|
AL FINAL LA
VIDA TRIUNFARÁ...
Mensaje de Mons. Rinaldo Bredice, presidente de la Comisión episcopal para la
Pastoral de la Salud con motivo del Día Nacional del Enfermo
9 de noviembre de 2003
Así pasaron las cosas. Dios nos creó para la vida. Pero el pecado entró en el
mundo por la desobediencia de Adán y Eva tentados por el demonio y con el pecado
entraron el sufrimiento, el dolor, las enfermedades y, por último, la muerte.
Sin embargo Dios tuvo piedad.
Prometió y envió un Salvador, que vino para que tuviéramos vida en abundancia, y
la ciencia divina transformó lo que era castigo del pecado en instrumento de
salvación. Por sus llagas fuimos curados. Con su muerte nos redimió. ¡Oh
admirable misterio! y la vida volvió a los hombres a través de la muerte de
Jesús.
Porque Jesús resucitó.
Nosotros creemos que Jesús, el crucificado, muerto y sepultado, resucitó, volvió
a la vida. Él es la Vida, Él es el que es, Él es Dios, Él es la Resurrección.
El plan de Dios es que seamos
una copia de Jesús. Y Jesús soportó nuestros dolores, experimentó en todo
nuestras flaquezas, menos el pecado. Conoció por experiencia lo que es el
sufrimiento, el dolor, el miedo, el abandono, la muerte. Y al tercer día
resucitó: triunfó la vida. Se levantó del sepulcro el nuevo Adán, por quien
ahora recibimos la gracia.
Jesús es nuestra esperanza.
Tenemos la seguridad de que imitándolo en los sufrimientos, también lo
imitaremos en la gloria de la resurrección. Morimos con Él, resucitaremos con
Él. Él lo dijo y se cumplirá: “El que come mi carne y bebe mi sangre será
resucitado glorioso en el último día. La Eucaristía recibida ahora en el tiempo
es semilla de resurrección. Jesús nos cristifica, nos transforma en sí. Tenemos
la firme esperanza de que la última palabra es vida, resurrección, inmortalidad
gloriosa en el banquete eterno, de que habla Jesús en las parábolas.
Cristo resucitado alimenta
nuestra certeza en la vida nueva que nos espera después de la muerte.
Toda la Iglesia anuncia la
buena noticia, el evangelio de la vida. Nuestros agentes de la Pastoral de la
Salud, sacerdotes, consagrados, voluntarios, en medio del mundo del dolor
queremos ser testigos de que “al final la vida triunfará”, ya que llegará el día
en que el Señor secará todas las lágrimas de los ojos de sus fieles.
Mons. Rinaldo Fidel Bredice, presidente Comisión episcopal Pastoral de
la Salud |