"El pueblo argentino
asiste asombrado a los acontecimientos que han mostrado la enorme
profundidad de la crisis moral, que se manifiesta en la economía, en
la política y en toda la cultura. La falsa escala de valores de un
egoísmo de individuos y de grupos ha provocado la tragedia humana que
padecemos. Las sucesivas renuncias de los presidentes de la Nación,
nos muestran la extrema gravedad de la situación y el peligro de
anarquía.
"Los obispos hacemos
un urgente llamado a la responsabilidad de nuestro pueblo y, en
especial, de nuestra dirigencia política. Es necesario renunciar a
intereses personales o de partido, que no corresponden a la dignidad
de la vocación política. Se requieren dirigentes capaces de gestos de
grandeza, más aún, de sacrificios. Es absolutamente necesario que los
políticos no busquen sino servir al bien común, es decir, el bien de
todos y cada uno de los miembros de la comunidad nacional, no sólo al
nivel de la justicia, sino de la amistad social, que incluye la
solidaridad.
"Es indispensable que
todo el pueblo se sienta protagonista en la edificación de una nueva
Argentina, y que rechace la tentación del odio y la violencia, que
hiere y mata.
"Es cada vez más
urgente que toda la nación se ponga a trabajar sobre algunos puntos
fundamentales que se transformen en políticas de estado indiscutibles,
que tengan como privilegiados a los más pobres, los enfermos, los
jubilados, los desempleados.
"Sabemos que sólo
Dios salva al hombre y a los pueblos. Oremos. Oremos sin cesar y con
humildad. Oren los niños, los enfermos, los ancianos, los que sufren.
"Estamos perplejos
pero no desesperados, porque Dios es fiel y no abandona a sus hijos.
La esperanza no defrauda porque se funda en la promesa del amor
gratuito de Dios.
"El augurio de Año
Nuevo, que hacemos de todo corazón a nuestros hermanos, está sostenido
en la esperanza, que nos hace capaces de construir la paz, don de Dios
y obra de los hombres, tesoro de los pueblos grandes. La paz,
tranquilidad del orden, se hace cada día desde la verdad, la justicia
y el amor.
"La Virgen María,
Madre del pueblo argentino, acompañe nuestros pasos y sostenga en
alto nuestro espíritu".