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DEMOCRACIA: DE LA JUVENTUD
A LA MADUREZ
Documento dado a conocer durante la 136º reunión de la
Comisión Permanente del Episcopado - 10 de diciembre de 2003
En estos días el actual período de vida constitucional cumple veinte
años. Este hecho es motivo de gratitud a Dios, fuente de toda razón y
justicia, que a lo largo de este tiempo ha inspirado y fortalecido a
los argentinos, animándonos a afrontar nuestras hondas dificultades en
un contexto de libertad y diálogo, dentro del marco de las
instituciones.
También
debemos manifiesta gratitud a todos aquellos que trabajaron por
afirmar nuestra convivencia, alejándose de cualquier solución
originada en la violencia o el autoritarismo.
Ya en
“Iglesia y Comunidad Nacional” (1981) los Obispos argentinos
desarrollamos ampliamente la concepción de la democracia basada en
compromisos éticos muy profundos con el bien común, por parte de cada
uno de los ciudadanos y de los diversos sectores que conforman la
sociedad.
Es
momento de acción de gracias, pero también de reflexión. Veinte años
en la vida de una persona es sinónimo de juventud. Esa misma imagen
puede valer para nuestra democracia. Muchas veces hemos descubierto
actitudes adolescentes y también hemos tenido la sensación de vivir
sólo en un marco de libertad al que le faltó un firme sustento en
valores humanos y éticos.
Tal como
lo hemos afirmado en los últimos años nuestra democracia ha sido
muchas veces más formal que real. Aun no hemos podido superar tantos
signos negativos de injusticia e individualismo que hieren la
convivencia e impiden construir el bien común.
Queda
mucho por trabajar para que nuestra libertad se fundamente cada vez
más en la verdad, y se traduzca en mayor justicia y solidaridad. La
dramática situación de los pobres y excluidos sigue siendo la mayor
deuda de los argentinos.
Con
motivo de este aniversario, los Obispos reunidos en esta ocasión,
queremos una vez más, comprometer nuestro ministerio que, en lo que
toca a la construcción de la sociedad, es prioritariamente de
animación espiritual y fortalecimiento ético, para que esta democracia
pase de la juventud a la madurez.
Hacemos
votos para que todos, particularmente los pobres y débiles, puedan
habitar nuestro suelo manifestando en sus vidas la dignidad de hijos
de Dios. Sigue siendo urgente definir políticas de Estado que
reafirmen nuestras instituciones y permitan concretar la deseada
renovación de nuestra dirigencia.
Depositamos estos deseos y aspiraciones en manos de María Santísima,
tan presente en el corazón de nuestro pueblo fiel, rogándole que siga
manifestando su maternal protección sobre toda la Nación.
Los Obispos reunidos en la 136ª Comisión Permanente de la CEA
Buenos
Aires, 10 de diciembre de 2003
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