MENSAJE DEL NUNCIO A LA COMUNIDAD UCRANIA
Mensaje de monseñor
Adriano Bernardini,
Nuncio
Apostólico, en ocasión de conmemorarse el 60º aniversario de la
muerte del metropolitana Andrés Sheptyckyj y el 20º aniversario del
fallecimiento del Arzobispo Mayor y Cardenal Iosyf Slipyj
(Catedral Ucrania “Santa María del Patrocinio”- Pokrov- 12 de
setiembre de 2004)
Solamente unas palabras para agradecer al Obispo por su invitación y
sobre todo por encontrarnos todos aquí en este momento.
“Es una ocasión
muy grande sobre todo porque ustedes están conmemorando a dos
grandes hombres de vuestra Iglesia: el metropolita Andrés Sheptyckyj
y el Cardenal Iosyf Slipyj. Conozco al primero por su fama muy
grande, pero conozco al segundo personalmente; éste llegó a Roma en
los años ’60. En aquel tiempo era papa Juan XXIII y yo era
seminarista de teología y me acuerdo que llegó a Roma de Rusia y fue
huésped en el Grottaferrata. Llegó con un pie helado, para
significar lo que había sufrido por la Iglesia y cómo el papa Juan
XXIII fue tan amable de considerarlo como a un hermano. Después lo
vi muchas otras veces: estaba al lado de la Basílica de San Pedro y
otras veces lo encontré en la única Iglesia que los ucranianos tiene
en Via Boccea de Roma. Era un hombre muy amable; con una gran
personalidad; estos son los hombres de la Iglesia; estos son los
hombres que tiene que decir algo a nosotros.
Bajo el ejemplo
de estas personas, cada uno de nosotros tiene que vivir su bautismo;
vivirlo intensamente. Tal vez no estamos llamados a dar el mismo
testimonio que ellos han dado, pero en las pequeñas actitudes de
cada día tenemos que demostrar lo que ellos han demostrado.
Como
representante del Santo Padre, hoy me permito pedir por esta otra
gran figura de la Iglesia; por este hombre que vive día tras día en
la conciencia de su misión, en las dificultades de su misión; una
misión tan grande y difícil. Vivir en la unidad mil millones de
personas, no es fácil de practicar y el Papa lo hace y sufre por
todo esto. Pero nosotros tenemos que acompañarlo, acompañarlo sobre
todo con nuestra oración. Hay fallas en el mundo, en la Iglesia que
tiene una sola solución, es la oración; es el deber de la oración
que cada uno de nosotros tiene que hacer por las diferentes
necesidades de la Iglesia; que en este caso, es por el Santo Padre.
De verdad si él
cumple plenamente su misión, esta misión es por toda la Iglesia;
esta Iglesia católica, que es católica solamente si en sí misma
tiene la unión y la comunión; la misma unión y comunión que ustedes
tienen que tener con vuestro obispo; la misma unión tenemos que
tenerla con el Santo Padre y con todos nuestros hermanos.
Muchas gracias
por la bienvenida, por la acogida.
Mons. Adriano Bernardini,
Nuncio Apostólico |