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25° ANIVERSARIO DIÓCESIS CHASCOMÚS
SEGUIR A CRISTO RESUCITADO
Homilía de monseñor Adriano Bernardini, Nuncio Apostólico, en la
celebración por el
25º aniversario de la diócesis de Chascomús (1 de abril de 2005)
En primer lugar deseo saludar a todos los presentes. A Su
Excelencia, el Sr. Obispo, que me ha invitado, un sentido gracias. A
todos deseo expresarles mi alegría por encontrarme entre ustedes
como Representante del Santo Padre.
Hoy celebran los
primeros veinticinco años de la fundación de su Diócesis, en una
palabra, festejan a su Diócesis, la Diócesis de Chascomús.
Pero, ¿qué es una diócesis o "iglesia particular"?
Para comprender
bien este término debemos referimos a otro: "iglesia universal", que
no es distinto al de Cuerpo Místico de Cristo, es decir la unidad de
todos los bautizados esparcidos por el mundo, bajo la guía del
Romano Pontífice.
Escuchen ahora
qué dice el Concilio Vaticano 11 a este respecto: “La Iglesia de
Cristo" que en el Credo confesamos ‘una, santa, católica y
apostólica’ es la Iglesia universal, es decir la universal comunidad
de los discípulos del Señor, que se hace presente y operante en la
particularidad y diversidad de las personas, grupos, tiempos y
lugares. Entre estas múltiples expresiones particulares de la
presencia salvífica de la única Iglesia de Cristo, desde la época
apostólica se encontraban aquéllas que en sí mismas son iglesias,
porque aún siendo ‘particulares’, en ellas se hace presente la
Iglesia universal con todos sus elementos esenciales”.
Por cuanto se ha
dicho vemos que hay una Iglesia universal y muchas Iglesias
particulares o diócesis. La Iglesia particular después no debe
considerarse simplemente una porción geográfica o jurídica de la
Iglesia universal, como una provincia de una nación: efectivamente
una provincia no hace una nación. En cambio, la Iglesia particular,
hace presente el misterio de la salvación, el pueblo de Dios, en
este ámbito espacio-temporal. En toda comunidad que participa del
altar, bajo el ministerio sagrado del Obispo, es ofrecido el símbolo
de aquella caridad v unidad del cuerpo místico, sin el cual no puede
haber salvación en la Iglesia Católica.
He aquí delineado
el significado de una diócesis. En pocas palabras: mientras la
Iglesia universal es la comunidad de todos los bautizados que viven
el Misterio de Cristo en su comunión con el Papa, la Diócesis es la
comunidad de una porción del Pueblo de Dios o de los bautizados que
viven el Misterio de Cristo con el propio Obispo.
Entonces podemos
entender también qué significa formar parte de una diócesis: "vivir
el misterio de Cristo –la realidad de la gracia– en comunión con el
Obispo".
Queridos fieles hay dos elementos esenciales constitutivos de una
diócesis:
- la
comunión:
no existe Iglesia
católica sin comunión... comunión entre los mismos bautizados,
comunión con los propios sacerdotes, comunión con el Obispo.
- El
Obispo:
no existe la
Iglesia Católica sin el Obispo... es alrededor del Obispo que se
forma y vive la Iglesia... sin Obispo puede haber cualquier
denominación cristiana, pero nunca una iglesia católica.
Esto en lo que se
refiere a la Diócesis.
Ahora, preguntémonos ¿por qué celebramos este aniversario de la
Diócesis, estos 25 años?
1.
Antes que nada debemos celebrar este aniversario para agradecer al
Señor, que se nos dio a conocer por medio de nuestros padres con el
don de la fe... Y sobre todo para agradecerle todo lo que hemos
recibido en estos 25 años.
2.
Lo festejamos para despertar, con esta celebración, el espíritu de
fe de toda la iglesia local de Chascomús. Ciertamente, es necesario
de tanto en tanto, –y esta es una óptima ocasión– ver en qué punto
nos encontramos en nuestra vida espiritual... qué contacto tenemos
con Dios y qué uso hacemos de sus medios de gracia, de sus
sacramentos.
3.
Esta misma celebración entiende despertar el espíritu misionero de
cuantos trabajan con mayor empeño en las distintas actividades
pastorales de la diócesis o en las varias organizaciones
parroquiales.
4.
Se trata también de una buena ocasión para examinar cómo es nuestro
diálogo, nuestra caridad, hacia aquéllos que no profesan la misma
fe... también ellos, de alguna manera, son nuestros hermanos por el
mandamiento del amor.
Lógicamente la
animación del Santo Padre, guía de la Iglesia universal, y su
Bendición, los fortalecen para continuar su vida cristiana en unión
y comunión con su Obispo.
La Virgen María,
que con tanto amor ha seguido a la primera comunidad cristiana, esté
con todos ustedes y los acompañe con su asistencia maternal.
Mons. Adriano Bernardini,
Nuncio Apostólico |