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CORRUPCIÓN DE LA ECONOMÍA
Guía-resumen
Nº 13 de los Ciclos de Cultura y
Ética Social 2003
Expositor:
Cr. Daniel Passaniti
- 12
de agosto
La
corrupción del acto económico como obstáculo al Desarrollo Nacional.
Causas morales y políticas
Lo económico es
un aspecto de la actividad humana que abarca aquellos actos
realizados libremente en procura de los bienes materiales (útiles y
escasos), necesarios para poder satisfacer los múltiples y distintos
fines de la vida. La racionalidad con que obra el sujeto económico
es lo que permite adecuar, en la forma más conveniente y eficiente,
los medios escasos a las múltiples necesidades, de modo tal que
pueda lograrse la máxima satisfacción posible al mínimo costo. Esta
adecuación racional no se identifica necesariamente con
máxima utilidad individual, por el contrario, el principio de
conveniencia y de máxima utilidad posible no puede dejar de
estar referido y subordinado al principio ético que impera en todo
acto humano. Por lo demás, el sujeto económico puede y debe
subordinar sus fines económicos a otros fines superiores de la vida,
sin que por ello deje de alcanzar la satisfacción plena de sus
necesidades materiales. La corrupción del acto económico y el mal
moral inherente consiste en el pragmatismo economicista que gobierna
al mundo globalizado, que todo lo mide a través del análisis
“costo-beneficio”, y que pervierte el fin del acto económico,
reduciéndolo al principio de “máxima utilidad individual”. La
corrupción económica, tanto en el ámbito público como privado,
supone una acción indebida, un comportamiento o conducta que
viola las normas, a efectos de obtener ganancias pecuniarias o
beneficios personales de manera inapropiada aunque no siempre ilegal
(corrupción blanca o legal), usando y abusando para tal fin
de una posición de poder dada. Tales actos, tanto públicos como
privados, llevan siempre consigo una falla ética y un
trastocamiento del deber-ser de las cosas. La corrupción
pública es la utilización abusiva de un cargo público para
obtener beneficios privados; ello tiene efectos negativos sobre
el mismo aparato estatal, sobre los actores económicos en general,
afecta la gobernabilidad del país y el bienestar de los ciudadanos.
La corrupción, impone un alto costo al desarrollo económico:
a mayor corrupción menor grado de crecimiento, menor nivel de
ingreso, mayor inequidad distributiva, mayor pobreza y marginación
social.
La corrupción económica y sus efectos en el mercado y en la
competencia
La corrupción
distorsiona a la economía en su conjunto y perturba el normal
funcionamiento del mercado y de la competencia de distintas maneras,
entre otras: 1) pérdida de eficiencia: ocasionada por las
reglamentaciones impuestas por el Estado a efectos de que puedan
operar las firmas; ello genera rentas a favor de funcionarios
(sobornos) que tienen el poder de liberar a la empresa de esos
condicionamientos o restricciones, se privilegia así a la empresa
(contratista) con mayor habilidad para sobornar y no a la más
competitiva y eficiente; las actividades corruptas son improductivas
puesto que se dedica tiempo y dinero para obtener buenos contactos,
no para producir; 2) mayores costos de transacción: los
sobornos (coimas) se trasladan a los precios, repercutiendo ello en
forma negativa en el poder adquisitivo de la población; 3) menor
competencia: la corrupción afecta las fuerzas competitivas
necesarias para el buen funcionamiento de los mercados; las normas
impuestas por el Estado para entrar y salir del mercado restringen
el ingreso o establecimiento de nuevas empresas o hacen muy costosa
la salida de las mismas (leyes laborales), provocando a la vez el
desplazamiento de trabajadores al mercado informal; 4) freno a la
inversión extranjera: o en todo caso, el capital extranjero se
ve obligado a establecer alianzas con funcionarios corruptos; 5)
inequidad distributiva del ingreso: rentas monopólicas
diferenciales ocasionadas por la inadecuada intervención del Estado
en la economía; excesivas y arbitrarias regulaciones que originan
una redistribución de ingresos de los grupos menos organizados hacia
los más organizados, alianzas entre actores económicos poderosos
(empresas-sindicatos) con funcionarios políticos y burócratas que
generan posiciones de privilegio y traban el desarrollo y el
bienestar general de los ciudadanos; 6) distorsiona las
decisiones de inversión pública: menor gasto en salud y
educación, porque se da prioridad a los gastos en obras de gran
envergadura (infraestructura) donde es más fácil obtener
sobreprecios en materiales y contrataciones; 7) finanzas
públicas: la corrupción disminuye los recursos tributarios
generando déficit presupuestarios y mayor endeudamiento del Estado;
los desbalances fiscales generan expectativas adversas en los
mercados; mayor riesgo financiero y mayor riesgo país que afecta
negativamente la inversión pública y privada; 8) debilita la
capacidad del Estado y genera incertidumbre: sometimiento del
Estado a poderosos grupos económicos, lo que dificulta el debido
ordenamiento de la economía y la existencia de normas e
instituciones necesarias para el funcionamiento de los mercados y de
la competencia, todo ello distorsiona la toma de decisiones y la
elección entre distintas actividades comerciales y productivas, y
atenta también, gravemente, contra el crecimiento económico y el
desarrollo nacional. Las acciones contra la corrupción por parte de
la sociedad civil y del Estado, pueden resumirse en tres: a)
educación: privilegiar no sólo la eficiencia sino también y
principalmente la idoneidad moral de la clase dirigente pública y
privada, puesto que la mejor lucha contra la corrupción es la
educación en los valores éticos; b) prevención: normas y
procedimientos, ordenamiento del mercado que asegure la mayor
competencia posible, diseño institucional, transparencia de
información, controles efectivos; c) represión: castigo y
penas severas para el corrupto. Generalmente se habla del
“sistema corrupto” como causa de los males sociales, políticos y
económicos. Pero la corrupción del sistema y los males inherentes al
mismo, son consecuencia de una corrupción anterior y más profunda,
la corrupción de la inteligencia y de la voluntad humana, las que en
virtud del vacío ético que caracteriza a la sociedad actual se han
apartado de los valores correspondientes al Bien y a la Verdad. (Cf.
UPLA, Unión de Partidos Latinoamericanos. Colombia, 1993).
Esta guía resumen fue publicada en el
Boletín Semanal AICA Nº 2434 del 13 de agosto de 2003
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