramos en el camino. No los dejemos solos, debemos como Simón de Cirene, ayudarlos a cargar con su cruz, esa cruz de la pobreza, de la falta de trabajo, de la injusticia, las adicciones y de tantas otras formas de sufrimiento”.

Mons. Sergio Buenanueva (San Francisco): "En el humilde despojo de su pasión y cruz, resplandece con más fuerza la luz de Dios de la que es portador Jesús: el amor como el verdadero poder que redime al mundo. El amor humilde que no busca dominar ni imponer, sino hacer crecer la vida. Las celebraciones pascuales nos introducen en esa escuela de vida".



Mons. Eduardo García (San Justo): “Los que aclamaron a Jesús, seguro fueron los que lo habían escuchado hablar, los que habían sido curados o liberados de malos espíritus. Los que habían recibido de Jesús algo lindo en su vida, y tenían mucha alegría que querían expresar. Eran pobres, lo aclamaron con lo poco que tenían, pero con todo el amor de su corazón. Y Jesús fue rey, no rey humano con riqueza ni poder, sino rey verdadero que no conquista por la fuerza ni por la guita ni por el poder, sino que conquista por el amor los corazones”.



Mons. Juan R. Martínez (Posadas): “Esta semana, la pasión que compartimos más tarde es sin lugar a dudas el claro ejemplo del amor de Dios a nosotros. Vivamos esta semana sabiéndonos perdonados, pero con la capacidad de cambiar sabiendo que Jesús murió como sacrificio y como verdadera prueba de amor”.+



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