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CORRUPCIÓN DE LA NIÑEZ Y DE LA JUVENTUD


Guía-resumen
 Nº 6 de los Ciclos de Cultura y Ética Social 2003
Expositor:
Crio. Jorge D. Besana - 28 de mayo


Difícil tarea es la que seguidamente desarrollaremos todos desde una visión transdisciplinaria, uno desde el discurso y los otros desde la interpretación, análisis y ponderación de lo escuchado. Me atrevo a efectuar esta consideración, ya que lo complejo es la edad evolutiva del hombre que abordaremos, como así también la responsabilidad que desde el mundo del adulto tenemos, para educar y orientar a los que sin temor a equivocarnos, podemos enunciar como el futuro de nuestra comunidad, sin olvidarnos de la importancia que tienen como presente viviente, en plena etapa de formación. No son pocas las veces que estos seres por su mismo comportamiento se posicionan en padecientes de aquellas patologías sociales, propias de esta crisis de valores “en la que nada importa y todo vale”.

La adolescencia bien podemos interpretarla como un período en donde los seres humanos encuentran su existencia cargada de vivencias colectivas y en donde se hallan presentes sensaciones de hostigamiento generadas por el entorno, al cual no solo pertenece sino que además se debe como parte de un todo. Una de las características que podemos destacar de la juventud actual, es el estado al que llega, luego de haber transitado por un proceso de formación, y el posterior ejercicio profesional, el que no siempre es lo satisfactorio que el adolescente esperaba, ya que no son pocas las veces que lo posicionan en un estado marginal, es decir al margen de la sociedad.

Uno de los aspectos a destacar en el mundo posmoderno que nos toca vivir, es el corrimiento de los límites sociales que hace la comunidad internacional toda, la que, valiéndose de la evolución tecnológica dada en las comunicaciones, lleva a cualquier parte del mundo en el menor tiempo posible toda una cultura sustentada en la preconización de la indiferenciación de los géneros o como antes se decía de los sexos, del tecnicismo, el culto a la imagen, la Cultura Light, el exitismo, y todo aquello que nos haga ir transformando al hombre en un ser sin contenido axiológico.

Estas formas de relación social nos presentan como alternativa la necesidad imperiosa de ser alguien, y sin el requerimiento de un programa previo que nos posibilite proyectar un después. Esta costumbre de la imprevisión puede muy bien haber ido gestando rupturas sociales que posibilitaron que se impusiera como una forma de manifestarse en los vínculos, las actitudes violentas.

Estos acontecimientos intercalan en el entramado social, de forma tal que a diario podemos observar que se presenta como un modo de vida, en el cual se resalta una forma de exteriorizar conductas desviadas mediante comportamientos tales como: uso indebido de drogas, de alcohol y promiscuidad sexual, entre otras.

Las causales invocadas son las que llevan a observar un tercer milenio, en donde el consumismo mediático logra cosificar al ser, llevándolo a pensar que lo importante es tener, mas que ser. O dicho de otra forma que “se es de acuerdo a lo que se posee”. Por lo tanto con la finalidad de morigerar esta tendencia desintegradora es que se propone la reflexión, interactuando distintos sectores de la comunidad con la finalidad de revalorizar nuevamente al hombre desde su esencia.


Magisterio de la Iglesia

Juan Pablo II: «Centesimus annus», nº 36: «Un ejemplo llamativo de consumismo, contrario a la salud y a la dignidad del hombre, y que ciertamente no es fácil controlar, es el de la droga. Su difusión es índice de una grave disfunción del sistema social, que supone una visión materialista y, en cierto sentido, destructiva de las necesidades humanas. De este modo, la capacidad innovadora de la economía libre termina por realizarse de manera unilateral e inadecuada. La droga, así como la pornografía y otras formas de consumismo, al explotar la fragilidad de los débiles, pretenden llenar el vacío espiritual que se ha venido a crear.»


Juan Pablo II, Ecclesia in America, nº 24:
«El comercio y el consumo de drogas son una seria amenaza para las estructuras sociales (...) Esto contribuye a los crímenes y la violencia, a la destrucción de la vida familiar, a la destrucción física y emocional de muchos individuos y comunidades, sobre todo entre los jóvenes.»


Esta guía resumen fue publicada en el
Boletín Semanal AICA Nº 2423 del 28 de mayo de 2003


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