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ES NECESARIOS SOSTENER LA RECTITUD DE LA FE
Reflexión del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en
el programa
“Claves para un mundo mejor”, en su emisión del sábado 11 de junio de 2005
Buenos
días mis queridos madrugadores amigos y muy buen día. Estaba
pensando en algo que quiero compartir con ustedes.
Cuando
en estas pinceladas semanales, que comparto con ustedes mediante
este programa televisivo, me refiero a temas de actualidad o a temas
que tienen que ver con la agitada vida política y social del país,
siempre desde una perspectiva ética-pastoral, mis dichos adquieren
una importante repercusión.
Pero si
yo aquí haciendo catequesis, como muchas veces hago, hablo de
Jesucristo,
de
la Eucaristía, de la Santísima Trinidad
o de otros
temas similares
es como
si no lo hubiera dicho porque no es amplificado por otros medios que
suelen estar como a la caza de las manifestaciones coyunturales de
un obispo y esto da que pensar.
Existe
como una polarización en cuanto a la vida pastoral de la Iglesia
por los temas sociales, de ética pública, de moral comunitaria y una
tendencia que podríamos llamar “moralizante”. Y esto suele pasar
también con la predicación ordinaria de los sacerdotes donde hay una
tendencia a hablar de cuestiones morales y decir
qué
es lo que hay que hacer,
cómo
hay que orientar el juicio y la conciencia,
cómo
hay
que destacar la interpretación de una u otra cosa que ocurre a
nuestro alrededor”.
Todo
eso es útil y debe tener su lugar pero todo, para que sea
verdaderamente cristiano, tiene que estar sostenido y respaldado por
el misterio de la fe, por la doctrina de la verdad.
Es muy
importante que nosotros cuando reflexionamos sobre las cuestiones
fundamentales de la vida cristiana nos apoyemos siempre en esta
rectitud de la fe. Es necesario, ante todo, sostener la rectitud de
la fe. Creer rectamente lo que la Iglesia cree y nos enseña y apoyar
allí, entonces, las aplicaciones concretas que luego el Evangelio,
la Ley de Dios, la enseñanza pastoral y la Doctrina Social de la
Iglesia nos hacen sobre las distintas cuestiones de actualidad.
Me
parece que esto vale la pena que lo recordemos porque aquí se juega
un punto fundamental de la formación de una cosmovisión cristiana.
Su cimiento firme y su asiento es siempre nuestro Credo. Es decir,
el Misterio de Cristo articulado en esas verdades que la Iglesia nos
trasmite en nombre de Dios.
Mons. Héctor Aguer,
arzobispo de La Plata
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