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Ciclos
de Cultura Católica y Ética Social-2001
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Expositor: Lic. Juan Treglia
La Educación del hombre de todos los tiempos y lugares supone contribuir eficazmente a su desarrollo, en orden a alcanzar su plenitud como Persona; utilizando para ello los medios más adecuados, que respetando su dignidad, faciliten a quien enseña lograr el fin propuesto. En la Antigüedad, Sócrates era partidario del método mayéutico, es decir que el discípulo ‘diera a luz’ los conocimientos a través de ingeniosas preguntas del Maestro. Asimismo siempre han estado presentes los procesos deductivos e inductivos en el desarrollo de la ciencia y del estudio. Y también a lo largo de la historia, se ha hecho uso de distintos recursos didácticos, para facilitar el acceso al conocimiento. En las últimas décadas del siglo XX, irrumpe la informática como una ‘herramienta’ al servicio de la educación, generando propuestas didácticas innovadoras. Sin negar el valor de este recurso, a veces tiende a considerárselo como la panacea donde se pretende resolver todas las cuestiones del saber dando lugar, entre otros perjuicios, a automatismos, empobrecimiento del lenguaje, falta de creatividad e imaginación y pérdida del gusto por la lectura. En este contexto debemos evaluar a Internet, con su gran capacidad de acceso a todo tipo de información. Sin tomar en cuenta que a veces se convierte en una verdadera ‘adicción’ también para los adultos, sabemos que sus efectos en niños y adolescentes son mucho mayores pues estos tienden a aceptar como verdadero todo aquello que reciben a través de un medio masivo de comunicación, sin poder discernir con claridad el engaño, subliminal o explícitamente transmitido. Asimismo tienden a admitir como verdaderos todos los contenidos que se encuentran en las diferentes páginas Web, consumiendo aún lo que les es perjudicial. También ocurre el fenómeno de la pérdida del pudor, ya que en diálogos a través del "chat", cuando no es posible la personalización de la charla, se incurre en propuestas en las que se quiebra la barrera natural de la decencia, amparadas en el anonimato. Debemos considerar imprescindible la participación activa del docente en todo el proceso educativo de la niñez, adolescencia y juventud. Ya que ni las más sofisticadas computadoras pueden reemplazar su rol, a través del cual debe procurar que sus alumnos alcancen una vida virtuosa, fin esencial de la educación. La informática e Internet son medios, herramientas, que deben utilizarse en beneficio del saber, dosificando este uso, para que no sea contraproducente en el desarrollo de la persona, que debe crecer en la comprensión de lo que lee, la imaginación activa, la creatividad, el análisis crítico, capacidades todas que a veces son atrofiadas por la absolutización de los medios y las técnicas, como si éstos fuesen un fin en sí mismos. Igualmente afirmamos que tampoco es posible la transmisión de los ejemplos virtuosos de manera ‘virtual’, ya que como dice el refrán "las palabras convencen pero los ejemplos arrastran"; sólo las vidas ejemplares de Maestros, Profesores, Héroes, y Santos, dejan huella en la sociedad y merecen ser imitadas.
Boletín Semanal AICA Nº 2331 del 22 de agosto de 2001 |
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Agencia
Informativa Católica Argentina
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