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PERIODISMO Y RESPETO A LA VERDAD
Reflexión del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en
el programa
“Claves para un mundo mejor”, en su emisión del sábado 4 de junio de 2005
El
próximo 7 de junio es el Día del Periodista y quiero aprovechar este
momento para trasmitir un cordial saludo a todos los periodistas y a
todos los que trabajan en ese fabuloso mundo de la comunicación.
Creo que vale la
pena decir que es fabuloso este mundo porque la Iglesia ha
reconocido la importancia de la comunicación que es decisiva en la
sociedad contemporánea para la constitución de una opinión pública,
que tiene un influjo enorme en la formación de la conciencia y la
mentalidad de las personas.
Precisamente de
esa importancia, de ese valor y de esa omnipresencia que tiene la
función periodística en nuestra sociedad dimana una responsabilidad
ética sin parangón.
La Iglesia lo ha
reconocido siempre y el Papa Benedicto XVI acaba de renovar este
reconocimiento al recibir y hablarles a los periodistas que
cubrieron el acontecimiento de la muerte de Juan Pablo II y la
elección de su sucesor.
Es un día para
hablar de esa responsabilidad ética que es el respeto de las
personas a quienes van dirigidas las funciones periodísticas y que
exige el respeto por la verdad donde se juega algo fundamental que
es la relación de la comunicación de la palabra y la imagen con la
verdad.
Todos los días
podemos constatar, sin ser suspicaces, como muchas veces se manipula
la verdad. Ello ocurre en la verdad de un acontecimiento o en la
verdad de una opinión manifestada por alguien.
Y quisiera poner
un ejemplo con algo bien actual como el caso reciente de Monseñor
Baseotto. El Obispo Castrense dirige una carta al Ministro de Salud
–sin entrar en detalles donde cita una frase evangélica en la que
Jesús pondera la gravedad del pecado de escándalo– y las reacciones
que se suscitaron no fueron promovidas por el texto de la carta que
casi nadie leyó. Me animaría a preguntar si alguno de los
televidentes ha leído completo el texto de esa carta y seguro no
fueron muchos. Las reacciones posteriores fueron suscitadas por lo
que apareció en los diarios después donde se decía que el Obispo
Castrense quiere tirar al mar al Ministro de Salud.
Esa falsedad se
la ha continuado durante todo el tiempo que duró el caso y sigue
durando, repitiendo lo mismo aun medios gráficos serios, y cada vez
que se refieren al asunto dicen eso de que ‘el Obispo Castrense que
sugirió tirar al mar al Ministro de Salud’. Este es un caso
característico de manipulación de la verdad y vaya si ha traído
problemas y los daños que se están causando.
Lamentablemente
estas cosas ocurren casi todos los días. Por eso creo que vale la
pena recordar esto porque todos somos destinatarios de la acción de
los periodistas y tenemos que acostumbrarnos a interpretar, a leer
entre líneas –como se dice ahora– los textos escritos y las cosas
habladas, y tratar de buscar en esta maraña, en esta especie de
bosque de tantas palabras dichas y de, a veces, tan poca sinceridad
en la búsqueda de la verdad cual es esta porque eso es lo que nos
interesa. El fundamento de una auténtica comunicación está en el
respeto de la verdad.
Mons. Héctor Aguer,
arzobispo de La Plata
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