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a
los pies de la virgen de luján
Homilía de Mons. Estanislao Esteban Karlic en la concelebración
eucarística de los obispos argentinos reunidos en la 83ª Asamblea Plenaria en la Basílica Nuestra Señora de Luján,
el 24 de abril de 2002.
María Santísima, Nuestra Señora de Luján, venimos
a tu casa a orar, peregrinos de tu amor materno. Nosotros tus hijos,
los obispos de Argentina, nos sentimos los más pequeños y los más
necesitados de tu intercesión porque somos pastores de tu pueblo
humillado, que deposita en nuestros corazones todo su dolor y su
angustia, todo su quebranto y su impotencia.
Sólo
Dios salva a hombres y pueblos. Necesitamos dones materiales y
estructuras sociales y políticas, pero precisamos antes corazones
nuevos, que rechazando la codicia, la ambición y todo pecado, se
vuelvan a Dios y acojan su perdón y su gracia. Todos somos indigentes
espirituales y especialmente quienes tenemos la responsabilidad de la
dirigencia.
Por todo venimos a
implorar tu bondad.
Que tu corazón de Madre lleve al Señor Jesús el clamor de Pueblo que
necesita de tu ternura, y de la misericordia de tu Hijo.
Venimos con la humildad y la confianza de tus hijos más pequeños, en
nombre de nuestro Pueblo que es tuyo, que te honra con la sencillez de
su vida y la dignidad de su sufrimiento.
Pide a tu Hijo, como en Caná, que tengamos pan para cada mesa, trabajo
para cada mano, salud para cada familia, educación para cada niño y
cada joven, esperanza para todos.
Que
el Señor nos de especialmente a los dirigentes, ojos limpios que
permitan reconocernos como pueblo y nos de la fuerza y el coraje de la
solidaridad fraterna, que nos reúna con el vínculo de la paz.
Señora
de Luján, amada por los argentinos, acoge nuestra plegaria y llévala a
tu Hijo, Jesucristo, Señor de la Historia, Señor también de esta
historia argentina capaz de redención.
Amén
Este
documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2367 del 1 de mayo de 2002
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