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MISA DE APERTURA
Homilía pronunciada por Mons. Estanislao Karlic en la misa de apertura de
la Asamblea Plenaria Extraordinaria
del episcopado argentino
El Cenáculo, miércoles 25 de setiembre
de 2002
"Con ustedes soy cristiano,
para ustedes soy obispo"
Así decía San Agustín
1.
Porque nos debemos a nuestros hermanos, estamos aquí, reunidos para mirar
desde la fe el horizonte que se presenta a nuestro pueblo y para ayudarle
a descubrir la voluntad de Dios en los signos de los tiempos, tiempos que
son a la vez difíciles y maravillosos porque nos ofrecen la posibilidad de
vivir a fondo las grandes virtudes que transforman la historia. A la
profundidad de la crisis debe corresponder la radicalidad de la respuesta
generosa.
Sabemos que Dios lo quiere antes que nosotros.
Por eso estamos aquí con la serena confianza que genera la cercanía de
Dios y nuestra disposición a entregarnos totalmente a nuestro ministerio
pastoral.
2. Dijimos en nuestros últimos
documentos y en la Oración por la Patria: Queremos ser Nación. Hemos
venido para buscar las rutas de la solidaridad que permitan tejer el
entramado del cuerpo social con el vínculo de la amistad social. No somos
funcionarios de la gestión política, pero sí somos servidores de los
hombres en lo más profundo de su vida de libertad, en la aventura de su
vida. Queremos acompañarlos a pensar la Argentina, a
pensarla como pueblo de amigos que administra sus bienes abundantes con
inteligencia y transparencia, rechazando el error y la mentira, la
superficialidad y la soberbia; queremos acompañarlos a hacer la Argentina
como pueblo de hermanos, de personas, familias e instituciones que se
encuentran en la generosidad del mutuo servicio, en la palabra verdadera y
el compromiso cumplido.
3. No se es pueblo, si no se es
hombre. Se es hombre porque llevamos el sello de Dios. Somos su imagen,
somos sus hijos. Heridos por el pecado, pero curados por la gracia de la
misericordia divina si es que no nos clausuramos por el pecado de la
codicia y la lujuria, de la injusticia y la impiedad.
Queremos ser Nación significa que cada día
elegimos vivir la verdad y el amor desde la responsabilidad personal.
4. Nos reclamamos la luz de la
verdad de lo que somos hoy, con nuestros fracasos y nuestros valores y
también con la entrega de nuestro amor social y con nuestras esperanzas.
Somos lo que somos. Ni más, ni menos, De donde
estemos, partamos. Hoy, no mañana. Porque cada día es capaz de la grandeza
de un pueblo. Rechacemos la mentira frívola de nuestro orgullo y
reconozcamos la verdad terrible y amenazante de nuestro egoísmo para
superarlo. Sepamos que nuestra condición humana por las solas fuerzas no
puede sino pecado y mentira y escuchemos al Señor en el Libro de los
Proverbios nos dice: "tesoros adquiridos con engaños son ilusión fugaz de
los que buscan la muerte" (21,6). Elijamos la vida, el trabajo y la
fraternidad recordando con agradecimiento que Jesús nos dice que Él ha
venido para salvarnos y que está con nosotros todos los días hasta la
consumación de la historia (cfr. Mt. 28,19).
5. El Señor nos ha traído hoy aquí,
como llamándonos otra vez en un momento clave de la historia del pueblo
argentino para que nuestra historia se incorpore a la de los grandes
pueblos que han encontrado en sus crisis el tiempo oportuno para realizar
su designio de nobleza para construir la paz en la justicia y la
solidaridad.
6. Necesitamos proyectos de Nación
cuyo centro sea la persona, cuya norma sea la amistad social y cuya acción
sea la solidaridad.
Necesitamos servidores de esos proyectos que
sean reconocidos por el pueblo como sus líderes. No tiene derecho a
conducir un pueblo quien no lo ama primero con todas sus fuerzas.
Queremos ser una Nación laboriosa, responsable, transparente, sin
exclusiones, ni violencia, con leyes justas para el bien de todos; una
Nación que viva su confianza en Dios y en los hijos de Dios, que somos los
hombres, que tenga en su corazón "la alegría de la esperanza que no
defrauda".
María
es madre de los hombres y de los pueblos. Cercanos a Luján, a ella
encomendamos nuestra patria y nuestro servicio de pastores. Amén.
Mons. Estanislao Esteban Karlic, arzobispo de Paraná y presidente
de la Conferencia Episcopal Argentina
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