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Mensaje al pueblo de
Dios
Los obispos argentinos compartimos
“los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias” del
pueblo al que pertenecemos y servimos en esta hora delicada y
providencial de nuestra vida nacional.
Desde nuestra fe acudimos a
Jesucristo, Señor de la historia, y le dirigimos una súplica
confiada para poner bajo su mirada protectora las preocupaciones,
desvelos y esperanzas de los argentinos. A Él le ofrecemos nuestro
compromiso pastoral en favor del pueblo, especialmente de sus
miembros más pobres, débiles y sufrientes.
Por ello peregrinamos, como lo hace el
pueblo creyente, a la casa de nuestra Madre de Luján para pedirle
que Ella interceda ante su Hijo por las necesidades más urgentes de
la Patria. De modo particular queremos pedirle que nos ayude a los
argentinos a:
1. valorar y construir con empeño
perseverante la amistad social entre todos los habitantes de
nuestra Patria, desterrando desencuentros, odios, rencores y
enfrentamientos y promoviendo la equidad y la justicia para
todos;
2. favorecer y cultivar la
disposición al diálogo genuino en la verdad y el respeto
entre personas y sectores, como camino indispensable en la
búsqueda del bien común;
3. afianzar las instituciones
democráticas de la República y el federalismo, respetando la
Constitución Nacional, garantía para todos de una
convivencia pacífica e incluyente.
Invitamos a todos los fieles a unirse
a este gesto orante y a retomar la “oración por la Patria”, tan
apreciada en nuestras comunidades, como primero y principal servicio
que los católicos argentinos queremos ofrecer a nuestra querida
Nación.
95ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina
Pilar, 8 de abril de 2008 |