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LA ECONOMÍA ARGENTINA,
TOMÓ UNA ORIENTACIÓN CORRECTA


Reflexión del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en el programa
“Claves para un mundo mejor”, en su emisión del sábado 6 de agosto de 2005



Recientemente se ha publicado en castellano el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia que como el nombre lo indica presenta una síntesis de la enseñanza de los Papas a lo largo de un siglo acerca de todas las grandes cuestiones que tienen que ver con la problemática social.

Este Compendio comienza refiriéndose a la persona humana y sus derechos; enumera los principios de la Doctrina Social: el principio del bien común, el de subsidiariedad, el de participación; luego analiza los grandes temas: la familia, el trabajo, la comunidad política, la comunidad internacional, la salvaguarda del medioambiente, la promoción de la paz.

Y, también dedica un capítulo interesantísimo a la vida económica de las naciones. Hoy quisiera hacer un breve comentario sobre esto sin perjuicio de que luego en otros encuentros con ustedes podamos seguir analizando otros temas de este Compendio.

Es interesante notar como el Compendio insiste en la necesidad de que las instituciones económicas estén efectivamente al servicio del hombre. Esta puede ser una afirmación general, pero aquí se presentan detalles muy interesantes. Me refiero por ejemplo al problema financiero, al sistema financiero internacional, las cuestiones acerca de las inversiones para la producción y demás.

Escuchen ustedes por ejemplo esta sentencia: una economía financiera con fin en sí misma está destinada a contradecir sus finalidades, ya que se priva de sus raíces y de su razón constitutiva, es decir de su papel originario y esencial de servicio a la economía real y en definitiva de desarrollo de las personas y de las comunidades humanas.

Y dice otra cosa interesante a propósito de la inversión y de la inversión interna, es una cita de la encíclica Centesimus Annus de Juan Pablo II: la opción de invertir en un lugar y no en otro, en un sector productivo en vez de en otro es siempre una opción moral y cultural.

Esto significa que de acuerdo con la Doctrina Social de la Iglesia, la dimensión financiera de la economía, que tiene una importancia capital, debe estar referida a la producción de bienes y servicios y sobre todo a la difusión de la propiedad.

Me parece que esta afirmación es de máxima actualidad  para nosotros los argentinos. Podemos hoy día notar que la economía argentina ha accedido a rumbos mejores, la economía argentina ha tomado una orientación que en términos generales se puede considerar correcta.

Sería muy importante entonces que en este contexto se favorezcan esas inversiones verdaderamente productivas y para ello serían necesarias algunas precisiones, por ejemplo que las tasas de interés internas sean verdaderamente bajas. Y en un contexto de superávit fiscal, lo cual puede evitar el riesgo temible de la inflación, las inversiones vayan orientadas precisamente al sector productivo, es decir, a la creación de empleo, a la difusión de la propiedad. De esto depende el progreso de la sociedad.

En el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia vamos a encontrar indicaciones numerosas y muy apropiadas, lo importante es que esto se estudie, se piense y que con las mediaciones técnicas adecuadas puedan llegarse a decisiones que sirvan en todo caso para mejorar la suerte común.


Mons. Héctor Aguer,
arzobispo de La Plata



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