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LA VERDAD Y EL ERROR SOBRE
LA CULTURA ORIENTAL Y OCCIDENTAL
Guía resumen
Nº
4 de los Ciclos de Cultura y Ética Social 2002
Expositor:
Lic. Luis E. Roldán -
30 de abril
I. Los conceptos
de materia, creación y del mal
En Oriente han
predominado las cosmogonías en las que se atribuye a la materia el
carácter de mal. Según diversas explicaciones habría un principio
del mal, así como hay un principio del Bien. Lo material es efecto
del primero, lo espiritual del segundo: es la concepción persa (Ormuz
y Ahrimán) que luego pasa al Occidente bajo el nombre de
“maniqueísmo” al que adhirió en su juventud San Agustín.
Platón hereda de
Oriente su filosofía acerca del cuerpo humano, al que considera
“cárcel del cuerpo” (metáfora del “carro alado”) . El YO –para
Platón- es el alma y no el compuesto de alma-cuerpo.
Hay un corolario de
esta doctrina en las prácticas orientales y, entre ellas, las del
Yoga, pues mediante ella el hombre se libera del cuerpo para obtener
una mejor disposición para la unión con la divinidad (Guenón). En
Occidente se dirá que el yoga sirve para superar el “stress” y
obtener la paz del espíritu.
En virtud del
panteísmo profesado, el concepto de creación es desconocido en las
creencias orientales. La realidad es concebida como una emanación de
la divinidad.
II. Oriente y Occidente frente al tema de la libertad
La oposición entre
ambas civilizaciones es un tópico retomado recientemente por
diversos autores de moda (Huntington). Hechos recientes, como el
atentado del pasado 11 de septiembre de 2001, han interesado a
muchos sobre la cuestión.
Desde la antigüedad
griega es perceptible la diversa manera de vincularse con Dios, el
mundo y los hombres, en Occidente y en Oriente. Las guerras médicas
(S. V antes de Cristo) podrán ser consideradas el primer «choque de
civilizaciones». La aparición y difusión del Cristianismo si bien
unió a ambas culturas en una misma Fe, no eliminó las diferentes
características culturales. En parte, la subsistencia de ambas
estuvieron presentes en el Cisma de Oriente. La evolución del
cristianismo oriental presenta rasgos diversos del Occidental,
presentes hasta nuestros días.
La gnosis.
Desde la aparición del cristianismo, una particular «mentalidad» que
hunde sus orígenes en las cosmovisiones egipcia y caldea -y que
influyó mucho en el pensamiento judeo precristiano- volvió a
resurgir en las doctrinas de los gnósticos y maniqueos. La vigorosa
reacción de los Padres de la Iglesia impidió que dicha influencia
contaminara el pensamiento cristiano; sin embargo, las corrientes
gnósticas y maniqueas continuaron presentes en diversas
manifestaciones aun durante la Edad Media e hicieron eclosión a
partir del Renacimiento para desde entonces constituir un elemento
clave de todo el pensamiento moderno.
III. Gnosis y cristianismo
La actual influencia
del orientalismo en Occidente en sus diversas manifestaciones
(Meditación Trascendental, Yoga, Budismo, etc) encuentra en la
mentalidad gnóstica su sustento y último intento de justificación
pseudofilosófica. También en diversas expresiones de la teología se
pueden encontrar muestras de la influencia gnóstica, sea por haber
abrevado en sistemas filosóficos inmanentistas como el hegelianismo,
sea por una imprudente tendencia a la irracionalidad, o por diversas
tentativas de sincretismo.
Sin embargo, pese a
la existencia de concepciones tan diversas, no se puede aceptar la
tesis de la inevitabilidad del conflicto entre civilizaciones.
Existe por un lado una común naturaleza humana de la que dimana la
capacidad de todo hombre para acceder a las verdades naturales y a
los contenidos de la ley natural. Ellos son los primeros elementos
que debemos rescatar como base de un verdadero diálogo entre las
culturas. Por el contrario, las propuestas que bajo la excusa de
«pluralismo» defienden el relativismo axiológico, el escepticismo y
el agnosticismo, sólo aumentan las distancias entre Occidente y
Oriente destruyendo las bases naturales para el entendimiento basado
en la verdad objetiva.
Por otra parte, la
Revelación Católica ha demostrado en sus más de dos mil años de
historia cómo una misma Fe y una misma Doctrina universal, pueden
expresarse en diversos ámbitos culturales sin perder su
especificidad. La riqueza de ritos litúrgicos en la Iglesia Católica
es un ejemplo de ello.
Esta guía resumen fue publicada en el
Boletín Semanal AICA Nº 2367 del 1 de mayo de 2002
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