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Maneja
tu vida con prevención
Mensaje y actividades preparatorias para la
Jornada por la vida, celebrada el 17 de octubre de 1999, difundidas por la Comisión episcopal
para la Pastoral de la Salud.
Estimados hermanos y amigos: Paz, bien y salud.
1.
Un llamado de Juan Pablo II
En su Exhortación Apostólica La Iglesia en
América (Nº 63) escribe el Santo Padre: "Los Padres Sinodales, haciéndose eco
de los recientes documentos del Magisterio de la Iglesia, han subrayado con vigor la
incondicionada reverencia y la total entrega a favor de la vida humana. Desde el momento
de la concepción hasta el de la muerte natural, y expresan la condena de males como el
aborto y la eutanasia". Antes había dicho: "hoy en América, como en otras
partes del mundo, parece perfilarse un modelo de sociedad en la que dominan los poderosos,
marginando e incluso eliminando a los débiles. Pienso ahora en los niños no nacidos,
víctimas indefensas del aborto; en los ancianos y enfermos incurables, objeto a veces de
la eutanasia; y en tantos otros seres humanos marginados por el consumismo y el
materialismo".
2.
La Jornada por la Vida 98
Hemos celebrado el año pasado por primera vez en la
Argentina la Jornada por la Vida, respondiendo a la propuesta de la encíclica Evangelium
Vitae (Nº 85) para: "suscitar en las conciencias, en las familias, en la Iglesia
y en la sociedad civil, el reconocimiento del sentido y del valor de la vida humana en
todos sus momentos y condiciones, centrando particularmente la atención sobre la gravedad
del aborto y de la eutanasia, sin olvidar tampoco los demás momentos y aspectos de la
vida que merecen ser objeto de atenta consideración".
Nuestro lema, el año pasado, rezaba: Creo en la
vida dono, la vida. Alentábamos la donación de órganos, recordando lo que enseña
el Catecismo de la Iglesia Católica (Nº 2296): "El trasplante de órganos no es
moralmente aceptable si el donador o sus representantes no han dado su consentimiento
explícito. El trasplante de órganos es conforme a la ley moral y puede ser meritorio si
los daños y los riesgos físicos y psíquicos sobrevenidos al donante son proporcionados
al bien que se busca para el destinatario. Es moralmente inadmisible provocar directamente
la mutilación invalidante o la muerte de un ser humano, aunque sea para retardar la
muerte de otras personas".
3. Por una cultura de la vida
Inspirándonos en las Santas Escrituras celebramos
la belleza, la grandeza y la fuerza de la vida. En la creación el Dios de la vida
prodigó las manifestaciones de su poder, llenando de hermosura y esplendidez el cosmos.
Muy particularmente se esmeró en instalar al ser humano en el palacio de la naturaleza.
El salmista no sale de su asombro al contemplar esa realidad: "Bendice al Señor,
alma mía ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! Estás vestido de esplendor y majestad y
te envuelves con un manto de luz" (Sal 104,1-2).
Todo lo creó para que el hombre se sintiera feliz y
alabara a Dios: "¿Qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que
lo cuides? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y esplendor. Le
diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies" (Sal 8,5-7).
Cuando la vida del hombre y de la naturaleza quedó
degradada por el pecado, el Padre Dios acudió en su ayuda, enviando a su Hijo para que,
muriendo por nosotros, nos rescatara para la vida. A partir de entonces quedamos asociados
al proyecto divino de llenar de vida, de alegría, de música esta tierra peregrina, como
trasunto de la vida plena del cielo; la humanidad se debe sentir convocada para comunicar
y acrecentar la luz y la armonía que son el destello del Señor victoriosamente
resucitado.
4.
Jornada por la Vida 99
Lamentablemente todavía quedan demasiados síntomas
de una cultura de la muerte, provocada por la libertad humana esclavizada por el pecado.
No sólo los atentados denunciados frecuentemente por el Santo Padre, sino también la
terrible realidad de la guerra de los Balcanes y otras comprueban esta afirmación. La
vida humana, una vez más, ha sido pisoteada, profanada, asesinada por ese monstruo
fabricado por la humanidad que es la guerra.
También entre nosotros hay resabios de la cultura
de la muerte. Los asesinatos son noticia diaria. Las condiciones concretas de la
existencia de tantas familias suponen un lánguido sobrevivir. Particularmente duele
observar la desnutrición infantil, la alineación de tantos jóvenes. Y el abandono de
muchos ancianos.
En nuestro lema Maneja tu vida con prevención llamamos
la atención sobre los muchos accidentes de tránsito que se dan en nuestro país.
