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Secretariado Nacional Para la Familia
ENCUENTRO NACIONAL DE PASTORAL
FAMILIAR
Huerta Grande, 12 al 15 de agosto de 2005
Reunidos en Huerta Grande, Córdoba, los participantes del Encuentro
Nacional de Pastoral Familiar –matrimonios, obispos, sacerdotes– hemos
analizado nuestro trabajo pastoral a la luz de una realidad nacional y
mundial cada día más difícil para los que queremos vivir el matrimonio
y la familia como una expresión libre del varón y la mujer que se unen
para siempre en donación mutua y la procreación y educación de los
hijos.
Durante estos
cuatro días repasamos y nos nutrimos de cada una de las distintas
realidades pastorales que reflejan los problemas de nuestras
comunidades y las actividades que asume cada diócesis, parroquia,
grupo, para afrontarlos: la vida en peligro y el servicio a la vida,
la preparación al matrimonio y el acompañamiento a los matrimonios
jóvenes, la relación familia escuela, matrimonios y familias en crisis
y las Consultorías de Orientación Familiar y la pastoral de Uniones
Irregulares.
A partir del
trabajo aportado por cada participante reafirmamos una vez más la
belleza del llamado a la vocación cristiana en el matrimonio y la
familia como posible de ser realizado a pesar de las dificultades del
momento actual.
Como argentinos,
sin embargo, nos duele profundamente la perdida de identidad propia de
nuestra patria. Imitando modelos foráneos, tanto morales como
económicos, hemos sumergido lentamente a la familia argentina en la
pobreza y la marginación material y espiritual. Todos hemos tenido
parte en esta situación por nuestras acciones u omisiones.
Constatamos una vez
más con dolor que los medios de comunicación como reflejo y creadores
de cultura, muchas veces contradicen los valores familiares
promoviendo estilos de vida que no responden al paradigma de la
familia argentina.
Estamos convencidos
que ha llegado la hora de unirnos en la promoción de los valores que
dicen relación a la familia: proteger la vida, sin límites ni
condicionamientos, promover la creación de centros de acogida, y la
difusión de la cultura de la fidelidad dentro del matrimonio. Creemos
necesario también peticionar a las autoridades por la creación de
leyes que ayuden a tantas familias a contar con lo indispensable para
una vida digna y a salir de la pobreza, en lugar de crear planes de
salud que no responden a nuestro modelo de vida.
Ponemos bajo el
manto de la Virgen de Luján a la familia argentina para que la proteja
de las dificultades por las que atraviesa en el momento actual.
Rogamos a
Jesucristo, Señor de la Historia, que ilumine el corazón de nuestros
líderes para que comprendan la responsabilidad que les cabe respecto
de la familia frente a Dios y a los hombres.
Huerta Grande, 15 de agosto de 2005, Fiesta de la Asunción de la
Virgen. |