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LA APREMIANTE SITUACIÓN DEL PAÍS
Comunicado de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal
Argentina al término de su 132ª reunión, los días 19 y 22 de agosto
de 2002
1. En las reuniones de estos
días de la Comisión Permanente del Episcopado, y fieles a la misión
pastoral de acompañar y servir a nuestro pueblo, volvimos a
reflexionar entre otros temas sobre la situación apremiante del país.
2. Hemos
notado un agravamiento de la realidad económico-social. Somos testigos
del sufrimiento y desencanto de nuestra gente, porque los índices de
pobreza, inseguridad, falta de trabajo y marginalidad han alcanzado un
nivel nunca visto.
3. Además,
en las últimas semanas y por la convocatoria a elecciones,
sorpresivamente adelantada, crece una campaña electoral de una
frivolidad tal que muchos actores parecen no percibir la gravedad de
la situación real de nuestro pueblo. Se busca un cambio de personas
sin que se hubieran llevado a la práctica reformas que legitimen y
hagan creíble la acción política.
4. Este
fue el objetivo y el esfuerzo de la Mesa del Diálogo Argentino, al
cual nosotros hemos aportado el espacio espiritual para que los
argentinos nos encontremos en vez de enfrentarnos. Lamentamos no haber
encontrado la respuesta esperada en los poderes de decisión para
implementar los consensos alcanzados.
5. Ante
la gravedad de todos estos hechos y la necesidad de impulsar en el
pueblo cristiano las actitudes propias de ciudadanos responsables
hemos decidido, en cumplimiento de nuestra misión, convocar a una
Asamblea Plenaria Extraordinaria de la Conferencia Episcopal Argentina
para el próximo mes de septiembre.
6. Encargamos,
mientras tanto, al Departamento de Laicos de la respectiva Comisión
Episcopal que -acompañados por un Obispo- prosiga con el trabajo de
las mesas sectoriales del Diálogo Argentino que han funcionado bien,
para perfeccionar y desarrollar los logros ya obtenidos.
7. Pedimos
a Jesús, Buen Pastor, nos ayude, y pedimos también a los fieles
cristianos que nos acompañen con su oración, para que sepamos
comprometer nuestros esfuerzos, con la certeza de que sólo con
personas desinteresadas e instituciones moralmente nuevas podremos
reconstruir el tejido social y mirar el futuro con esperanza. María
Santísima, Nuestra Señora de Luján, acompañe este trabajo al servicio
de nuestros hermanos.
Buenos Aires, 22
de
agosto
de 2002.
132ª
reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal
Argentina
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