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DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO


Reflexión del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en el programa
“Claves para un mundo mejor”, en su emisión del sábado 12 de marzo de 2005



Periódicamente reaparece en la Argentina el tema de la despenalización del aborto. Hace tiempo que circulan en el Congreso Nacional proyectos legislativos al respecto, entre los miembros de la Corte Suprema de Justicia algunos se manifestaron partidarios de esta medida, en otros casos se ha dicho que el tema del aborto debería resolverse por consenso o se alude al posible derecho a “no nacer” en otros casos.

En el Senado, actualmente, está por resolverse la ratificación del “Protocolo Facultativo de la Convención para la Eliminación de toda Discriminación para la Mujer”. Un Protocolo si es facultativo podría muy bien no ratificarse como ha sucedido en muchos países, porque dispone que haya un Comité Internacional que debe inmiscuirse en situaciones internas de los países procurando que los derechos de la mujer deben respetarse.

Entre esos derechos se traduce la ideología que reina en las Naciones Unidas y en algunas instituciones allegadas donde se postula también el derecho a abortar.

Recientemente algo muy curioso ha sucedido. El Sr. Ministro de Salud de la Nación ha manifestado su opinión favorable a una despenalización del aborto. Y digo que esto es muy curioso porque el Gobierno Nacional había manifestado con claridad su oposición a una medida semejante.

Y creo que hay algo que habría que clarificar. Cuando se habla de despenalización el termino suena muy simpático, muy agradable, pero despenalizar, incluso con los argumentos que suelen usarse, indican que por qué hay que penalizar a la mujer que aborta que por lo general es víctima de una serie de circunstancias.

No me caben dudas que muchas veces la mujer que aborta es llevada allí por circunstancias que no ha podido manejar convenientemente y se trata, en todo caso, de ayudarla a que no se vea puesta en esa situación. Pero con ese argumento no se resuelve la cuestión cobrando otra víctima. La víctima pasa a ser siempre el niño por nacer.

El niño por nacer es sujeto de derechos, y el primero de los derechos es el derecho a la vida. De modo que hablar de la despenalización del aborto significa hablar de legitimación de un crimen. De convertir en legal algo que es un crimen, es decir, la muerte de un inocente.

Por tanto estamos hablando de algo gravísimo que, además, tiene que ver con el Derecho Constitucional Argentino, con la Constitución actualmente vigente, con los Pactos Internacionales vinculados a ella.

Creo que hay que prestar mucha atención a todo esto para no dejarse ganar por esta especie de estrategia de acostumbramiento a la cual tienden seguro todas estas alusiones que se hacen públicas con una sospechosa periodicidad.

Aquí se juega algo fundamental no solamente para los que tienen fe católica sino para los argentinos, para todos los argentinos de bien. Es una realidad que tiene que ver con el futuro de la cultura nacional, con el futuro de la población argentina, y, además, con la defensa, sobre la cual no se puede fallar de un derecho fundamental.

Si cae este derecho fundamental a la vida, sobre todo revindicado para los más inocentes, para los más indefensos, entonces ningún derecho humano puede sustentarse.


Mons. Héctor Aguer,
arzobispo de La Plata



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