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EL HOMBRE ¿ES LIBRE?
FATALIDAD - DESTINO - AZAR
Guía resumen
Nº
1 de los Ciclos de Cultura y Ética Social 2001
Expositor:
Dr. Carmelo E. Palumbo -
17 de abril
I. Prometeo encadenado y la libertad creativa del hombre
Cuenta la
mitología griega que Prometeo, uno de los semidioses, pretendió
liberar a los hombres del yugo de Zeus, robándole el fuego sagrado,
característica de su suprema divinidad y dominio. Con este fuego los
hombres adquirirían independencia y fuerza creadora de las distintas
artes. Enterado Zeus, castiga a Prometeo, encadenándolo en una roca
del Cáucaso, mientras los buitres le picotearán el hígado, que
crecerá, continuamente, en la medida que fue comido por estas aves
rapaces. Pandora, cuñada de Prometeo, se ofreció a Zeus para
castigar a los hombres, volcando sobre ellos una "caja" de males.
("La caja de Pandora") Prometeo simboliza las ansias de libertad e
independencia del hombre respecto de su Creador. Fue la tentación de
Adán y Eva: "ser como Dios". Es el conato de la cultura moderna que,
asentada sobre la soberbia humana, se cree dueña del fuego sagrado
de la "libertad creativa". Hasta pretende hacer un hombre
(clonación) violando el estatuto de la creación y desafiando a su
autor!
II. La conciencia moderna de la libertad
Hoy,
ciertamente, se ha tomado una conciencia más explícita de la
libertad y se ha exaltado este valor que hace a la dignidad del
hombre, pero "paralelamente a la exaltación de la libertad, y
paradójicamente en contraste con ella, la cultura moderna pone
radicalmente en duda esta misma libertad" (Juan Pablo II: Veritatis
Splendor nº 33). Hay quienes reconocen límites a la propia
libertad por el hecho de tener que vivir con otros seres semejantes
y libres; otros, en cambio, con tal de hacer "lo que quieran", poco
les interesa lesionar la dignidad y libertad del prójimo.
En las
ciencias humanas y sociales:
a partir del grito de "libertad" de la Revolución Francesa, se han
estructurado ideologías y doctrinas no favorables a la libertad
declamada.
En las
ciencias políticas:
las democracias de "masas" someten los espíritus y libertades de los
ciudadanos a la dictadura del "número" (Juan Pablo II: Centesimus
annus, nº 46)
En la ciencia
de la psicología:
la "libido sexual", según Freud, niega la libertad de los
individuos, esclavizándolos a un determinismo implacable.
En derecho
penal:
la imputabilidad de los delincuentes, fundada en la libre decisión
para delinquir, fue sustituida por el criterio de la "peligrosidad"
social, debido a que los individuos no son libres, sino tan sólo
enfermos psíquicos, o condicionados sociales empujados a tales
conductas. Superada la peligrosidad, dicen los "garantistas", no hay
porqué prolongar el encarcelamiento ("dos por uno", "probation",
"libertad vigilada" etc...)
En la
cultura:
en general, hay libertad para casarse o divorciarse, "vestirse " o
"desnudarse", "drogarse" o no, y el término de este desenfreno es la
"caja de Pandora": delincuencia, suicidios, depresión, violencia,
terrorismo, juventud desesperanzada etc...
III. Libertad y el sentido religioso
Frente a los
males que aquejan a la sociedad y al individuo, emerge y se
manifiesta el sentido de pertenencia a un ser superior, en
sucedáneos de la auténtica religión.
La fatalidad:
evoca la concreción de algo "trágico", predicho y prefijado por un
ser superior, tirano e invisible. Es el caso de "Edipo", quien mató
a su padre y se casó, sin saberlo, con su madre; finalmente,
conocedor de tales circunstancias, se arrancó los ojos. Se cumplió
el "fatum", lo determinado por los dioses.
El destino:
no
apunta tanto a lo trágico, sino al cumplimiento inevitable, por
parte de cada ser humano, de una misión explicada en términos de
"azar": "era su destino", se suele oir frente a un éxito o fracaso
inesperados.
El azar:
se entiende por tal la mera casualidad. Dos personas que se
encuentran, después de varios años, sin proponérselo, exclaman: "qué
casualidad!. Los hechos pueden tener causas no conocidas por el
hombre pero no para Dios que todo lo mueve a su fin: no se cae un
solo cabello de nuestras cabezas sin quererlo o permitirlo el Padre
celestial (Evang.) . Para Dios no hay nada casual.
El horóscopo,
las cartas "tarot" los adivinos y otras supercherías:
revelan un inconsciente colectivo para averiguar el destino de cada
persona, la influencia de los astros en las conductas humanas, las
infidelidades conyugales etc.
IV. La libertad y la religión católica
Por último, se
difunde una liberación que pretende «librarnos» de la auténtica
religión Católica, reduciéndola a una mera expresión más de la
religiosidad del hombre, de igual valor y dimensión que cualquier
otra religión. Da lo mismo creer en Cristo, en Buda o en Brahma.
V. Libertad y liberación cristiana
«No es pues la
liberación la que, por sí misma, genera la libertad del hombre. El
sentido común, confirmado por el sentido cristiano, sabe que la
libertad, aunque sometida a condicionamientos, no queda por ello
completamente destruida. Existen hombres que, aún sufriendo
terribles coacciones consiguen manifestar su libertad y ponerse en
marcha para su liberación (...)» (Libertatis Conscientia, nº
31) La reflexión doctrinaria que antecede es clara y precisa para
ubicar el recto sentido de la lucha tan en boga modernamente por la
«liberación» de los pueblos, de la mujer, de la juventud, de la
esclavitud política, etc. La libertad cristiana es la causante de la
liberación de toda presión exterior y exige condiciones condignas y
adecuadas para su ejercicio. La liberación política, económica o
cultural no es causa de la libertad de los hijos de Dios.
Esta guía resumen fue publicada en el
Boletín Semanal AICA Nº 2313 del 18 de abril de 2001
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