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CORRUPCIÓN EDUCATIVA

Guía-resumen
 Nº 7 de los Ciclos de Cultura y Ética Social 2003
Expositora:
Lic. Ana María Amarante - 4 de junio



Cuando no hay un proyecto claro de Persona y sociedad para su realización, esto dificulta  la tarea educativa. Si no podemos responder a los grandes interrogantes ¿Qué familia, qué educación, qué organización, para qué sociedad?, no tenemos horizonte. La educación necesita volver a sus fundamentos éticos para poder cumplir su fin, el desarrollo intencional de las capacidades específicamente humanas para que el hombre alcance su fin, que es Dios. Toda la sociedad educa, no sólo la familia y la escuela. Si la sociedad no se ordena a Dios, se corrompe, se desintegra, se desordena. Hoy todo se mide por la eficiencia, pero no por la idoneidad moral. En el individualismo imperante, la felicidad está en el consumo y el exitismo. En esta sociedad de hoy se desconfía de las Instituciones, - especialmente la familia y la escuela -, no hay certeza de futuro, la memoria desaparece, los medios de comunicación incomunican, todo es permitido y justificado, y no hay conciencia de culpa. De donde resulta un tipo humano materialista, hedonista, permisivo, relativista, pragmático, que se cree libre pero es absolutamente dependiente de la información de los medios. Este es el ser humano que forma la sociedad. Existe una cultura de la corrupción dominante y un ser humano adaptado a ella. Pero no todo está perdido, si quienes son conscientes de esta corrupción ponen el énfasis en el “ser más”, en la ejemplaridad, en la solidaridad, el bien común, la verdad como elemento único capaz de producir el cambio. La situación actual de corrupción nos obliga a una reflexión : vale la pena tener en cuenta que nunca los frutos de la educación se recogen de una manera inmediata, ni siquiera rápida; el quehacer educativo es una inversión a largo plazo; se siembra hoy y los frutos se recogen mucho tiempo después. El educador y el que conscientemente se educa deben cultivar la esperanza o no tendremos nada que hacer.


Razones para educar

Si quienes generan corrupción en la sociedad de hoy, fueran capaces de ver que el bienestar de los pueblos se halla no tanto en las condiciones materiales cuanto en la posibilidad de establecer relaciones satisfactorias en la vida cotidiana, en las que se asiente la conciencia de seguridad personal, entrega a un trabajo satisfactorio,  una vida familiar placentera, y la posibilidad de un sano esparcimiento, la sociedad se orientaría más que a la conquista del poder material, político o económico, a la producción de bienes culturales y a la creación de condiciones adecuadas para que los ciudadanos pudieran desarrollar libremente su personalidad y llevar a cabo una de las notas definitorias de la educación, la perfección adquirida mediante el ejercicio de sus potencias. Es así que el papel educador del Estado y de las Instituciones que colaboran con él, exige de gestos claros contra la corrupción, transparencia en su obrar, ejemplaridad. Se requiere claridad en el tipo de hombre y sociedad que se desea para educar en los valores morales correspondientes: solidaridad, verdad, honestidad, austeridad, servicio, tolerancia, compromiso. En esta tarea debe reconocerse la insustituible acción educadora de los padres, garantizándoseles el ejercicio de este derecho y deber. La escuela y la Universidad encuentran sus razones para educar en estos tiempos sólo con un “Proyecto Educativo” definido como marco de formación permanente, fundado en la identidad  institucional y en la verdad, y no en el “tener” y en la competitividad. La lucha educativa contra la corrupción es una educación centrada en valores, con una propuesta curricular orientada hacia una cosmovisión cristiana, en un clima de convivencia seguro, confiado y fraterno. Este compromiso educativo exige reconocer también nuestras corrupciones en la educación de hoy, especialmente en lo que hace a la escuela y la Universidad. Es corrupta la escuela o la Universidad cuando:

A) Tiene una misión y un proyecto educativo que no se expresa en la práctica cotidiana. B) Se declara católica y no organiza su proyecto curricular desde la teoría y la práctica centradas en la cosmovisión cristiana. C) No hace el discernimiento curricular desde una antropología cristiana y acepta todas las propuestas filosóficas y pedagógicas. D) Desde su gestión y organización institucional no se centra en la formación humana sino en el “tener”. E) Por comodidad, para “no tener problemas”, todo se negocia, se acuerda. F) No educa la inteligencia y la voluntad hacia la verdad. G) No tiene claro un perfil humano a educar ni es coherente desde la práctica para la formación del mismo.

Es corrupto el docente cuando: A) No enseña con la máxima calidad profesional y se convierte en asalariado. B) No define con claridad sus criterios de enseñar y evaluar o es incoherente en el ejercicio de los mismos.

Es corrupto el docente juntamente con la institución donde se desempeña cuando asume sin discernimiento el relativismo imperante, el ateísmo práctico, esto es un indicador de la corrupción de la inteligencia que no se orienta a la verdad. Es corrupta la educación que no educa los sentidos (nuestros niños y jóvenes ven y no miran, oyen y no escuchan, están aturdidos, desorientados, nada les asombra, por lo tanto no hay una disposición para conocer). Una educación que no atienda el desarrollo de potencialidades humanas para que la persona alcance su fin, es corrupta. La educación se ha quedado sin rumbo claro, éste es su más grave problema. El desarrollo técnico y desorientación por falta de principios doctrinales fundamentales, algo tiene que ver el uno con el otro. Los instrumentos técnicos, liberando al hombre de actividades repetitivas, pueden facilitar su actividad creadora. El hombre se convierte en un ser dirigido por otros que acepta las ideas y utiliza las cosas sin preocuparse por comprender su sentido. Luchar contra la corrupción en educación es apostar por una educación en valores, con una propuesta curricular orientada hacia una cosmovisión cristiana. Hacer de la sociedad una sociedad educadora y la escuela y universidad en su conducción, tarea docente, desarrollo curricular, convivencia, orientada hacia la verdad y la formación en valores, asumiéndolos transversalmente en toda nuestra propuesta educativa.

 
Esta guía resumen fue publicada en el
Boletín Semanal AICA Nº 2424 del 4 de junio de 2003


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