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PREOCUPAN AL
EPISCOPADO LOS ATAQUES A LA FE EN LOS MEDIOS
Carta del presidente
de la comisión episcopal de Comunicación Social, monseñor Mario Maulión,
arzobispo de Paraná, al interventor del Comité Federal de Radiodifusión (COMFER),
doctor Julio Bárbaro, fechada el 12 de noviembre de 2004
Respetuosamente quiero manifestar a usted la seria preocupación por la difusión
de programas de televisión y radio que ridiculizan y atacan soez y burdamente
los sentimientos religiosos de la inmensa mayoría de la población de nuestro
país. Últimamente, en algunos de ellos se ha tratado de manera injuriosa el
contenido central de la fe cristiana como es la persona de Jesucristo, de la
Santísima Virgen María y algunas prácticas religiosas comunes y tradicionales en
nuestro pueblo y en nuestra historia.
Carecen de un sano buen
gusto. Sobre todo, constituyen un ataque gratuito y muy grave a lo que gran
parte del pueblo argentino profesa como su propia fe. Fe que, además, se vive y
se viene transmitiendo desde antes de la misma existencia de la Nación. Tanto en
la historia del país como en el presente la fe constituye un valor que ha hecho
y hace grande a nuestro pueblo. Ridiculizarla, agraviarla e injuriarla no es
precisamente lo que contribuye a la consolidación de una cultura que, como usted
bien sabe y me lo ha reconocido, no se logra vaciando y corroyendo los valores
morales.
En mi condición de presidente
de la Comisión de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Argentina,
creyendo interpretar el sentir de gran parte de nuestro pueblo argentino que
integra y forma parte de la Iglesia católica y de muchas otras personas de buena
voluntad, solicito a usted que se cumplan las disposiciones legales vigentes a
fin de evitar la continuación de programaciones que no sólo no cultivan al país,
sino que manifiestan vulgaridad, mal gusto y, sobre todo, constituyen graves
ofensas gratuitas a las convicciones de muchos argentinos que, sin poder
reaccionar, se sienten injuriados y ofendidos.
Los sentimientos religiosos
forman parte de la riqueza cultural de un pueblo. También del pueblo argentino.
Burlarlos, deformarlos o tratarlos groseramente no contribuye al ansiado
crecimiento de nuestro pueblo. Por el contrario, contribuye a una degradación
cultural y moral que nadie sensatamente puede aceptar y menos propiciar.
Pido a usted una especial
atención a este pedido. Será la manera de impedir o, al menos, disminuir una
degradación del nivel cultural de nuestra sociedad, de la armónica convivencia
social y de contribuir a su elevación.
Mons. Mario Maulión,
presidente de la Comisión
episcopal de Comunicación Social y arzobispo de Paraná |