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ORDEN ECONÓMICO
Guía-resumen
Nº 18 de los Ciclos de Cultura y
Ética Social 2003
Expositor:
Lic. Daniel
Coppetti
- 16
de
setiembre
Introducción
La Ética social
católica, considera a toda sociedad, sea familiar o política, como
una “unidad de orden”. Es decir, que toda sociedad no
constituye una unidad en sí misma sino que lo es en función de que
es una unidad de orden. La unidad de orden que cubre las exigencias
de la vida terrenal y cuyo fin abarca a todo el hombre, es la
comunidad política es decir, el Estado. Las
relaciones económicas, dentro de una sociedad, quedan subordinadas:
X
a
la autoridad política,
por formar parte del bien común general.
X
a
la moral,
pues configuran conductas humanas y no simples hechos del hombre.
El hombre principio y fin del proceso económico
“La economía
es el primer estadio cultural que existió, aun antes de ser ciencia,
porque el hombre siempre tuvo que hacer frente a problemas de
escasez, por lo tanto interesa conocer cómo reacciona el
hombre frente a la escasez y por qué reacciona así”
(Cr. Cayetano
Licciardo). El hombre valora los bienes por la cultura, no
por la economía. Debemos darnos cuenta de la distinción que hay
entre el uso deseado de las cosas y el uso verdadero en función del
fin. Debemos abandonar la superficialidad que significa el hombre
convertido en mera cifra, en contribuyente, en consumidor; la
economía debe servir a la persona y no al revés. El hombre mediante
la actividad económica tiene que contribuir a su perfección, que es
el destino al cual está llamado. Está puesto en el mundo para
perfeccionar la obra de la creación perfeccionándose a sí mismo. El
hombre no tiene fines económicos, tiene problemas económicos. De
allí que la economía no alcanza la categoría de valor. De allí, la
supremacía del hombre sobre ella.
Ni estatismo, ni “fetichismo de mercado”
Toda sociedad se
enfrenta con tres interrogantes fundamentales: qué bienes producir,
cómo producirlos y para quién producirlos. Ahora bien, ¿en manos de
quién dejamos la enunciación de estos conceptos? No podemos dejar la
solución de estos temas enteramente en manos del mercado, ya que el
mismo no nos garantiza poder brindar una respuesta eficiente y
acabada. De igual manera no podemos dejarlo solo en manos de la
autoridad política (el Estado). La respuesta no puede provenir de
posturas ideológicas ni del pragmatismo económico, sino de aquellos
principios ordenadores provenientes de la inteligencia.
Distintas concepciones del orden económico
El orden
económico emerge espontáneamente por interacción de los distintos
factores que intervienen. Esta concepción implica:
X Libertad
absoluta de oferta y demanda.
X Intervención
del Estado reducida a garantizar el funcionamiento del mercado.
X Rechazo
de la justicia distributiva.
X Rechazo
del Bien Común y de la Subsidiariedad.
X Libertad
y utilidad son los fundamentos primarios del orden social y
económico.
El orden económico proviene de la autoridad y es realizado por ella
misma de acuerdo a sus fines políticos:
X Viola
la libertad y la responsabilidad del individuo.
X Degrada
a la persona y atenta contra su dignidad.
X Desconoce
los principios rectores del orden social y económico:
Bien Común,
Subsidiaridad y Solidaridad.
El verdadero orden económico es el que proviene de la autoridad
pública, adecuado al fin último del hombre, y es realizado en su
casi totalidad por las personas y los cuerpos intermedios, con
relativa libertad.
(Dr. Carmelo Palumbo, Guía para un estudio sistemático de la
Doctrina Social de la Iglesia)
Propiedad privada con sentido social
El verdadero
orden económico supone el concepto de propiedad privada;
según se acepte o no esta institución surgirán consecuencias bien
diferenciadas, tanto a nivel privado como a nivel de orden público.
El Magisterio Social Eclesiástico ha elaborado una doctrina
bien precisa, no siempre bien interpretada. “El derecho de
propiedad privada es la capacidad jurídica, individual o grupal,
para tener, usar y disponer de una cosa como propia, con
exclusividad, sometida a las restricciones y límites que exijan el
bien común y el destino universal de los bienes” (Pío XII). Una
aplicación bien concreta es lo relativo a la empresa y al derecho
de propiedad de los medios de producción (capital).
Conclusión
Algunos
seguramente han de dudar sobre la viabilidad de un ordenamiento
económico como se sugiere en la tercera alternativa. Sin embargo no
constituye una opción utópica, por el contrario es extremadamente
realista ya que al sustentarse en los principios de la Doctrina
Social de la Iglesia, planteando un regreso a la “cosmovisión
cristiana” nos permite advertir que el problema está en el
corazón mismo del hombre, desde el cual se descarga su obrar alejado
de Cristo hacia las estructuras sociales alterando su composición y
por ende su comportamiento. Al respecto dijo León XIII: “En
efecto, es la Iglesia la que saca del Evangelio las enseñanzas en
virtud de las cuales o se puede resolver el conflicto por completo,
o al menos, limando sus asperezas, hacerlo más soportable.”
Esta guía resumen fue publicada en el
Boletín Semanal AICA Nº 2439 del 17 de setiembre de 2003
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