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MENSAJE A LA ACCIÓN CATÓLICA
ARGENTINA EN SU 75º ANIVERSARIO
A los queridos miembros de la Acción Católica Argentina:
1.
Cercanos a celebrar el 75º aniversario de la Acción Católica
Argentina y a la realización de su 25ª Asamblea Federal en el año
2006, nos dirigimos con profundo afecto a sus miembros, dirigentes y
asesores.
Ante todo
agradecemos a Dios por el camino recorrido, reconociendo los frutos
de santidad y apostolado que ha suscitado la Institución, las
innumerables vocaciones laicales, sacerdotales y de vida consagrada
que maduraron en su seno, la formación de militantes y dirigentes, y
las numerosas acciones individuales e institucionales en diversos
momentos y sectores de la vida de la sociedad, que son una expresión
del particular compromiso temporal de los laicos.
Puesta la mirada
en el Señor Jesús, con fidelidad y esperanza en la obra que el
Espíritu Santo continúa realizando, y reconociendo las propias
debilidades, confiamos que el fruto de la celebración sea para la
Acción Católica seguir sintiéndose parte y protagonista de una
historia de salvación que continúa hoy. Anhelamos que la Asociación
viva el próximo tiempo jubilar con la actitud del peregrino, que del
pasado recoge las fuerzas, tiene el oído atento al presente, y con
la mirada alerta hacia lo que se abre por delante, avanza con paso
sereno y decidido a las metas que se le ofrecen, sostenido siempre
por la Gracia divina.
Expresamos
nuestra estima por el constante compromiso de formación integral,
humana, cristiana y apostólica, de la Acción Católica respecto de
sus miembros en todas las etapas de la vida para su protagonismo
eclesial y social.
2.
El tiempo de Gracia que vive la Acción Católica ha de llevarla a
ahondar la conciencia de sí misma y a conducir sus miembros a una
renovada docilidad a los dones del Espíritu Santo, acogiendo con
gratitud obediente el estilo de vida personal y comunitario que
propone el carisma institucional, su forma peculiar de
ministerialidad laical, unidos íntimamente a los pastores.
Alentamos a sus
miembros a responder con generosidad, creatividad y laboriosidad al
llamado al apostolado, contribuyendo a la pastoral orgánica en las
diócesis, parroquias, sectores y ambientes temporales, para servir
al incremento de toda la comunidad cristiana, a los proyectos
pastorales de la Iglesia particular guiada por su Obispo, y a la
animación evangélica de todos los ámbitos de la vida. Los desafíos a
la Nueva Evangelización que particularmente hemos señalado en Navega
Mar Adentro, exigen de la Acción Católica una renovada dinámica
asociativa, orientada a una presencia capilar del Reino de Dios en
todos los ámbitos de misión.
Agradecemos a
todos los sacerdotes que han consagrado y ofrecen hoy tiempo,
esfuerzo y amor al acompañamiento espiritual de los laicos y de los
grupos de militancia de la Acción Católica. Paternal y
fraternalmente los alentamos a seguir brindándoles apoyo y
orientación en la realización de su vocación bautismal en la
Asociación.
3.
Queridos miembros de la Acción Católica: los invitamos a renovar su
“Sí” al Señor Jesús. Los alentamos a vivir con renovado fervor las
consignas que les propusiera el Papa Juan Pablo II, al concluir en
Loreto, en setiembre de 2004, el primer Congreso Internacional sobre
la Acción Católica.
“La primera es
«contemplación». Esfuércense por caminar por el sendero de la
santidad manteniendo fija la mirada en Jesús, único Maestro y
Salvador de todos”. La contemplación del misterio de amor que se nos
ha revelado en Jesús y en el que fuimos sumergidos los ayudará a
profundizar en la conciencia de la especial vocación a la que han
sido llamados.
“La segunda
consigna es «comunión» Traten de promover la espiritualidad de la
unidad con los pastores de la Iglesia, con todos los hermanos de fe
y con las demás asociaciones eclesiales. Sean fermento de diálogo
con todos los hombres de buena voluntad”. Se hace urgente a nuestros
oídos argentinos hacer viva y actual, en la Iglesia y en la
sociedad, esta llamada a ser fermento de esa comunión, que es fruto
y anhelo que surge de la contemplación del Misterio de Cristo.
“La tercera
consigna es «misión». Lleven como laicos el fermento del Evangelio a
las casas y a las escuelas, a los lugares de trabajo y de tiempo
libre. El Evangelio es palabra de esperanza y de salvación para el
mundo”. Esta es la misión que el Señor, desde la barca de Pedro, les
sigue proponiendo: vayan a lo profundo, lleguen hasta las orillas
más lejanas, al corazón de los ambientes, al fervor de las
expresiones populares, a los medios de comunicación. Anuncien con
pasión la verdad de Jesucristo que han contemplado y madurado en la
comunión. Irradien en el servicio cotidiano la santidad de Dios en
la que palpitan nuestros corazones.
4.
Acción Católica Argentina: no temas navegar mar adentro, hacia las
profundidades de este mundo, tan apasionante y tan contradictorio a
la vez. Es allí, evangelizando a los hombres, siendo instrumento
dócil del Espíritu Santo para su santidad, formando sus conciencias,
impregnando de espíritu cristiano las distintas comunidades y los
distintos ambientes, y sirviendo a la instauración en Cristo del
orden temporal para una sociedad responsable, justa y fraterna,
donde encontrarás siempre tu vocación más profunda, tu misión más
auténtica, tu razón de existir más bella y verdadera. Es Jesucristo
quien te anima a echar las redes.
Con profundo
“sentido de Iglesia”, vive una estrecha vinculación con los
pastores. Procura participar de una manera activa, entusiasta y
creativa en los organismos pastorales diocesanos y parroquiales.
Ofrece tu constante disponibilidad para cooperar fraternalmente en
la Iglesia con las demás formas de apostolado. Que en tu corazón
madure el compromiso de los laicos para solidarizarse con las
necesidades de los hermanos, y se promuevan los dirigentes para ese
compromiso.
5.
“Acción Católica: pasión y servicio”. Como lo expresa el lema que
inspirará tus próximas Asambleas Federales, vive una pasión
fervorosa por irradiar la santidad de Dios asumiendo los desafíos de
la nueva evangelización, en el laborioso y silencioso servicio de
colaborar a la construcción del bien común de la sociedad.
Nos regocijamos
por tus setenta y cinco años de existencia, a la vez que te
confirmamos en la ardua pero gratificante tarea que se te confía.
Imploramos la
bendición de Dios sobre tus dirigentes, militantes y asesores, sobre
tus niños, jóvenes y adultos.
Nos encomendamos
a la intercesión de la Madre de Dios y Madre de la Iglesia, Nuestra
Señora de Luján, para que cada miembro de la Acción Católica
Argentina, en comunión eclesial con los hermanos de la Nación sea
protagonista generoso de la Nueva Evangelización.
Con nuestra
bendición pastoral:
Los
Obispos
de
la
Argentina
reunidos
en
la
90ª
Asamblea
Plenaria
de
la
Conferencia
Episcopal
Argentina
Pilar, 12
de noviembre de 2005 |