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Francisco a los jóvenes rumanos: “A todos el Señor nos regala una vocación”
Sabado 1 Jun 2019 | 14:09 pm
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Iasi (Rumania) (AICA): Continuando su viaje apostólico a Rumania, el papa Francisco en la ciudad de Iasi visitó en la tarde del sábado 1 de junio el Palacio de la Cultura, y mantuvo un encuentro mariano con la juventud y las familias. Allí les explicó: “La fe no cotiza en bolsa, y por lo tanto no vende (…) Esto puede parecer que ‘no sirve para nada’. Sin embargo, la fe es un regalo que mantiene viva la certeza de ser hijos amados por Dios”.
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Continuando su viaje apostólico a Rumania, el papa Francisco en la ciudad de Iasi visitó en la tarde del sábado 1 de junio el Palacio de la Cultura y mantuvo un encuentro mariano con la juventud y las familias. Allí habló en su discurso de la experiencia de la familia, de las dificultades del caminar juntos, y de la importancia de las raíces.

Francisco manifestó su alegría ante la presencia de tantos niños, jóvenes, matrimonios, consagrados y ancianos, rumanos y de países vecinos en el encuentro, y señaló que el Espíritu Santo nos convoca a “descubrir la belleza de estar juntos, de poder encontrarnos para caminar juntos”. Pero les pidió que no olviden sus raíces: “En la medida que vayas creciendo no te olvides lo más hermoso y valioso que aprendiste en el hogar”.

Se refirió a la fe indicando que “no cotiza en bolsa, y por lo tanto no vende (…) Esto puede parecer que ‘no sirve para nada’. Sin embargo, la fe es un regalo que mantiene viva la certeza de ser hijos amados por Dios”.

Luego apuntó que “el maligno divide, desparrama, separa y enfrenta, siembra desconfianza”, quiere que vivamos “descolgados de los demás y de nosotros mismos”. En cambio, existe “una red espiritual muy fuerte que nos une, ‘conecta’ y sostiene, y que es más fuerte que cualquier otro tipo de conexión. Son las raíces: es el saber que nos pertenecemos los unos a los otros, que la vida de cada uno está anclada en la vida de los demás”.

Luego Francisco recordó la historia del monje Galaction Ilie del Monasterio Sihăstria, quien encontrando a un santo ermitaño que conocía, le preguntó: “¿Sabes cuándo será el fin del mundo?”, y éste respondió: “Cuando no haya sendas del vecino al vecino”. “Es decir – explicó el Papa – cuando no haya más amor cristiano y comprensión entre hermanos, parientes y entre los pueblos. Cuando las personas no amen más, será verdaderamente el fin del mundo”. “Porque sin amor y sin Dios ningún hombre puede vivir en la tierra”, afirmó.

Al dirigirse a los jóvenes y las familias presentes, les dijo: “A todos el Señor nos regala una vocación que es una provocación para hacernos descubrir los talentos y capacidades que poseemos y las pongamos al servicio de los demás”. En este sentido, mencionó que “debemos usar nuestra libertad como libertad de elección, de decirle sí a un proyecto de amor, a un rostro, a una mirada”. “Una vocación que nos pone en movimiento, nos hace derribar trincheras y abrir caminos que nos recuerden esa pertenencia de hijos y hermanos”.

Antes de concluir, llamó a los presentes a ser “peregrinos del siglo XXI capaces de una nueva imaginación de los lazos que nos unen”, y precisó que “no se trata de generar grandes programas o proyectos sino de dejar crecer la fe”. Su misión consiste entonces, en transmitir la fe “no sólo con palabras, sino con gestos, miradas, caricias” y les dejó indicada su misión con palabras que llevan la "música" de San Francisco de Asís.

“Allí donde exista mucho ruido, que sepamos escuchar; donde haya confusión, que inspiremos armonía; donde todo se revista de ambigüedad, que podamos aportar claridad; donde haya exclusión, que llevemos compartir; en el sensacionalismo, el mensaje y la noticia rápida, que cuidemos la integridad de los demás; en la agresividad, que prioricemos la paz; en la falsedad, que aportemos la verdad; que en todo, en todo privilegiemos abrir caminos para sentir esa pertenencia de hijos y hermanos”.

Por último, afirmó: “Rumanía es el ‘jardín de la Madre de Dios’ y en este encuentro he podido darme cuenta por qué”. “A ella consagramos el futuro de los jóvenes, de las familias y de la Iglesia”.+

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