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la penetración oriental en occidente
La libertad y las cosmovisiones orientales
Guía resumen
Nº
2 de los Ciclos de Cultura y Ética Social 2001
Expositor:
Dr. Luis
Esteban Roldán -
24 de abril
Introducción
El estudio del
tema de la libertad en el mundo contemporáneo, exige que también
consideremos el tratamiento del mismo en relación con las
concepciones orientales. La enorme difusión que las mismas tienen en
occidente en estos días, hace del tema un punto insoslayable.
Presupuestos
Ello requiere en
primer término puntualizar los presupuestos metafísicos,
antropológicos y teológicos de una concepción cristiana de la
libertad. Es recordar el carácter del hombre como ser sustancial,
unión de un cuerpo y alma, dotado de una naturaleza específica, la
raíz intelectual de la libertad humana. Su carácter de creatura, las
consecuencias del pecado original en el hombre y su ordenación a un
fin sobrenatural que puede alcanzar por medios propios (virtudes
teologales, infusas y dones del Espíritu Santo) Cuando se niegan
cualesquiera de esos presupuestos, la concepción de la libertad
resultante será siempre errónea como síntesis, sin perjuicio de los
elementos parcialmente verdaderos que incluya.
Oriente y el orientalismo
Una primera
distinción se impone. Una cosa son las cosmovisiones originarias de
oriente -brahmanismo, budismo, taoísmo, confusianismo, shintoísmo,
etc.- y otra la utilización fragmentaria de elementos sacados de
esas concepciones que, mezclados con ideas occidentales, encontramos
a diario en muchas manifestaciones culturales de amplia difusión
entre nosotros. Sin embargo, con la salvedad hecha, podemos pasar
revista a las principales corrientes y sus manifestaciones
El Brahmanismo: (panteísmo y negación de la unión sustancial
del cuerpo y el alma)
Partiendo de una
metafísica que no admite la analogía del ser, esta cosmovisión no ve
en el alma humana (atmán) más que una partícula de Brahma que debe
volver a él. El cuerpo humano, como toda la realidad material, no es
sino una ilusión (maia). Así destruida la recta antropología, no
puede servir de fundamento a la recta concepción de la libertad.
El Budismo
La perfección
del hombre como resultado de la eliminación del deseo y una pura
contemplación, pareciera ser el objetivo de esta concepción. Pero
falla cuando pretende un puro ascetismo negativo, en el que se
desconoce el lugar del bien como objeto de la voluntad, de la recta
delectación como motor de los buenos apetitos. La libertad que queda
es casi una pura indeterminación.
Taoísmo
La reducción de
la realidad a combinación de dos contrarios (el Yin y el Yan) deja
una concepción de naturaleza que no permite descubrir las esencias.
La realidad es un puro fluir y combinarse de fuerzas. Si la libertad
no puede ser vista como la actualización de una potencia (esencia)
hacia el acto (fin), todo el orden natural desaparece como orden de
fines, y la libertad queda sin referencia a una ley natural que no
sea entendida naturalísticamente.
El orientalismo para los occidentales
Desde la segunda
mitad del siglo pasado se ha producido con una tendencia creciente
la difusión de las cosmovisiones orientales en occidente. La mayoría
no son versiones originales sino una extraña mezcla de temas,
palabras e ideas, sacadas de sus contextos respectivos y combinados
de formas muy extrañas con elementos de concepciones occidentales.
El teosofismo de Madame Blavasky
Fue el primer
intento serio a fines del siglo pasado. Combinando elementos del
brahmanismo y del budismo con concepciones rosacrucianas y
protestantes, tuvo y tiene bastante difusión a través de la Sociedad
Teosófica y de las varias divisiones y grupos que abrevan en sus
doctrinas.
Suzuki y el Budismo Zen
Difundido en
este siglo en EE.UU. y vinculado a diversas escuelas de artes
marciales, pretende dar un sentido «integrador» al hombre occidental
fragmentado por la técnica. Sus ideas han sido popularizadas por el
cine («La guerra de las galaxias») y varios centros de «relajación»,
«dilatación de la conciencia», etc.
Tomás Merton y el orientalismo cristiano
Este fraile
trapense pretendió adoptar las técnicas de meditación orientales a
la oración cristiana. Sus ideas fueron muy difundidas desde los 70
por grupos de «yoga cristiano» e incluso adoptadas en monasterios de
su congregación. Recientemente la Congregación para la Doctrina de
la Fe ha alertado sobre los peligros y confusiones que esto trae.
La Nueva Era
Síntesis de
todos estos elementos, en la concepción de la Nueva Era los
elementos de cosmovisiones orientales son combinados con una visión
inmanentista que se difunde muchas veces en ambientes católicos. Se
niega la creación desde la nada por Dios, se niega su providencia,
se niega la existencia del libre albedrío y la ordenación del hombre
a Dios por medio de la ley divina (natural y revelada). Sólo queda
un naturalismo disfrazado bajo un manto de ecologismo sentimental.
Algunos pretenden que su concepción será la base de una nueva
religión universal, basada en la conciencia ecológica, el respeto
por los derechos del hombre y la lucha contra cualquier religión
«dogmática». Será el complemento religioso de la globalización
económica y política.
Esta guía resumen fue publicada en el
Boletín Semanal AICA Nº 2314 del 25 de abril de 2001
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