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Benedicto XVI: Dios nos muestra lo que significa verdaderamente ser Padre
Miercoles 30 Ene 2013 | 11:27 am
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Ciudad del Vaticano (AICA): La primera y fundamental definición que el Credo nos presenta de Dios: Padre Todopoderoso, fue el tema de la catequesis de Benedicto XVI durante la audiencia general celebrada hoy con los miles de fieles reunidos en el Aula Pablo VI del Vaticano. Dios es un Padre bueno, que nos ha elegido y bendecido antes de la creación del mundo. Un Padre que no abandona, sino que nos sostiene, ayuda y salva con una fidelidad que sobrepasa infinitamente la de los hombres, para abrirse a dimensiones de eternidad, reflexionó el Santo Padre.
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La primera y fundamental definición que el Credo nos presenta de Dios: Padre Todopoderoso, fue el tema de la catequesis de Benedicto XVI durante la audiencia general celebrada hoy con los miles de fieles reunidos en el Aula Pablo VI del Vaticano. Dios es un Padre bueno, que nos ha elegido y bendecido antes de la creación del mundo. Un Padre que no abandona, sino que nos sostiene, ayuda y salva con una fidelidad que sobrepasa infinitamente la de los hombres, para abrirse a dimensiones de eternidad, reflexionó el Santo Padre.

“No siempre es fácil hoy hablar de la paternidad -dijo el Papa- y se convierte en un problema incluso imaginar a Dios como un padre, sin tener modelos adecuados de referencia. Para aquellos que tuvieron la experiencia de un padre demasiado autoritario e inflexible, o indiferente y poco afectuoso o incluso ausente, no es fácil pensar con serenidad en Dios como Padre y entregarse a Él con confianza. Pero la revelación bíblica nos ayuda a superar estas dificultades hablándonos de un Dios que nos muestra lo que significa verdaderamente ser "padre"; y es sobre todo el Evangelio que revela el rostro de Dios como un Padre que ama hasta llegar al don de su propio Hijo para la salvación de la humanidad”.

El Santo Padre, a la luz de las Escrituras y de los textos de los evangelistas, explicó que Dios es nuestro Padre porque “nos ha bendecido y escogido antes de la creación del mundo”, “nos hizo realmente sus hijos en Jesús. Y, como Padre, acompaña con amor nuestra existencia, dándonos su Palabra, sus enseñanzas, su gracia, su Espíritu. Y si es lo suficientemente bueno para hacer "salir su sol sobre malos y buenos, y la lluvia sobre justos e injustos" siempre podremos sin temor y con total confianza, abandonarnos a su perdón de Padre cuando equivocamos el camino”.

“El amor de Dios Padre nunca falla, resaltó el Pontífice, no se cansa de nosotros. La fe nos da esta certeza que se convierte en roca segura en la construcción de nuestras vidas: podemos afrontar todos los momentos de dificultad y de peligro, la experiencia de la oscuridad de la crisis y del tiempo del dolor, sostenidos por la confianza de que Dios no nos deja solos y siempre está cerca, para salvarnos y llevarnos a la vida eterna.”

Y, el rostro bondadoso del Padre que está en los cielos, “se muestra plenamente en el Señor Jesús. Conociéndole, podemos conocer al Padre y viéndole podemos ver al Padre. La fe en el Dios Padre nos pide que creamos en el Hijo, bajo la acción del Espíritu, reconociendo en la Cruz que salva la revelación definitiva del amor divino. Dios es nuestro Padre que entrega a su Hijo por nosotros; Dios es nuestro Padre, perdonando nuestros pecados y llevándonos a la alegría de la vida resucitada”.

Pero podemos preguntarnos: ¿Cómo es posible imaginar un Dios todopoderoso mirando a la cruz de Cristo? “Quisiéramos una omnipotencia divina que correspondiese a nuestros esquemas mentales y a nuestros deseos: un Dios "Todopoderoso" que venciera a las potencias adversas, que cambiase el curso de los acontecimientos y anulase el dolor. En realidad, ante el mal y el sufrimiento, para muchos, para nosotros resulta problemático, difícil, creer en un Dios Padre y creer que es todopoderoso”.

“Sólo quien es realmente poderoso puede aguantar el dolor y mostrarse compasivo; sólo quien es realmente poderoso puede ejercer plenamente la fuerza del amor. Y Dios, a quien pertenecen todas las cosas, porque todas las cosas fueron hechas por Él, revela su fuerza amando a todos y a todo, en una paciente espera de nuestra conversión, porque quiere que seamos sus hijos”.

“La omnipotencia del amor no es la del poder del mundo, sino la del don total, y Jesús, el Hijo de Dios, revela al mundo la verdadera omnipotencia del Padre dando su vida por nosotros, los pecadores. Esta es la auténtica potencia divina: responder al mal no con el mal sino con el bien, al odio asesino con el amor que da la vida. Así se vence verdaderamente el mal, porque el amor de Dios lo lava; así la muerte es finalmente derrotada, porque se transforma en don de vida. Dios Padre resucita a su Hijo: la muerte, la gran enemiga es devorada y privada de su veneno y nosotros, liberados del pecado, podemos acceder a nuestro realidad de los hijos de Dios”.

Por eso cuando decimos "Creo en Dios Padre Todopoderoso," expresamos “nuestra fe en el poder del amor de Dios que, en su Hijo muerto y resucitado vence al odio, al mal , al pecado y nos da vida eterna, la de los hijos que quieren estar siempre en la Casa del Padre".+

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