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Ciclos
de Cultura Católica y Ética Social-2001
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Expositor: Padre Alfredo Sáenz S.J.
Al término de los Ejercicios Espirituales nos ha dejado San Ignacio una plegaria donde se expresa cabalmente la oblación enamorada que el hombre puede hacer de sí mismo: «Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, todo mi haber y mi poseer. Vos me lo disteis; a Vos, Señor, lo devuelvo». Son dos decisiones, la del padre y la del hijo, que se encuentran y se fusionan.
Con este nombre se designa una corriente promovida por algunos teólogos. En referencia a ella la Congregación para la Doctrina de la Fe promulgó dos instrucciones: Libertatis Nuntius y Libertatis Conscientia donde se expone el pensamiento de aquellos teólogos y el juicio crítico que merecen. La expresión «teología de la liberación» es de por sí aceptable, porque el Evangelio de Cristo es un mensaje de libertad y una fuerza de liberación. Pero esta liberación es, ante todo, liberación de la esclavitud radical del pecado, en orden a alcanzar la libertad de los hijos de Dios. A partir de allí, cabe hablar de la conveniencia de liberarse de múltiples esclavitudes de orden cultural, económico, político y social, que en última instancia derivan del pecado. No lo consideran así los cultores de aquella reciente «teología». Lo primero que señala el Cardenal Ratzinger, autor de ambas Instrucciones, es que en dicha corriente se advierte una inmanentización del cristianismo. Algunos de sus cultores no parten de los datos de la Revelación sino de la opción marxista. De este modo, también ellos acaban por encerrarse en la inmanencia, tan típica del marxismo, confundiendo por ejemplo la historia profana con la sagrada. Observa, asimismo, que propician una cierta horizontalización de las virtudes teologales. Siguen hablando de fe, pero entendida como fidelidad a la historia; de esperanza, pero como confianza en el futuro; de caridad, pero como opción por los pobres, a través de la lucha de clases. El rechazo de esta postura no significa desinteresarse del orden temporal, al contrario. Sólo aplicando la Doctrina Social de la Iglesia, iremos hacia una liberación auténtica, la liberación del pecado, y consiguientemente de todo el orden temporal. No será Marx quien salve el mundo. Ni será el capitalismo liberal o el globalismo quien lo salvará. Sólo Cristo tiene la clave de la salvación, y la Iglesia por El fundada. Solo la verdad nos hará libres.
Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Libertatis Nuntius, X, nº 5: «La nueva hermenéutica inscrita en las teologías de la liberación conduce a una relectura esencialmente política de la Escritura. Por tanto se da mayor importancia al acontecimiento del Exodo en cuanto que es liberación de la esclavitud política. Se propone igualmente una lectura política del Magnificat. El error no está aquí en prestarle atención a una dimensión política de los relatos bíblicos. Está en hacer de esta dimensión la dimensión principal y exclusiva, que conduce a una lectura reductora de la Escritura»; nº 6: «Igualmente, se sitúa en la perspectiva de un mesianismo temporal, el cual es una de las expresiones más radicales de la secularización del Reino de Dios, y de su absorción en la inmanencia de la historia humana»
Boletín Semanal AICA Nº 2337 del 3 de OCTUBRE de 2001 |
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Agencia
Informativa Católica Argentina
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