El pontífice destacó la experiencia vivida junto a la Curia Romana, agradeció al predicador Erik Varden y subrayó la centralidad de la esperanza cristiana.
Ante la violencia desatada en ese país, los religiosos latinoamericanos manifestaron su solidaridad y oración, por las familias, los desaparecidos, asegurando que "el amor es más fuerte que el odio".