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COMUNICADO DE LOS OBISPOS DE LA PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE LA PLATA
(BUENOS AIRES)
(6
de julio de 2005)
La
Corte Suprema de Justicia bonaerense se ha pronunciado recientemente
a favor de la realización de un aborto, fundándose en las
condiciones de salud de la madre. Se ha renovado así la discusión
sobre el tema, y se han reiterado argumentos que son sobradamente
conocidos.
La
Iglesia Católica ha sostenido siempre que la vida humana debe ser
respetada desde su concepción. El ser engendrado es una persona
humana que merece respeto y necesita protección. En el caso
indicado, el niño por nacer tenía veinte semanas de vida en la fecha
del fallo. Ha habido propuestas de profesionales médicos para
colaborar en la atención de la madre y de su hijo, y evitar la
interrupción forzada del embarazo. Esta interrupción constituiría un
verdadero crimen, un atentado al más fundamental de los derechos de
las personas: la vida.
Una
situación tan dolorosa para la familia no puede ser resuelta
cometiendo una injusticia mayor al quitar la vida a un inocente.
Como obispos de la Provincia eclesiástica platense acompañamos a la
madre con nuestra oración y nuestra sincera participación en un
momento tan difícil y doloroso. Manifestamos nuestra preocupación
por una mentalidad abortista que se extiende en nuestra sociedad y
que cuenta muchas veces con el apoyo de instancias que deberían más
bien tutelar la vida y no atacarla.
Resulta oportuno recordar que en el Juramento Hipocrático figuran
estas palabras: “Juro que... no suministraré a nadie, aunque me
lo solicite, ningún fármaco mortal, y no tomaré jamás una iniciativa
de ese género, ni proporcionaré jamás a una mujer un medio para
procurar el aborto”. La tradición cristiana y la enseñanza
ininterrumpida de la Iglesia ha sostenido con firmeza la posición
contraria al aborto; un católico no puede legítimamente propiciarlo
ni colaborar en su realización. Esta posición se encuentra
igualmente incluida en las leyes fundamentales de la Nación.
Como
obispos de la Iglesia Católica, en cumplimiento con nuestro deber
pastoral, nos dirigimos a nuestros fieles y a la opinión pública,
para recordar estos principios que son esenciales a la vida de la
sociedad.
Mar del Plata, 6 de julio de 2005
Mons. Héctor Aguer,
arzobispo de La Plata
Mons. Emilio Bianchi di Cárcano,
obispo de Azul
Mons. Rafael Rey,
obispo de Zárate-Campana
Mons. Juan Alberto Puiggari,
obispo de Mar del Plata
Mons. Martín de Elizalde OSB,
obispo de Nueve de Julio
Mons. Carlos H. Malfa,
obispo de Chascomús
Mons. Antonio Marino,
obispo auxiliar de La Plata |