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Mons. Bressanelli pide que confíen a la Iglesia la vida de un joven en estado vegetativo
Viernes 3 May 2013 | 11:20 am
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Neuquén (AICA): El obispo de Neuquén, monseñor Virginio Bressanelli, pidió a los familiares de Marcelo Diez, el joven que hace 19 años está en estado vegetativo permanente y es atendido en el LUNCEC (Lucha Neuquina contra el Cáncer), que confíen a la Iglesia y a ese centro asistencial “el cuidado de su persona y de su vida, hasta que su curso en esta tierra se cierre naturalmente”. El prelado hizo este pedido a raíz de que el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén dispuso, con fecha 19 de abril, que deja a las hermanas de Diez la responsabilidad de la suspensión de todas las medidas de sostén vital que hoy se le brindan. Al no haber cambiado la situación clínica del paciente, el obispo ratificó en su totalidad una declaración suya del 15 de agosto de 2012, en la que ante el pedido de “muerte digna” del joven, reclamó respetar la vida.
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El obispo de Neuquén, monseñor Virginio Bressanelli, pidió a los familiares de Marcelo Diez, el joven que hace 19 años está en estado vegetativo permanente y es atendido en el LUNCEC (Lucha Neuquina contra el Cáncer), que confíen a la Iglesia y a ese centro asistencial “el cuidado de su persona y de su vida, hasta que su curso en esta tierra se cierre naturalmente”.

“Lo hacemos convencidos de que el derecho a la vida es el primero y fundamental de todos los derechos. En nuestra condición de cristianos reconocemos a Dios como Padre y al prójimo como hermano; por eso nos sentimos comprometidos en cuidar y favorecer la dignidad, la calidad y la sacralidad de la vida humana en todos los tramos de su existencia, cualquiera sea su estado de salud; como dice nuestra Constitución Nacional: ‘desde su concepción hasta la muerte natural’. En Marcelo vemos a Jesús, quien nos recuerda que toda persona es valiosa a los ojos del Padre Dios”, sostuvo en un comunicado.

El prelado hizo este pedido a raíz de que el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén dispuso, con fecha 19 de abril, que deja a las hermanas de Diez la responsabilidad de la suspensión de todas las medidas de sostén vital que hoy se le brindan.

Al no haber cambiado la situación clínica del paciente, el obispo ratificó en su totalidad una declaración suya del 15 de agosto de 2012, en la que ante el pedido de “muerte digna” del joven, reclamó respetar la vida.

“Estamos frente al misterio de la vida de un hermano de la que no puede ser dueño ni administrador absoluto una tercera persona. Desde el punto de vista humano es una vida que hemos de respetar, cuidar y sostener hasta que su estado se revierta, como esperaban sus padres, o hasta que su curso se cierre naturalmente. Quitarle las atenciones que hoy se le brindan lo condenaría a una muerte atroz”, advirtió en aquella comunicación.

“Eso configuraría una eutanasia por omisión y un delito por abandono de persona. En estos casos nos queda algo que califica y dignifica a todos: redoblar nuestra capacidad de amor y resignar con humildad nuestro afán de omnipotencia”, aseveró en el comunicado que hoy ratifica.

Dignidad, calidad y sacralidad de la vida
"En mi condición de Pastor de la Diócesis de Neuquén, Iglesia que siempre ha luchado por la vida aún en circunstancias históricas donde nadie o pocos osaban expresarse, propongo a la comunidad cristiana y civil del Neuquén algunas consideraciones acerca de Marcelo Diez, sumido en un estado vegetativo permanente desde hace aproximadamente 19 años.

"El 15 de agosto de 2012 he emitido sobre el mismo asunto un comunicado que ratifico en su totalidad, pues la situación de Marcelo no ha variado. El fallo del TSJ (Tribunal Superior de Justicia) dle Neuquén (emitido el 19 de abril de 2013) deja a las hermanas de Marcelo la responsabilidad de la suspensión de todas las medidas de sostén vital que hoy se le brindan.
Todo eso me lleva a compartirles lo siguiente:

- No corresponde a la verdad decir que Marcelo Diez está “enchufado”, como se publicita, pues no está conectado a nada. Ni lo ha estado en estos últimos años.

- No corresponde a la verdad decir que Marcelo Diez está “en estado terminal o agónico”. Dentro de su cuadro goza de una salud estable, sin ni siquiera resfríos o escaras desde hace mucho tiempo.

- No corresponde a la verdad decir que se le esté dando un tratamiento desproporcionado o de ensañamiento terapéutico. Lo único que se le brinda es el sostén vital básico que no se le puede negar a ningún ser humano: alimentación e hidratación por vía enteral, higienización, afecto y asistencia espiritual.
Dicho sostén, aunque se realice por vías artificiales, es siempre un medio natural de conservación de la vida, no un acto médico. Por lo tanto, es un servicio ordinario y proporcionado que lo exige el reconocimiento de la dignidad humana del paciente.

- No corresponde a la verdad decir que quitarle el sostén básico es “dejarlo partir en paz”. En un estado terminal, donde los cuidados naturales no cumplen su función, nadie se opondría a la suspensión de los mismos. Mientras que en la situación actual de Marcelo, la suspensión de ese sostén, provocaría activamente su muerte por omisión de la debida ayuda. Lo cual corresponde a una verdadera práctica eutanásica, rechazada por la ley llamada de “Muerte Digna”.

- No corresponde, por lo tanto, llamar “muerte digna” a una muerte atroz como esta, provocada por el cese de la alimentación e hidratación. La ciencia médica sabe y describe la crueldad de esta práctica. En este tipo de muerte, nadie excluye la posibilidad de grandes sufrimientos y de una parcial conciencia de ellos.

Según los indicios y las respuestas a estímulos que recogen quienes lo atienden cotidianamente, la actual situación de Marcelo conformaría un cuadro de alta discapacidad irreversible. Aunque no lo podamos curar merece siempre la asistencia básica. Por su dignidad de ser humano, corresponde que se le brinde la calidad de vida posible en esas circunstancias.

- Marcelo ha encontrado en LUNCEC (Lucha Neuquina contra el Cáncer) una familia que le brinda cariño y que se hizo totalmente cargo de él. Gracias a PAMI y a LUNCEC recibe el tratamiento normal que se le debe a toda persona humana, en cualquier situación que se encuentre.

- Entendemos, respetamos y guardamos silencio sobre el peso afectivo que esta situación puede generar en sus allegados de sangre. Rezamos por ellos.

Como Iglesia Neuquina, pedimos a sus familiares que nos confíen a Marcelo para que, junto con LUNCEC, cuidemos de su persona y de su vida, hasta que su curso en esta tierra se cierre naturalmente.

Lo hacemos convencidos de que el derecho a la vida es el primero y fundamental de todos los derechos. En nuestra condición de cristianos reconocemos a Dios como Padre y al prójimo como hermano; por eso nos sentimos comprometidos en cuidar y favorecer la dignidad, la calidad y la sacralidad de la vida humana en todos los tramos de su existencia, cualquiera sea su estado de salud; como dice nuestra Constitución Nacional: “desde su concepción hasta la muerte natural”. En Marcelo vemos a Jesús, quien nos recuerda que toda persona es valiosa a los ojos del Padre Dios.+
Texto completo del comunicado
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