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ANUNCIO
DE LA ASAMBLEA
Con la firma del presbítero Jorge Oesterheld, responsable de la Sala de
Periodistas de la Conferencia Episcopal Argentina, el miércoles 6 de
noviembre de 2003 se distribuyó la siguiente “gacetilla” de prensa:
La reunión plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) a
realizarse entre el 10 y el 15 de noviembre próximos, tendrá como tema
central la situación de la familia en nuestro tiempo. Durante dos días y
medio, 104 obispos argentinos analizarán este tema con la asistencia de
destacados profesionales, en su mayoría laicos, y los miembros del
Secretariado Nacional para la Familia.
Hoy, además de una
realidad económica que conspira contra la familia, vivimos en una cultura
materialista donde se vale por lo que se tiene y no por lo que se es y que
golpea no sólo a las familias ya constituidas, sino a los jóvenes que no
saben cómo pensar el futuro, carentes de modelos que los motiven y
orienten.
Ya en su documento
“Navega Mar Adentro”, la CEA reconocía la crisis en que se halla sumida la
familia y el matrimonio: “... hace tiempo que en la Argentina se percibe
una creciente disolución de la familia que, alentada por una legislación
divorcista y antinatalista, desnaturaliza y deja sin defensas a la
institución básica y más sólida de la sociedad...” (Navega Mar Adentro,
40).
Según datos del Censo
2001 que se presentarán a los obispos en la reunión, los hogares
unipersonales (o sea, personas que viven solas) se duplicaron en los
últimos 20 años (de 730.358 a 1.512.788), creciendo del 10 al 15% de la
población. Un dato que puede sorprender es el aumento de los hogares
nucleares (o sea, en los que viven los padres o uno de ellos con sus
hijos), que pasaron de representar el 58% en 1980 a un 63% en 2001. Ambos
crecimientos se apoyan en la caída de los hogares extendidos del 24% al
20%(en los que además de padres e hijos viven abuelos u otros parientes) y
sobre todo en la práctica desaparición de los llamados hogares compuestos,
que se redujeron al 1% de la población. En este aspecto cabe una
aclaración: esta clasificación involucra hogares en los que además de
ambos o un padre con sus hijos vive alguien que no pertenece a la familia.
En oportunidad del censo de 1980, muchas parejas de hecho formaban parte
de esta definición. En 2001 ese grupo con su situación regularizada pasó a
integrar las filas de los hogares nucleares.
La disminución del
porcentaje de hogares extendidos, muestra claramente que los mayores no
son bien recibidos en el núcleo familiar y más bien la tendencia a que
vivan solos o se los relegue a institutos es cada vez mayor. En el total
país la relación es de un hogar extendido por cada 3,45 hogares nucleares,
con una tendencia muy fuerte en un extremo, que llega a 4,17 en la zona
platense y al 1,9 en el NOA, lo que demuestra que en el interior más pobre
la unión de la familia extendida es más fuerte y ayuda claramente a
enfrentar los problemas.
Los núcleos conyugales
presentan un panorama quizá menos dramático que el que esperan ver los
obispos, ya que el 81% de los hogares nucleares están constituidos por
matrimonios completos, al menos formados por una pareja estable. Un dato
significativo lo demuestra: el 19% restante (hogares sin uno de los
padres) en los que la proporción de extendidos (o sea que incluyen otro
miembro de la familia, generalmente uno o ambos abuelos) trepa al 32% vs.
el 17% en el caso de los completos.
A partir de este último
censo, se comprueba que, pese a las presunciones, el 75% de los hogares
están formados por matrimonios legalmente constituidos. De estos, el 93%
están unidos en una única unión, mientras el 8% son reincidentes. En
cambio, en las uniones de hecho esta proporción es prácticamente 50% para
cada una.
Los números más
importantes que se presentarán a los obispos estarán referidos a la
cantidad de hogares por debajo de la línea de Necesidades Básicas
Insatisfechas (NBI) por cada Región Pastoral en la que está dividida la
Argentina: Buenos Aires 12% por debajo, Platense 12%, NOA 27%, Litoral
16%, NEA 31%,Centro 13%, Cuyo 17% y Patagonia 15%. Un verdadero desafío.
Otros aspectos a
analizar estarán más vinculados a la realidad de los católicos frente a la
familia y fundamentalmente frente al matrimonio, base de una familia
estable que pueda convertirse en real célula básica de la sociedad.
Estarán presentes los aspectos antropológicos, teológicos, culturales, el
de la realidad de todos los días.
Tres días que
culminarán en Luján celebrando misa por Juan Pablo II en su 25 aniversario
de pontificado, el Papa que más ha hablado de la familia, el que muchos
han llamado “el Papa de la Familia”. |