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INTENSIDAD Y EXTENSIÓN DE LA CORRUPCIÓN GLOBALIZADA


Guía-resumen
 Nº 1 de los Ciclos de Cultura y Ética Social 2003
Expositor:
Dr. Carmelo E. Palumbo - 22 de abril



Escribió Santo Tomás en el s. XIII: “Mucho más grave es corromper la fe, vida del alma, que falsificar moneda, por la cual se sustenta el orden temporal”. En la misma línea discursiva y valorativa  afirmamos que la corrupción de la inteligencia, centro de unidad y del obrar humano en el orden natural, es más grave que la falsificación de moneda, los negociados, la malversación de caudales públicos, las violaciones, la venalidad de los jueces etc. No es que estos hechos no sean graves y censurables, sino que la corrupción de la inteligencia, como de la fe en el orden religioso, es la causa  y raíz de tales ilícitos.


I) LA CORRUPCIÓN EN EL INDIVIDUO


Corrupción de la fe, de la inteligencia y de los sentidos

La fe se corrompe: a) cuando se predica e inculca que el pobre del Evangelio es el “proletario” de  Marx, y se embala a la juventud a la guerrilla o a una permanente oposición contestataria, guiados por una “utópica  liberación” del pueblo oprimido; b) cuando se hace de la teología una “sociología” impregnada de un rancio mesianismo temporal; c) cuando se reduce la fe a puro sentimentalismo y las prácticas litúrgicas se tornan sensibleras, cuando no una payasada; d) cuando se sacrifica la pureza de la doctrina cristiana  en aras de un falso “irenismo” y ecumenismo con las sectas y prácticas orientales que conducen a la experiencia del vacío, de la “nada” y de la autodestrucción de la personalidad; e) cuando en las escuelas no se enseña religión o se la ataca o se la instrumenta para la política.

La inteligencia se corrompe: a) Cuando se educa al niño y al joven para la praxis revolucionaria, o para que gane mucho dinero y pueda gozar lo más posible de las cosas que  los rodean (hedonismo); b) cuando se proponen como fines del hombre el economicismo y consumismo; c) cuando se usan los medios de comunicación masivos para mostrar una concepción del hombre según la cual el centro de unidad y del obrar humano no es la inteligencia sino el “aparato genital” (pansexualismo); d) cuando en nombre de la libertad, se admite el libertinaje, la expresión soez y procaz, el insulto a Dios, las injurias, alegándose, sofísticamente, que la raíz de la libertad es la democracia y no la inteligencia; e) cuando se exaltan y alaban antimodelos: drogadictos, adúlteras, gay, lesbianas; f) cuando en las diversas instituciones se promociona al adulador, al “vivo” y no al inteligente y sacrificado; g) cuando se coloca como centro de unidad y del obrar humano  no a la inteligencia sino a la “libido sexual”.

Se corrompen los sentidos: cuando se los desvía de su finalidad propia que es servir al compuesto humano el cual, en razón de su forma espiritual, está llamado al conocimiento de la verdad absoluta y al amor y gozo eterno de la misma.

Vista: Este sentido, vehículo de contemplación de la «luz» y del «esplendor», es dispersado especialmente en los jóvenes que son conducidos a «boliches» y «discotecas», o es exacerbado por medio de imágenes sensuales y pornográficas.

Tacto: Por medio de este sentido, y sus prolongaciones (técnica), el hombre entra en posesión de los objetos exteriores. En vez del dominio racional de la materia, se materializa la vida, se instaura la tecnocracia y se incita a lo sensual (amor libre, «zonas rojas», etc.)

Oído: En vez de proponerse al oído noticias que elevan al hombre, o música adecuada a nobles sentimientos, se lo somete al aturdimiento, a la hiperinformación, estridencias, etc.

Olfato y gusto: Se reemplaza la inclinación a los buenos gustos y olores, por la apetencia de drogas, alcohol, comilonas, etc.



II) CORRUPCIÓN SOCIAL


Del individuo como dirigente, funcionario o empleado del poder público:
Cuando hace uso, abuso, desvío o exceso de poder orientado a satisfacer el bien privado en vez de ordenarse a la promoción del Bien Común.

Del individuo como integrante del cuerpo social: Cuando a través de la libido sensual, o del tener o del poder es conducido a una vida hedonística, pansexual, tecnocrática, según la cual el dinero somete al obrero y al intelectual.



III) CORRUPCIÓN INTERNACIONAL


A estas formas de corrupción señaladas, deben añadirse otras cuyo impacto global tiene especial relieve:

El narcotráfico: Sagaces comerciantes o  buscadores de “lucro”, han descubierto en él una fuente inagotable de ganancias con un producto fácil  de conquistar mercados. La carrera y competencia comenzaron en el nivel de la comercialización y, actualmente, han alcanzado niveles políticos, armamentísticos y de la “mafia” internacional.

El terrorismo: El terrorismo nace del odio y engendra aislamiento, desconfianza y destrucción; se basa en el desprecio de la vida del hombre. La globalización del terrorismo es un hecho indiscutido. Sólo resta a las naciones buscar medidas eficaces para controlarlo y erradicarlo. Escribió Juan Pablo II, «Es preciso afirmar con claridad  que las injusticias existentes en el mundo nunca pueden usarse como pretexto para justificar los atentados terroristas”1 .

Burbujas financieras: Ha predominado y se ha globalizado la economía estrictamente financiera y especulativa, que no responde a bienes reales; son papeles abstractos, como los pagarés, letras, bonos, cuya cantidad circulante por el mundo constituye una masa o “leaden ball” que donde cae produce estragos.



IV) PROPUESTA


Volver a la Cosmovisión Cristiana porque, como dice Santo Tomás, todo lo que es, o es Dios, o a Él se ordena como a su principio y fin [Cfr. Suma Teológica, I, 1, 7, C].


Nota

(1) Juan Pablo II “Mensaje para la celebración de la jornada de la paz-2002, nº 4 y 5; cfr. también Gaudium et spes, nº 79.

Esta guía resumen fue publicada en el
Boletín Semanal AICA Nº 2418 del 23 de abril de 2003


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