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Amnistía para los Indocumentados 
con motivo del Gran Jubileo


Documento preparado por la Comisión Episcopal de Migraciones y Turismo, y considerado y aprobado en la 79ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, celebrada en San Miguel del 8 al 13 de mayo de 2000.


1. La Iglesia, por su misión específica, está marcada profundamente en su accionar pastoral por el compromiso con el pueblo de Dios migrante por el mundo. Las orientaciones de Su Santidad Juan Pablo II, en el mensaje de la "Jornada Mundial de los Emigrantes del Año 2000", nos invitan a reflexionar y tener en cuenta:

"Al celebrar el Gran Jubileo 2000, la Iglesia no quiere olvidar las tragedias que han marcado el siglo que está a punto de concluir. La Buena Nueva es anuncio del amor infinito del Padre, que se manifestó en Jesucristo, el cual vino al mundo "para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos" (Jn 11, 52).

"…Y considera urgente con respecto al reconocimiento efectivo de los derechos de los emigrantes, que se sepa superar, en relación a ellos, una actitud estrictamente nacionalista a fin de crear una legislación que reconozca el derecho a la emigración y favorezca su integración"1.


2. Los inmigrantes que carecen de documentación constituyen una realidad y conforman por sus características socioeconómicas un grupo de extranjeros marginados.

La necesidad de buscar una inserción social para ellos tiene que ver con un objetivo de justicia y con los derechos humanos de los inmigrantes. También con la necesidad de que, estando estos migrantes bajo la protección de la Constitución Nacional y las leyes argentinas, se adapten e integren en esta comunidad, reconociendo que su proyecto de vida está fundamentalmente relacionado con nuestro país. Sus diferencias culturales son un verdadero enriquecimiento para nuestra identidad que siempre se caracterizó por integrar la diversidad en la unidad.


3. Por eso, nos parece necesario que se otorgue una AMNISTÍA amplia y generosa que responda a la difícil y afligente situación de muchos indocumentados.

La Conferencia Episcopal Argentina solicita la Amnistía en el Año del Gran Jubileo. La misma se inscribe en el marco de los programas de regularización migratoria, que tienen como objetivo integrar a los inmigrantes indocumentados y a sus familias residentes a las estructuras sociales, económicas y culturales de la sociedad Argentina.


4. Por otra parte, consideramos que nuestra petición no se limita ni se agota en la posibilidad de esta amnistía. Hay razones para considerar que se trata no sólo de una medida de regularización, sino del inicio de un cambio significativo y auspicioso para el tratamiento del fenómeno de las migraciones en la Argentina.


5. La Comisión Católica para las Migraciones tiene casi 50 años de experiencia en la atención integral de inmigrantes y refugiados y cuenta con antecedentes históricos de colaboración con el Gobierno Argentino en iniciativas humanitarias a favor de los inmigrantes.

A partir de un acuerdo firmado en ocasión del último decreto de amnistía (1992) se prestó apoyo y colaboración para su implementación, motivo por el cual en caso de dar curso favorable a la presente petición, esta institución, dependiente de la Conferencia Episcopal Argentina, ofrece nuevamente su ayuda a nivel nacional.


6. Que Nuestra Señora, Madre de los Inmigrantes, tenga a bien interceder ante las necesidades de todos sus hijos.


Notas

(1)   Mensaje del Santo Padre con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante, Ciudad del Vaticano, 21 de noviembre de 1999.


Los Obispos de la República Argentina,
79ª Asamblea Plenaria - San Miguel, 11 de mayo de 2000.


Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2265 del 17 de mayo de 2000



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