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LA VERDAD Y EL ERROR SOBRE
LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN


Guía resumen  Nº 16 de los Ciclos de Cultura y Ética Social 2002
Expositor:
Lic. Christian Viña - 27 de agosto


El Concilio Vaticano II, en su decreto "Inter Mirifica", califica a los medios como "maravillosos inventos que el ingenio humano, con la ayuda de Dios ha extraído de las cosas creadas". Y es Pablo VI quien instituye, en coincidencia con el día de la Ascensión del Señor, la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Desde entonces, año tras año, la Iglesia ha reflexionado sobre las luces y sombras de la comunicación social. Juan Pablo II deja un legado monumental en la materia. El nos llama a ser "audaces y creativos" en el uso de los medios conocidos, y en el desarrollo de otros espacios que las nuevas tecnologías -por ejemplo, internet- permitan (Cf. Discurso en el aula Paulo VI, Jubileo de los periodistas, 4 de junio de 2000)


La imagen

Como la imagen no es neutra, no es inocua y está cargada siempre de mensajes o metamensajes, la televisión e internet representan hoy todo un desafío para los comunicadores y el mismo público. Carlos Velasco Suárez, sostiene que "las imágenes violentas y pornográficas generan adicción, como las drogas. Provocan estados de hipersugestibilidad, a través del bombardeo sensorial, próximo al colapso emocional y nervioso, tal como se busca en las situaciones de lavado de cerebro" (Cf. "Pornografía y salud", en "Vocero Parlamentario", agosto de 1998). Ya en 1982, los obispos argentinos denunciaban a los medios por "la exaltación de la violencia, un sexualismo morboso y la invasión cultural extranjerizante y deformante" (Comisión de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Argentina, 30/12/1982: "Moralidad y medios de comunicación social"). Vemos hoy cómo los medios, especialmente en manifestaciones callejeras, exacerban o contribuyen a la construcción de escenarios violentos. Hay ensañamiento en la presentación de ciertas imágenes y secuencias, y se llega al extremo de garantizar la presencia de cámaras y micrófonos si la concentración tiene un determinado número de asistentes y un grado de violencia -si es con heridos y muertos, mejor- que asegure rating. Un país diezmado por los violentos, como Colombia -al que pareciera queremos imitar- logró al menos que buena parte de sus periodistas se comprometieran a construir puentes de justicia y reconciliación; han establecido, por ejemplo, no presentar rumores como si fueran hechos; evitar que el medio sea manipulado por los violentos; establecer criterios para evitar la difusión y publicación de imágenes y fotografías que puedan generar repulsión; no presionar periodísticamente a los familiares de las víctimas de hechos violentos y utilizar expresiones que contribuyan a la convivencia entre los colombianos. Concluyen con una expresión emblemática: "preferimos perder una noticia antes que una vida". En el documento "El diálogo que la patria necesita" (130º reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, 13/12/2001), nuestros obispos subrayaron la raíz moral de la crisis argentina y observan que "en el deterioro de los valores tienen una significativa importancia los medios de comunicación social que, con programas desprejuiciados y superficiales, debilitan el sentido moral de la vida de nuestro pueblo". "No sirve de excusa -nos advierte la Santa Sede (Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales: "Etica en las Comunicaciones sociales")- afirmar que los medios de comunicación social reflejan las costumbres populares, dado que también ejercen una poderosa influencia sobre esas costumbres y, por ello, tienen el grave deber de elevarlas y no degradarlas". Y este es un punto crucial. Elevar las costumbres y volver a los valores de siempre exige capacitarse y crecer dentro de la percepción crítica. Debemos dejar de ser meros receptores que, pasivamente, recibimos e incorporamos sin más lo que nos quieren comunicar para pasar a ser perceptores bien informados, activos y sanamente cuestionadores, cuando la información se mezcla con opinión, los hechos con ideologías y los dolores con resentimientos.


Incorporación de la informática

Se trata de un medio, no de un fin en sí mismo.  Sostiene el Papa (Mensaje para la XXXVI Jornada Mundial de las comunicaciones Sociales, 12/5/2002) que "en una cultura que se alimenta de lo efímero puede existir fácilmente el riesgo de considerar que lo que importa son los datos, más que los valores. Internet ofrece amplios conocimientos, pero no enseña valores". Internet redefine radicalmente la relación psicológica de la persona con el tiempo y el espacio. La atención se concentra en lo que es tangible, útil e inmediatamente asequible; puede faltar el estímulo a profundizar más el pensamiento y la reflexión. Insiste reiteradamente la Santa Sede que internet debe servir para globalizar el desarrollo y la solidaridad del hombre, objetivos vinculados íntimamente con la misión evangelizadora de la Iglesia. Concluye el documento que sólo si aparece su rostro y se escucha la voz de Cristo en internet, ella se convertirá en un espacio auténticamente humano, puesto que si no hay lugar para Cristo, tampoco hay lugar para el hombre".


La "charlatanería mediática"

La televisión viene promoviendo, desde hace varios años, la charlatanería mediática, que tiene como sus expresiones más vulgares los llamados "programas del pos periodismo", los shows de la realidad y los shows donde todos hablan, nadie se escucha, y donde hay que derrotar, de cualquier manera, a quien se tiene enfrente. Estos programas, que integran la llamada televisión basura, responden a una estructura básica muy similar: coprolalia (o sea malas palabras y obscenidades) todo el tiempo; banalización del sexo y las relaciones humanas; nivelación hacia abajo de la teleaudiencia; sensacionalismo, atropello a la dignidad e invasión de la intimidad. Son una muestra clara sobre la falta de límites y el desprecio hacia la cultura de la vida. 


Razones para la esperanza

Los medios de comunicación no son una isla. Tienen buena parte de las grandezas y miserias de la misma sociedad. Debemos comprender que sólo tendremos mejores medios de comunicación, con un encendido amor por la Verdad, cuando todas nuestras estructuras se encaminen hacia el mismo fin. En nosotros, como nos recuerda San Pablo (1° Cor. 3, 7), está "plantar y regar ya que sólo Dios hace crecer"


Esta guía resumen fue publicada en el 
Boletín Semanal AICA Nº 2384 del 28 de agosto de 2002


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