Ocupamos una posición en el ranking internacional que no nos enorgullece. Más de 10.000
personas mueren cada año por esta causa. Las víctimas se cuentan mayormente entre los
jóvenes. Más de una vez se ha afirmado y comprobado que, casi siempre, las causas son
humanas: exceso de velocidad, semáforos cruzados en rojo, violación de señales,
prepotencia sobre los peatones, maniobras fatales, estrés frente al volante, alcoholismo
en los conductores, no utilización de los cinturones de seguridad, el no uso del casco
por parte de los motociclistas.
5.
Educar para el respeto
No todas las víctimas son culpables. Muchos mueren
por imprudencia ajena. Muchos son víctimas de las calles y rutas en mal estado. Muchos
mueren porque las señales no existen o no funcionan. La sociedad ha de deducir algunas
consecuencias importantes.
Los responsables del estado de conservación o
construcción de las vías públicas cargan sobre su conciencia el gravísimo deber de
ofrecer a los peatones o conductores la máxima seguridad, según las normas
internacionales. No puede aceptarse el anonimato de culpables que se escudan detrás de
una institución o un poder público displicente.
Hace falta educar para circular por las vías
públicas con suficiente conocimiento de la respectiva responsabilidad. Esto vale de modo
especialísimo para los dueños de los vehículos y para los conductores. La circulación
en la vía pública no es para registrar récords de velocidad y proezas de agilidad, sino
un modo de convivencia digno del respeto a los demás. Se dice que quien maneja lo hace
con el mismo estilo con que vive.
Compete a los centros educativos una particular
responsabilidad en asegurar la normal forma de conducirse en la calle. No basta conocer
las reglas, hay que tener disciplina en observar las normas de tránsito. Mediante la
educación (en los centros formales o informales) se instaurará también una cultura de
la prevención.
¡Que la celebración de la jornada por la vida de
este año nos haga crecer en el mutuo respeto! ¡Que en nuestra Argentina la cultura de la
vida se imponga pacífica y triunfalmente!
Con nuestro afecto y bendición.
+Mons. Jorge Novak,
obispo de Quilmes - Presidente de la Comisión
+Mons. José Lorenzo Sartori,
obispo de San Roque de Presidencia de Roque Sáenz Peña
+Mons. Bernardo Enrique Witte,
obispo de Concepción.
+Mons. Rinaldo Fidel Bredice,
obispo de Santa Rosa.
En
vida, Hermano, en vida
Si quieres hacer feliz a alguien que quieres mucho,
díselo hoy, sé bueno...
en vida, hermano, en vida...
Si deseas dar una flor, no esperes a
que se muera;
mándala hoy con amor...
en vida, hermano, en vida...
Si deseas decir «te quiero»
a la gente de tu casa,
y al amigo de cerca o lejos...
en vida, hermano, en vida...
No esperes a que se muera la gente
para quererla
y hacerle sentir tú afecto...
en vida, hermano, en vida...
Tu serás mucho más feliz si aprendes
a hacer felices
a todos los que conozcas...
en vida, hermano, en vida...
No te obsesiones en visitar panteones,
ni llenar las tumbas de flores;
llena de amor los corazones...
en vida, hermano, en vida...
(A.Rabate)
Actividades para celebrar
la
jornada por la vida
Sugerencias
1. Reunidos en comunidad en el nombre del Dios de la
Vida, en un clima de oración y reflexión, bajo la guía de un coordinador, catequista o
agente de pastoral de la salud que explicará el objetivo de la Jornada por la Vida.
2. Recitar juntos la poesía: "En vida,
hermano, en vida".
3. ¿Qué es la vida? Los adultos pueden completar
con un concepto cada letra de V-I-D-A. ( Por ejemplo: V-alores; I-lusión; D-onar; A-mor.)
Los niños pueden escribir y dar color a las letras V-I-D-A. Crear un collage.
4. Cuáles fueron las acciones y gestos más
significativos de dar vida en Jesús?
5. Ideas fundamentales del mensaje de los obispos.
6. Lluvia de ideas. ¿ Qué es hacer una opción por
la cultura de la vida?
7. Comentar una experiencia humana de dolor,
sufrimiento y solidaridad en un accidente de tránsito.
8. Preparar un breve programa sobre esta jornada en
una emisora de radio y televisión.
9. Enviar un breve comunicado sobre la jornada en la
prensa escrita.
10. Presentar la jornada en las escuelas, colegios y
catequesis.
11. Destacar la jornada en la celebración
eucarística.
12. Difundir el material preparado por la Comisión
Episcopal de la Pastoral de la Salud.
Más vale
prevenir que curar
A. Prevención peatonal
* Circular por las aceras u otro espacio habilitado para este fin.
* Cruzar por las sendas peatonales o por las esquinas,
es allí donde tiene prioridad y todos los derechos en caso de accidente.
* No cruzar sin mirar para ambos lados
* Si hay un puente peatonal, es obligatorio su uso.
* No cruzar corriendo.
* No cruzar entre vehículos detenidos.
* No detenerse en la calzada.
