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TENER UNA ACTITUD CRISTIANA ANTE EL CÓNCLAVE
Reflexión del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en
el programa
“Claves para un mundo mejor”, en su emisión del sábado 16 de abril de 2005
Dentro de pocas
horas comenzará el cónclave para la elección del sucesor del Papa
Juan Pablo II pero ¿saben ustedes cuándo y cómo fue la primera
elección en la historia de la Iglesia, descontando la elección que
Jesús hizo de los doce apóstoles entre el numeroso grupo de sus
discípulos? A ello quisiera referirme, a la primera elección de la
Iglesia después que Jesús volvió al Padre.
El libro de los
Hechos de los Apóstoles cuenta que, después que Jesús volvió al
Padre, se reunieron en la sala donde se encontraban con Jesús, los
once apóstoles, los primeros discípulos y, dice el texto, “en
compañía de María la Madre de Jesús".
El texto habla
también de que allí “permanecían firmemente unidos en la oración” y
Pedro plantea la necesidad de completar el número de los doce
apóstoles. Entonces le dice a la comunidad que es necesario proponer
algunos candidatos. Se proponen dos: José, llamado Barsabas, por
sobrenombre el Justo y Matías.
Entonces rezaron
así: “Tú, Señor, conoces el corazón de todos. Muéstranos a quién has
elegido para ocupar este cargo y recibir este ministerio y
apostolado”. Luego hacen un sorteo y la suerte cae sobre Matías el
cual es incorporado al grupo de los once y se constituye finalmente,
otra vez y para siempre, para la misión de la Iglesia el Colegio de
los Doce Apóstoles.
La atención de
los fieles en estos días y la curiosidad del mundo están puestas en
Roma. Y creo que es importante que nosotros tengamos una actitud
correspondiente a este acontecimiento tan importante para la vida de
la Iglesia.
Cuando digo
actitud correspondiente quiero decir que no sea basada en criterios
puramente humanos, ni en esa curiosidad superficial de muchos
periodistas que proyectan sobre la vida de la Iglesia las internas
de los partidos políticos.
Nosotros,
cristianos, tendríamos que acompañar ese proceso de elección, en todo caso
como espectadores pero a quienes concierne
enormemente como miembros de la Iglesia este acontecimiento.
Tendríamos que
acompañar este momento con espíritu de fe, en unión de caridad, en
verdadera comunión eclesial y en oración, en compañía de María, la
Madre de Jesús. Qué bello es que la Iglesia entera pueda
acompañar a los Padres Cardenales que no van a jugar a la lotería
sino que van a usar su prudencia y su libertad pero que, sin duda
alguna, serán receptivos a los que el Señor indique a través de esta
elección.
Qué importante
que nosotros los acompañemos con nuestra oración, pidiéndole al
Señor que muestre a quién Él ha elegido para encabezar la misión de
la Iglesia en este tiempo tan incierto que nos espera pero que
reclama en todo caso una entrega, un gran corazón, una gran
inteligencia y las fuerzas, como las que el querido papa Juan Pablo
ha desplegado en servicio de la humanidad.
Se ha especulado
enormemente en los últimos días sobre las condiciones que debiera
tener el nuevo Papa o sobre los desafíos que se le han de plantear y
me parece oportuno recordar quién es, después de todo, el Papa. No
es simplemente un gran personaje mundial, una especie de presidente
del mundo sino que es el vicario de Cristo en la tierra y su misión
es esencialmente una misión religiosa.
Y, entones,
confiemos que si el Papa ha de abordar las grandes cuestiones que
afligen al mundo de hoy y aquello que interesa a nuestros
contemporáneos, lo hará siempre desde el corazón mismo de la fe y
proyectando sobre esa problemática del mundo la luz del Evangelio.
Mons. Héctor Aguer,
arzobispo de La Plata
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