"La
Iglesia, que acompaña a su pueblo cada día en esta crisis tremenda, en las
pequeñas y grandes poblaciones del país, hoy quiere expresar por su
Episcopado, su enorme preocupación ante los dolorosos acontecimientos de
estos días, que en alguna forma culminan en la renuncia del Señor
Presidente de la República.
"Hay
que salvar a la nación, una obra realizada a lo largo de los años con la
protección de Dios y con las manos, la inteligencia y el amor de
generaciones.
"Hoy
somos nosotros los responsables de proteger las estructuras de una
auténtica democracia, y mucho más, de afirmar los grandes valores de la
persona, la familia y la sociedad, de vivir las virtudes morales de justicia
y solidaridad.
"La
nación, que se constituye principalmente por sus valores y actitudes, debe
edificarse especialmente en los momentos de crisis.
"Oremos
para que Dios nuestro Padre nos haga ser auténticos hijos suyos y hermanos
entre nosotros. El es el dador de todo bien. Con humildad y espíritu de
conversión, renunciemos a lo que es injusto y quiebra la relación fraterna
en la sociedad, a lo que endurece el egoísmo y rompe el tejido de la
comunidad.
"Sólo
con un corazón puro delante de Dios, tendremos manos limpias para trabajar
y abrazar a los hermanos. Sólo con un corazón limpio seremos capaces de
partir el pan en la mesa de los pobres y sembrar de justicia y paz los
campos de la patria.
"Que
los dirigentes políticos y sociales asuman su responsabilidad con la
grandeza de espíritu exigida por su vocación y por la gravedad del momento
actual, con la sabiduría, la fortaleza y la renuncia heroica de los grandes
conductores de los pueblos en las encrucijadas de la historia.
"Que
todos los argentinos soportemos el peso y tengamos el honor de construir la
paz, que es la plenitud de la vida social, fruto de la verdadera amistad
social.
"Decíamos
en la última declaración de la Comisión Permanente: "En el ejercicio
de nuestra misión pastoral, y respetando las instancias políticas,
queremos reiterar nuestra voluntad de servir a los valores morales y a un
sincero diálogo entre los argentinos, en el marco de la plena vigencia de
las instituciones democráticas".
"Queremos
acercarnos a todos con corazón de amigo, hermano y padre, para suscitar la
serena alegría de quien se sabe amado por alguien que cree en su dignidad y
comparte su dolor y desconcierto.
"Debemos
construir sobre roca firme y no sobre arena. Por eso oremos al Señor para
que El haga por nuestras manos esa obra difícil que es nuestra nación. El,
con su amor y la promesa de su auxilio, funda la certeza de nuestra
esperanza. Que nos enseñe a tener la iniciativa de un amor y servicio
solidario que funde la esperanza de aquellos con quienes compartimos la
responsabilidad de hacer nuestra nación. Somos responsables de nuestras
opciones ante Dios y la historia.
"En
las vísperas de Navidad, pidamos al Niño Jesús que bendiga la Argentina
para que vivamos su fiesta con el gozo de la paz en nuestro corazón".