* Respetar las señales, también están hechas para el
peatón.
* En calles donde haya un semáforo, los peatones podrán cruzar
lícitamente la calzada:
* Cuando a su frente tengan un semáforo que los habilite.
* Si sólo existe semáforo para
los vehículos, cuando tengan luz verde los que circulan en su misma
dirección.
* Si el semáforo no está a su
vista, lo harán cuando el tránsito que circula por la calzada a cruzar este
detenido.
* No deben cruzar cuando el
semáforo que tienen enfrente esté en luz roja o amarilla.
* Las mismas disposiciones se aplican: para los
discapacitados con sillas de ruedas, rodados propulsados por menores de 10 años que no
ocupen más espacio que el necesario para los peatones,
y no superen la velocidad de paso.
B. Prevención del conductor
* Conocer y respetar absolutamente las señales de tránsito.
* Acatar siempre las velocidades máximas:
1.
Calles: 40 Km/hora.
2. Avenidas: 60 Km/hora.
3. Rutas: (zona rural): 110 Km/hora.
4. Semiautopistas (ruta 2): 130 Km/hora.
* Evitar iniciar un viaje:
1. Sin haber descansado adecuadamente.
2. Con sueño.
3. Habiendo ingerido bebidas alcohólicas.
* Revisar antes de partir los elementos de seguridad básicos para viajar sin riesgos:
1. Cinturón de seguridad delanteros y
traseros.
2. Apoyacabezas con la altura adecuada.
3. Matafuegos-Balizas.
4. Parasoles.
5. Espejos retrovisor y laterales.
6. Limpia y lava parabrisas.
7. Paragolpes delanteros y traseros.
8. Rueda de auxilio.
9. Bocina con sonoridad reglamentaria.
10. Frenos y freno de mano.
11. Trabas de seguridad.
12. Sistema luminoso en condiciones.
13. Si necesita detener su vehículo por
problemas
mecánicos, hágalo lo más lejos de la vía pública por la que circula y utilice las
balizas de seguridad.
14. Evite encandilar al viajar de noche.
15. En viaje, si revienta un neumático no
frene, suelte el acelerador y sujete firmemente el volante para mantener el vehículo en
desplazamiento recto.
16. Mantenga una distancia segura en el
tránsito.
17. No circule "pegado" al automóvil
que va delante.
18. No maneje con auriculares ni use teléfonos
celulares de mano.
19. No disminuya arbitraria y bruscamente la
velocidad, ni realice movimientos zigzageantes o maniobras caprichosas.
20.
Consulte en forma frecuente el espejo retrovisor.
C. Un botiquín debe tener
* Vendas (de 10 cm. de ancho).
* Gasa.
* Cinta adhesiva.
* Guantes de goma y quirúrgicos.
* Agua potable.
* Tijera sin punta.
* Toalla.
* Una manta.
* Para realizar la asistencia nocturna es aconsejable
tener, junto con las herramientas del vehículo, una linterna a pilas.
D. En caso de accidente
* En estas circunstancias es fundamental mantener la calma y que el/los
herido/s confíen en los que asisten. En primer lugar, si le es posible,
evite que conozca el alcance de sus heridas, esto le ayudará a mantener un
clima más calmo para ser más operativo en tal situación.
* No retire al herido del lugar, pues de hacerlo podría agravar la
situación de sus lesiones, aunque su intención sea ayudar.
* La mejor ayuda que puede usted dar es pedir auxilio a los servicios
especializados: bomberos, policía, hospital, no olvidando informar:
* Lugar exacto del accidente.
* Número de heridos.
* Gravedad visible de las heridas.
* Evite las lastimaduras durante la asistencia o espera de personal
especializado.
* Proteja sus manos antes de atender a un herido, de ser posible utilice
guantes de goma, quirúrgicos o bolsas de polietileno.
* Evite el contacto con sangre o líquidos orgánicos de los accidentados.
Objetivos
del día del enfermo
* Sensibilizar
a la sociedad civil para asegurar una mejor y más humana asistencia al enfermo y a todos
los enfermos.
* Suscitar, alentar y apoyar la presencia activa de los
cristianos en el mundo de la salud, promoviendo una activa promoción y
prevención en Salud.
* Impulsar la visita solidaria y pastoral a los enfermos y a sus familias.
* Hacer de este día un intenso encuentro de oración y comunión.
* Promover presencias concretas y eficaces en los campos de las actuales
marginaciones: drogadicción, SIDA, suicidios...
* Impulsar una cultura de la salud más digna del hombre acentuando la
prevención a través de estilos de vida sanos.
* Favorecer el esfuerzo del voluntariado.
* Promover la formación ética, humanista y espiritual de los profesionales de la salud.
* Hacer de esta jornada un acontecimiento hospitalario, testimonial y evangelizador.
Este
documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2238 del 10 de noviembre de 1999
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