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LA VERDAD Y EL ERROR SOBRE
EL ABORTO Y LA EUTANASIA


Guía resumen  Nº 19 de los Ciclos de Cultura y Ética Social 2002
Expositor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja - 17 de setiembre


I. LAS BASES PSEUDO-ÉTICAS QUE JUSTIFICAN
LOS CRÍMENES DEL ABORTO Y LA EUTANASIA


Los nuevos paradigmas éticos

a) El paradigma del utilitarismo sentimental mayoritario1, basado en el sentimiento de la mayor parte de la gente se fijó como criterio práctico universal. (Informe Warnock, Reino Unido, julio 1984). De este modo, el culto irracional a los deseos descartaba las razones morales objetivas.

b) El nuevo paradigma de la salud, adoptado universalmente a instancias de la Organización Mundial de la Salud (1992). Es la aplicación del principio de costo beneficio a la salud. El ex-director general de la OMS: «Las diferencias biológicas y genéticas de las personas pueden limitar su potencial de salud y que la salud es un requisito previo para el pleno disfrute de los demás derechos humanos». Dice Nakajima, “la OMS está presionada a ser selectiva. (…) Por ejemplo, en supervivencia infantil poco sentido tendría para un niño sobrevivir a la poliomelitis tan sólo un año, para morir de paludismo el año siguiente, o no tener un crecimiento que le permita llegar a ser un adulto sano y productivo2”. El Nuevo Paradigma de la Salud, excluye a millones de personas del derecho a la salud y es incompatible con una vida y visión cristiana de la existencia. El mismo Nakajima declararía: “la ética judeo-cristiana no podrá ser aplicada en el futuro”. La actual directora de la OMS, la sra. Brundtland, insistirá una y otra vez en la necesidad que nazcan niños sanos para el desarrollo sustentable del mundo. El niño sano es el niño cuyo nacimiento se ha “planeado”, el “niño deseado”. La radicalidad inhumana, despótica y discriminatoria de estos conceptos, es evidente.

c) La nueva ética de vida sustentable: en la que se conjugan el nuevo paradigma de la salud, la reinterpretación de los derechos humanos, y el endiosamiento del medio ambiente, conformando la “categoría” del desarrollo sustentable o sostenible, que es, por definición, anticristiana. El criterio de la calidad de vida, prima sobre el valor de intangible de toda vida humana. El “dogma” del desarrollo sustentable, es el caballito de batalla de todas las reparticiones de la ONU. La comunidad internacional adoptó el desarrollo sustentable como criterio de “gobernabilidad global”, y por lo tanto, signo de “previsibilidad y confianza” de los gobiernos de las naciones”.

Estamos en medio de la ejecución de un proyecto de poder global, radicalmente incompatible con la fe cristiana, que procura la conservación de los recursos del medio ambiente como reserva, para sostener los patrones opulentos de consumo de los países del Norte. Juan Pablo II, lo ha llamado “guerra del Norte contra el Sur”. Para imponer el proyecto sin resistencia, surge a la vez otro: el de la nueva religión universal, ideada -esta vez realmente- para ser el “opio de los pueblos”. El desarrollo sustentable, se convierte en una categoría “pseudo-teológica”. Por eso, se convierte en una necesidad para el nuevo orden destruir al cristianismo, vaciándolo de su fe en Cristo y en la Iglesia, para convertirlo en mera doctrina de ayuda, solidaridad social o beneficencia (Ratzinger). Así aparecen la Carta de la Tierra, el “nuevo paradigma ético de la Nueva Era”, y la Ética Planetaria de Hans Küng, para “darle sustento ético al Nuevo Orden Mundial”. Es notable a simple vista la influencia New Age.



II) QUÉ SE ENTIENDE POR ABORTO Y EUTANASIA


Antes de avanzar tengamos en cuenta que son crímenes, homicidios. En el caso del aborto, “crimen abominable” (Juan Pablo II), que ninguna ley puede autorizar o justificar. Las legislaciones que los autorizan, son legislaciones que legalizan el crimen: leyes inicuas, que hay que resistir y rechazar. “No tiene razón de ser esa mentalidad abandonista que lleva a considerar que las leyes contrarias al derecho a la vida -las leyes que legalizan el aborto, la eutanasia, la esterilización y la planificación de los nacimientos con métodos contrarios a la vida y a la dignidad del matrimonio- son inevitables y ya casi una necesidad social. Por el contrario, constituyen un germen de corrupción de la sociedad y de sus fundamentos. La conciencia civil y moral no puede aceptar esta falsa inevitabilidad, del mismo modo que no acepta la idea de la inevitabilidad de las guerras o de los exterminios interétnicos (...).
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1. Aborto: “El aborto procurado es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento. La valoración moral del aborto se debe aplicar también a fecundación in vitro y a la experimentación con embriones humanos. (Evangelium vitae, 58)

2. Eutanasia: Es “adueñarse de la muerte, procurándola de modo anticipado y poniendo así fin «dulcemente» a la propia vida o a la de otros. Estamos aquí ante uno de los síntomas más alarmantes de la «cultura de la muerte», que avanza sobre todo en las sociedades del bienestar, caracterizadas por una mentalidad eficientista que presenta el creciente número de personas ancianas y debilitadas como algo demasiado gravoso e insoportable”. (Ev, 64)



III) EUFEMISMOS


1. Para la eutanasia:
“Muerte digna”, basada en la acepción materialista de “calidad de vida”.

2. Para el aborto: Desde las grandes Conferencias Internacionales de los 90, organizadas por la ONU, se puede decir que en todos los documentos de las Naciones Unidas, proyectos y leyes nacionales, etc., las palabras “implementación de las recomendaciones de la Conferencia de El Cairo y Beijing”, “derechos de la mujer”, “paternidad responsable”, “maternidad segura”, “regulación de la fertilidad”, “salud sexual y reproductiva”, “servicios de salud reproductiva”, “interrupción del embarazo”, “regularización de la menstruación”, “evacuación uterina”, “acción sobre el endometrio”, “cuidados obstétricos de emergencia”, disfrazan el término aborto.

Con respecto a los términos, “servicios de salud sexual y reproductiva”, “derechos sexuales y reproductivos”, “libertad o autonomía reproductiva”, quedó claro que siempre implican el aborto, en las reuniones preparatorias para la Asamblea General de la ONU sobre la Infancia, realizada en mayo pasado.



CONCLUSIÓN


Tenemos el deber de oponernos a los paradigmas de la cultura de la muerte, “subrayando sobre todo que no se trata de imponer a los no creyentes una perspectiva de fe, sino de interpretar y defender los valores radicados en la naturaleza misma del ser humano”4.

 

Notas

(1) Vid. Herranz, J, La humanidad ante una encrucijada: Derecho y biología, L’Osservatore Romano, 17-08-98.

(2) Vid por ejemplo, Nakagima, H., A la 89 reunión del Consejo Ejecutivo, Ginebra, 20-01-92; Vid. además A la 45 Asamblea Mundial de la Salud, Ginebra, 5-05-92, OMS 1992.

(3) Cfr. Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia Pro-Vita, 14-02-00.

(4) Cfr. Juan Pablo II, Novo Millenio ineunte, 06-01-01, n. 51.


Esta guía resumen fue publicada en el 
Boletín Semanal AICA Nº 2387 del 18 de setiembre de 2002


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