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conferencia
de prensa
(miércoles 9 de mayo)
El obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto y
secretario ejecutivo de la comisión episcopal de Pastoral Social, monseñor Ramón
Artemio Staffolani, anunció que el sábado, cuando concluya la 81ª asamblea
plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, se darán a conocer "uno o
dos documentos" sobre la realidad social. Aunque no brindó detalles de su
contenido, adelantó que estará en consonancia con la reflexión que los
pastores argentinos hicieron en noviembre último, cuando apelaron a la
"magnanimidad" de los dirigentes para salir de la crisis.
En una conferencia de prensa realizada en la casa de
ejercicios María Auxiliadora, donde sesiona el plenario episcopal, el arzobispo
de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, sostuvo que la economía "no
se resuelve por y para la economía, sino para la persona. No hay que pensar que
la economía tiene que resolverse en una especie de juego de azar, sino en
razones que den motivo para luchar, sobre todo al empresario, al economista,
aquel que dispone del dinero".
"El problema -añadió- es que el sacrificio de todo un
proyecto personal y económico a veces termina en la avaricia, que es una forma
de idolatría. Uno percibe el gran defecto al que está sometida la historia: el
dios es el dinero. Eso termina ahogando al hombre. Hay países que han sufrido
verdaderos genocidios en aras de esta cultura del dinero. Esperemos no tener que
llegar a cosas así para darnos cuenta".
"En un país que ha sido tan pródigamente regalado por
Dios en posibilidades, aparece muy fuerte la inequidad como causa de la pobreza.
Por eso insistimos en la cuestión moral", concluyó.
Sobre la aplicación de planes económicos que tengan en
cuenta la doctrina social de la Iglesia, monseñor Staffolani expresó que,
"según los economistas, no hay dos caminos posibles, sino más de ochenta,
lo que pasa es que no sabemos escuchar. Los economistas cristianos y los que no
lo son deberían salir a la palestra e indicar cuáles son esos caminos".
No hay soluciones mágicas
Más adelante, monseñor Cargnello
consideró que "podemos salir de la crisis, pero sabemos que Dios es muy
respetuoso de las libertades. Nosotros confiamos en la libertad de los
argentinos y en la capacidad para superarnos a nosotros mismos". Tras
admitir que "no tenemos soluciones mágicas", convocó a "abrir
la esperanza desde un llamado a la responsabilidad. No hay que dejarse vencer
por el desaliento en un momento difícil. La solución debe salir de lo mejor de
los mejores de la República Argentina".
Por su parte, monseñor Staffolani admitió que "vemos
como una oscuridad total, pero sabemos que Dios es luz. Lo que es imposible para
el hombre siempre es posible para Dios". Sobre la influencia que ejercen en
los gobernantes las continuas reflexiones episcopales acerca de la realidad,
sostuvo que "hay que seguir sembrando la verdad y la defensa de los más débiles,
porque es nuestra obligación. No todas las semillas son comidas por los pájaros.
Creemos en la eficiencia del gesto", en "la fuerza de la
palabra", aunque quizá los resultados no sean inmediatos.
Asimismo, pidió que los intereses personales no se
antepongan a las urgencias de los más necesitados, y exhortó a "trabajar,
luchar y rezar" para obtener soluciones.
El descanso dominical
Otro tema que surgió en la Asamblea
Plenaria fue la cuestión del día domingo, que si bien aparece como algo
"de la Iglesia hacia adentro, afecta a la familia y tiene una repercusión
social significativa por toda la estructuración de los planes de trabajo y de
producción. Por eso se empieza a hablar del derecho al descanso dominical como
algo que tiene que respetarse para salvar a la persona y a la familia".
Según monseñor Cargnello, "la cultura de la eficiencia
en la producción afecta el ritmo del tiempo, que ya no es sereno, sino impuesto
en favor de una competitividad feroz. Incide en la psicología y en la percepción
de la propia identidad de los hijos. El derecho al descanso del domingo es algo
en lo que tenemos que empezar a trabajar con seriedad. No solamente la piadosa
relación con Dios, sino la identidad misma de la persona humana, en este
sacrificio del hombre en favor de la producción y la eficiencia".
Este
documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2317 del 16 de mayo de 2001
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